Para sufrir un poco
Igueste de San Andrés – Playa de Antequera.
Desde la Playa de las Teresitas nos dirigimos a Igueste de San Andrés por la carretera del barrio de El Suculum; dejamos atrás la Playa de Las Gaviotas, la cual se encuentra cerrada por peligro de desprendimientos y llegamos a nuestro destino después de recorrer 5 kms. por la TF – 121. Dejamos el coche cerca de la parada del bus, actualmente línea 945 (para más información http://www.titsa.es, sin obstruir el giro que realiza al final del trayecto.
(7,20 H.) Salimos pronto para aprovechar el día. Subimos por la carretera asfaltada y conectamos con el Camino Hoya de Los Juncos, el cual nos lleva por el margen derecho del Barranco de Igueste. Descubrimos varios patos nadando en las charcas a primera hora de la mañana. Después de recorrer 400 metros, atravesamos el cauce y el camino nos lleva al margen izquierdo; el cambio de cauce se convierte en habitual todo el trayecto y las escaleras de acceso a las casas nacen desde el mismo cauce del barranco. En ambos lados se pueden apreciar tierras de cultivo, fincas muy bien cuidadas con plataneras, aguacates, papayas y papas. Un verdadero vergel.
(8,20 H.) Alcanzamos una desviación a la derecha, Camino del Pedregal, señalizada como sendero, pero seguimos de frente para observar unas palomas y unos patos en las charcas próximas. Un poco más adelante nos encontramos el antiguo sendero con el cartel indicativo de Las Casillas. Subimos la empinada senda Camino de Los Abades desde el cual vemos mas tierras de cultivo, cabras y una panorámica general de Igueste. Retomamos el ascendente camino (en esta parte de la montaña todavía no da el sol, lo cual agradecemos) y realizamos una pequeña parada a 250 m. de altitud y después de haber recorrido 1,3 kms. en subida. Llama nuestra atención los diques rocosos que emergen de la tierra, a modo de pared estratificada – con varias capas de rocas; en otras rutas habíamos observado estas formaciones geológicas, pero no tan seguidas y pronunciadas como en esta zona. Destacar varios cobertizos que nos encontramos, hechos por los cazadores, para protegerse del sol y acechar a las posibles presas.
(9,25 H) Llegamos a un cardonal – sabinar (aquí el sol hace acto de presencia) donde hay un cruce de caminos (X): izquierda, Caserío de Las Casillas; derecha, Roque de Antequera. En este punto nos encontramos a 468 metros de altura y hemos recorrido 4 kms. desde nuestra partida.
Como vamos bien de tiempo, seguimos subiendo para acercarnos hasta Las Casillas. Coronamos este sector de la montaña y podemos observar una nueva panorámica de Igueste, un barco fondeado frente a la costa, líneas de tráfico marítimo interinsular y el Barranco de Igueste. Avanzamos por la izquierda, en horizontal, por la ladera de la montaña buscando la sombra y siguiendo el tendido eléctrico, soportado por postes de madera de pino, como antaño. En este tramo la tierra se vuelve rojiza (Tosca).
(9, 50 H) Una vez alcanzada la cresta de la montaña, pasamos a la otra vertiente, donde se escuchan los cencerros y el balar de las cabras; también divisamos el Barranco de Ijuana, Barranco El Dornajo y, al fondo, el Cementerio de Punta Anaga. El camino nos lleva por la izquierda y, en un recodo del sendero, aparece el Caserío de Las Casillas. Un conjunto de casas semiabandonadas, donde la vegetación se ha instalado en el salón y ha devorado el resto de las edificaciones; sólo dos casas parecen habitadas. Observamos varias cuevas en las rocas y un altar con flores. Llegados a este punto, decidimos acercarnos hasta el Cementerio de Punta Anaga que lo tenemos a tiro de piedra. Seguimos el sendero por un prolongado descenso (hay geranios plantados al borde del camino) observando como el musgo se aferrra a los árboles en las partes más sombrías del camino. Aquí la vegetación ha cambiado los cardones, tabaibas y dragos por Monteverde (Laurisilva y Fayal – Brezal). En una curva del camino encontramos una casa entre las rocas, la cual posee varias tierras de cultivo.
