Marrakech
Experiencias de los viajeros en Medina de Marrakech
Monica Collado

Sorprendente Medina

Pasear por la Medina de Marrakech es retroceder en el tiempo, volver a otra época que no imaginabas que existiera tan cerca de tu casa. Las primeras horas, los primeros días no puedes evitar estar boquiabierto constantemente, todo te sorprende, los colores, los olores, la gente, el ruido, el tráfico, las tiendas, la vida... Todo es tan distinto, tan fascinante y tan real...
Reconquista

Desde luego el mayor de los placeres ...

Desde luego el mayor de los placeres que puedes obtener en Marrakech es pasear por las callejuelas de su enorme medina, la más grande del Magreb.

Sus zocos, sus salones de té, sus riad (casas tradicionales), sus hammams, sus restaurantes, pastelerías… y, sobre todo, su ambiente y colorido son lo que hace que merezca la pena cruzar el estrecho y adentrarse en un país tan fascinante como Marruecos.

La medina de Marrakech es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1985 y cuenta con unas 28.000 casas en las que vive aproximadamente el 20% de la población de la ciudad.

La medina es muy segura para el turista, podéis ir con toda tranquilidad por ella hasta que oscurece. Eso sí, tened cuidado con las motos, que van a toda prisa por medio de la gente y a veces no las podréis oír por el ajetreo de la propia ciudad. También los carros tirados por burros son una constante. Otra recomendación que os hago es que no os dejéis guiar en ella por guías improvisados, sobre todo niños y adolescentes: Os timarán.

También hay que tener paciencia con los vendedores, que os querrán vender todo tipo de cosas: Desde babuchas hasta especias, alfombras, cerámica, joyas o vestimenta típica. Muchos hablan español y son muy hábiles reconociendo la nacionalidad de los turistas.

Cuando os canséis de caminar la mejor opción es entrar en un salón de té o restaurante (casi todos suelen ser las dos cosas) situado en un riad, que son las casas tradicionales de la medina, con preciosos patios interiores con arcos, fuentes y vegetación. Probar un té a la menta es una de las cosas que no podéis perderos.

Las cosas más interesantes que podéis visitar en la medina son: Los zocos (están divididos por profesiones: Joyeros, hojalateros, alfombreros, babucheros…), la plaza Jemaa-El-Fna, patrimonio oral de la humanidad y centro neurálgico de la medina, el minarete de la Koutoubia, la madraza Ben-Youssef, el museo de Marrakech, la mezquita de El-Mansur, las tumbas sardianas (estas tres últimas podéis visitarlas con una entrada conjunta).

Os recomiendo llevar una guía con mapa para pasear por la medina, ya que es difícil orientarse. Si os perdéis preguntad por la plaza en los comercios o a alguna mujer, son las más fiables.

Ah, y cuidado con las fotografías, pedid permiso antes de hacer una, sobre todo cuando se trate de mujeres.
Serviajera

Leo en mi cuaderno de viaje: “La medi...

Leo en mi cuaderno de viaje: “La medina de Marrakech no sólo es un desafío para mis sentidos, lo es también para mi poder de comunicar. Porque no sé cómo empezar a contar este universo tan diferente, este mundo medieval por donde desde hace dos días ando perdida. Sé que la sorpresa se me nota en la cara. No hablo, sólo digo todo el tiempo ‘la, chockan’ (no, gracias) a todos los vendedores que se me aproximan. Y camino en silencio. Miro, se me van los ojos detrás de los colores de las madejas de lana recién teñidas, de las antigüedades, de las cerámicas, de las alfombras, de la vestimenta de la gente. Huelo como si tuviera el sentido del olfato exacerbado. A cada paso algo distinto: Especias, verduras, carne, pasteles, olores nauseabundos de las curtiembres, el olor húmedo del agua hirviendo de las tintorerías, el olor a hierro caliente de las herrerías.
Un tenderete pegado al otro. Diminutos, oscuros, con el aire viciado. La gente trabaja allí todo el día. Los costureros con sus máquinas de coser, los remendones entre parvas de zapatos, los marmoleros entre polvo blanco, los ceramistas entre el barro, los tintoreros con el agua a la cintura teñida de azul, de fucsia, de naranja.
Me pierdo, todo el día ando perdida. La, chockran, no, merci mil veces; ahora estoy en el zoco de la brujería, luego en el de las telas, más tarde en un pasadizo donde sólo se venden aceitunas. A pesar de mis sentidos enardecidos tengo hambre. Encuentro un sitio lleno de gente local. Entro, subo al salón del primer piso. Soy la única forastera. No pregunto nada, al instante se me acerca una mujer velada, me sirve té, y en un pedazo de papel marrón un trozo de cordero. No tengo tiempo de explicarle que soy vegetariana, está delicioso y lo como con las manos, como lo hacen todos. Salgo toda engrasada, fascinada, agotada. Son recién las tres de la tarde, pero necesito cerrar los ojos. La medina de Marrakech es como un extraño y fantástico sueño luego de no haber dormido por varios días”.
Davidmm

La primera percepción que uno tiene d...

