Esta foto pertenece a uno de mis más valiosos álbunes de fotos.Aquellas que hacía por hacer,que yo entendía por "artísticas",sin saber nada de fotografía,ni phothosp ni nada.
De hecho,ese año entraba en la universidad y no muy convencida de lo que iba a estudiar.De hecho,al final cambie de carrera por culpa por mi obsesión artística y mis ganas de crear.
Fue la primera vez que salía de España,por lo que cogía y me enfrentaba por primera vez a mi peor pesadilla,el avión.
Catorce días para siete ciudades y apenas diez carretes en el bolsillo para una cámara algo vieja.
Sin duda Italia es la ciudad a la que guardo un gran respeto artístico,añoranza y pasión y dedicación al arte.
Aunque parezca raro, no hablare del agua de venecia, que es lo que por allí sobra, sino que me remitiré a hablar de sus calles, sus vereditas, plazas, etc. Caminando por allí, í me di el "lujo" de comerme una pizza yo solo (al diablo la dieta) en un puente en una noche de neblina de invierno, tranquilo, pensando en nada, tal vez jugaba con mi imaginación y pensaba que en cualquier momento podría aparecer algún fantasma de libros, de esos que andan con sus capas de aquí para allá en ese tipo de noches de las cuales le estoy hablando. Seguramente, un fantasma no se me habría presentado a cara descubierta, sino que tranquilamente podría haberse ocultado detrás de una de las famosas máscaras que se hacen para los carnavales de ésta ciudad. Si tuve miedo ? Claro que no, ya les dije que no pensaba en nada y que estaba comiendo solo mi pizza. Al terminarla, de ahí me fuí a un bar a tomar una cerveza. Como ya lo he dicho al hablar de Roma, es increíble como la gente se desaparece en las noches italianas. Le temerán a los fantasmas ?
Las calles de Venecia tienen tanto encanto que no es fácil describirlo en palabras. Para empezar, lógicamente, lo que choca es que no son calles normales: con carreteras y coches de por medio. Aquí, como ya sabes, lo que hay son canales, agua y barcos. Un ambiente único que invita a perderse por allí.
De hecho, lo que más me gusta de Venecia es eso. Perderte sin saber adónde vas. Meterte por callejones desconocidos que terminan en algún canal, caer en algún laberinto que llegará a quién sabe dónde y disfrutar de la noche veneciana con su misterio y su belleza.
Un sitio espectacular que no tiene parangón y que hay que conocer en algún momento.