(10,20 H.) Empezamos a subir por un dique, en escalera, hasta llegar a una edificación. Mientras, el cañaveral se hace fuerte en el fondo del barranco. Los lagartos empiezan a asomar para tomar el sol encima de las piedras, lo que nos recuerda que debemos ponernos la visera, las gafas de sol y la protección solar. Después de una pequeña subida entre la arboleda, llegamos a la carretera general que conduce a Chamorga; giramos a la derecha y nos dirigimos al Cementerio de Punta Anaga, el cual está muy bien cuidado. Por detrás está el sendero que conduce a Chamorga (3,5 Kms) y una vereda que nos asoma al Barranco de Ijuana. Tomamos la vereda entre cabras y tierras de cultivo para alcanzar un macizo llamado la Atalaya del Sabinar desde el cual se observa Las Bodegas, La Cumbrilla y el túnel que nos traslada hasta Chamorga.
(11,00 H.) Decidimos que ya está bien de alejarnos del camino previsto inicialmente y retornamos al punto (X), donde llegamos a las 12,10 h.
Buscamos el camino que está señalizado con mojones de piedras y bajamos por el margen derecho del Barranco de Antequera, donde debemos tener cuidado con las piedras sueltas, la tierra resbaladiza y la fuerte pendiente. Hacemos un alto en una arboleda que nos proporciona sombra, para beber y reponer fuerzas. Seguimos y nos topamos con una enorme tunera de 2,5 metros de altura que parece la dueña del lugar. Al llegar al fondo del cauce, donde el agua ha erosionado el terreno a su paso, avanzamos saltando de piedra en piedra; el camino nos lleva de un lado y otro del barranco hasta que perdemos el sendero. Seguimos bajando por el centro del cauce, donde se complica el avance en algunos tramos. Posteriormente conseguimos retomar nuestra ruta por el margen izquierdo, a la altura de una frondosa y enorme higuera. A medida que avanzamos la vegetación se ha vuelto más densa por la acumulación de agua en el suelo de esta zona, donde aparecen tierras de cultivo abandonadas.
(13,15 H.) Vemos las primeras gaviotas, por lo que intuimos que la costa no puede esta lejos; en pocos minutos divisamos una panorámica estupenda de la Ensenada de Antequera. Por ser vísperas de Semana Santa, la playa y el fondeadero se encuentran muy concurridos. Nos acercamos hasta unas construcciones abandonadas y semiderruidas en el Roque de Antequera, las cuales servían como lonja de pescado y, posteriormente, para avituallar a las excursiones que se acercaban hasta este lugar; también visitamos su pequeño muelle, de 25 metros de largo, aproximadamente .
Existe una leyenda sobre las calas de Punta de Anaga, referente a unos tesoros escondidos por un pirata tinerfeño llamado Amaro Pargo, el cual acechaba a sus presas desde estos acantilados:
Cuentan que el capitán Amaro Rodríguez Felipe, popularmente conocido como Amaro Pargo, nació el 3 de Mayo de 1.678 en La Laguna. Su infancia y juventud transcurrió influenciada por el auge de la piratería y el pillaje en las costas isleñas, por las cuales navegaban barcos ingleses, franceses, portugueses, holandeses, etc. Entre realidades y leyendas podemos decir que fue comerciante, corsario, pirata y una persona muy devota. De joven quiso ver mundo y se embarcó en las galeras reales, donde aprendió el oficio; su primer viaje en barco lo realizó en 1.701, con 23 años, en el navío “Ave María” como alférez. Debido a su astucia y buen hacer se ganó el favor del capitán, el cual le regaló un barco en 1.705. Posteriormente se independizó y se dedicó al comercio marítimo, comprando – requisando otros barcos (“El Gavilán”, “El Clavel”, “El Blandón”) , donde se hizo rico tras muchas y arriesgadas aventuras americanas.