La primera percepción que uno tiene de Marrakech supera cualquier descripción, de verdad que choca y te quedas sin palabras. Conocida como la ciudad roja por el color rojizo de las murallas de la medina, de las casas y edificios, es una ciudad especial y todo un símbolo de Marruecos.
Al entrar en la medina de Marrakech te rodeará un ambiente medieval con un ritmo distinto y un contínuo bombardeo de olores y sonidos embriagantes.
Pasear por las calles de la medina es todo un espectáculo, muchas de las calles de la vieja medina medieval son demasiado estrechas para el paso de los coches y el único medio de transporte puede llegar a ser el burro, una moto o las piernas!
A pesar de la cantidad de turistas que llegan a Marrakech, la ciudad sigue teniendo ese carácter singular y la vida cotidiana sigue como si nada.
Perderse por la medina es muy fácil dada la cantidad de calles, callejuelas estrechas, pasadizos etc. pero no hay que preocuparse es parte del encanto de la ciudad y siempre habrá más de un niño o joven dispuesto a ayudarte a llegar a donde quieres (pagando alguna monedita muchas veces..).
Macmuseo

La medina más grande de las que conoz...

La medina más grande de las que conozco en Marruecos. Sus murallas tienen 22 puertas que comunican su interior con la ciudad nueva. Dada la antigua distribución de la actividad económica por gremios, existen en ella numeros zocos que agrupan a las distintas actividades productivas de sus habitantes (babuchas, carpinteros, tintoreros, alfareros, joyeros, etc.) hasta llegar a unos 2.600 artesanos repartidos en 40 agrupaciones.

Un artesano de la madera, trabajando el torno con sus piés y aplicando el formón a un trozo de madera le hizo en un momento a mi mujer un bello colgante que ha constituido para ella un preciado recuerdo.
Annaromi

Estuve en Marruecos y me pareció genial

Los colores, las culturas, pero... cuidado!! Se ha de tener mucho respeto con estas personas, no les gusta que les hagan fotos, deben de ser discretos y si avisan a estas personas que van a ser fotografiadas por ustedes es lo mejor, ya que les estarán agradecidos por respetar su autoridad.
Lo normal es que no les dejen, o que pidan dinero a cambio (depende de la zona en la que se situen) pero aquella persona que no se sienta intimidada, les regalará una preciosa foto, pero lo mejor es sentirse bien al no perturbar la tranquilidad de ciertas personas.

Anna de Girona
Ols Ramirez

Calles muy transitada, durante la...

Calles muy transitada, durante la celebración de la muerte del cordero de Abraham, todos se reúnen en sus casa para esta gran celebración. Al día siguiente por ritual queman fuera de sus casas las cabezas y las patas de los corderos. Para algunos suele ser grotesco, pero es parte de su cultura. Cuando te encuentras pedido en su callejones todos quieren ayudarte, pero esperarán una propina por la ayuda. Los más jóvenes también de darán la guía pero estos son más común a perderte entre los callejones para cobrarte la propina y que otro también lo haga. Mejor pregunta en las tienditas o comercios. Sus callejones son tranquilos y seguros. No hay mucha maldad... Gracias a Ala.
Manel Tamayo Martin

Yo, si puedo, me gusta hacer una...

Yo, si puedo, me gusta hacer una escapadita cada año a Marrakech. Hay vuelos low-cost, es el lugar más diferente y exótico que tenemos a menor distancia de España y es una ciudad apasionante: Riads, cafés, terrazas, té a la menta, buena comida, la Medina y ... La plaza Djmaa el Fna, divertida, un flash para tus sentidos. Es muy especial. En la Medina encuentras rincones mágicos, cafetines ocultos, restaurantes invisibles desde la calle, olores a especias. La última vez descubrimos en un callejón de la medina un bar fantástico donde poder degustar los cada vez mejores vinos de Marruecos: Decoración marroquí, jardines interiores, iluminación con velas y buen vino...
Eduardo

Callejea

La Medina de Marrakech es como adentrarse en otra época. Lo mejor por experiencia es meterse sin tabúes ni prejuicios. Yo he estado 4 veces y la verdad es que no dejo de encontrar cosas nuevas. Ir sin miedo y a vuestro aire. Hay mucha gente que quiere haceros de guía por unos euros, pero lo mejor es ir a nuestra bola.
Charlie81

Laberinto de percepciones sensoriales

Es genial perderse por la medina, con sus contrastes de luz, el polvo, los olores y su gente.
Magdalena Bas

Colores de Marruecos

Imposible no dejarse llevar por los colores de Marruecos
Cesar Blay

Andante anónima

Dani Cabanas

Medina de Marrakech

Vista de un atardecer en la medina de Marrakech. Fotografía simbólica de Marruecos.
Claudia Veliz Marin

Marrakech, morocco

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Paulinette
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