Existen dos versiones sobre su vida: por un lado, el comerciante que aprovechó el floreciente comercio con América * (cacao, tabaco, aguardiente, vino, oro), Europa (armas, textiles, pólvora) y África (esclavos para las plantaciones de algodón en América); por otro, el corsario * que se convirtió en pirata, el cual se enriqueció robando y asaltando barcos que iban y venían del mencionado comercio intercontinental.
Controlaba el tráfico marítimo desde los Roques de Anaga, Punta del Hidalgo o Machado. Acaparó grandes fortunas en monedas, joyas, oro, tierras y tenía grandes haciendas en Tegueste, La Laguna y Machado. Nunca se olvidó de los más necesitados, siendo persona muy caritativa y también fue un gran devoto, donando grandes sumas a la Iglesia. Murió el 4 de Octubre de 1747, a los 69 años de edad.
• Asunto relacionado: ruta senderista Puerto y Villa de Garachico de este mismo blog, referente al comercio en la época.
• Corsario: patente de Corso; autorización de su nación, navega bajo su pabellón, persigue a barcos de otras nacionalidades para robarles y quedarse con parte del botín; la otra parte para el gobierno, rey, obispo, terrateniente o noble al que presta sus servicios. Era la forma más fácil y rápida de enriquecerse.
(14,00 H.) Nos dirigimos hacia el centro de la playa para tomar un camino ascendente que, por los acantilados de la costa, nos lleva cerca del Barranco de Zapata. Este tramo requiere máxima atención para no resbalar y precipitarnos por los acantilados; no es peligroso, pero si debemos extremar las precauciones. A mitad de camino observamos como un dique magmático emerje del mar y dibuja una pequeña pared en un saliente de la montaña, unos metros mas debajo de nuestra posición. Pronto llegamos a la playa próxima a Zapata y vemos el tremendo ascenso que nos espera; una hora y media, aproximadamente. Sin lugar a dudas, la parte mas dura del camino. Nos llenamos de paciencia, buscamos los mojones y empezamos a subir por el lado derecho del barranco. A mitad de camino cruzamos al lado izquierdo por la señalización existente. Pronto nos encontramos con una higuera, la única que hemos visto en nuestro ascenso. Seguimos hasta llegar a un saliente rocoso, frente a una palmera que se encuentra en el cauce del barranco, el cual rodeamos por la izquierda y seguimos la vereda. En pocos minutos llegamos a un sendero horizontal que cruza la ladera de la montaña. Tomamos hacia la izquierda, para alcanzar la cresta que nos deja a los pies de la Casa de los Atalayeros. Muy próximo está ubicado un vértice geodésico, perteneciente al Instituto Geográfico Nacional.
(15,45 H.) La Casa de los Atalayeros es una construcción desde donde se hacían señales a los barcos que navegaban cerca de la costa, la cual se dejó de utilizar cuando se construyó El Semáforo; éste se encuentra en los acantilados, unos centenares de metros más abajo.
(16,30 H.) Iniciamos un prolongado descenso entre tierra rojiza, teniendo cuidado en no resbalar por la pronunciada pendiente. Giramos a la izquierda en el cruce que nos lleva a visitar El Semáforo, el cual se encuentra abandonado y con grandes desperfectos en su interior (pintadas, hogueras, pedradas, puertas rotas y muros derribados). Singular edificio que servía de comunicación entre los barcos y el Puerto de Santa Cruz de Tenerife mediante un sistema de señales con banderas. Esta construcción, todo un coloso del tráfico marítimo internacional, con un sistema único en las islas, está abandonado a su suerte. El edificio pertenece al Estado y por encontrarse en dominio público marítimo – terrestre, las entidades privadas poco pueden hacer. Desde nuestra atalaya podemos admirar unas impresionantes vistas de Antequera, la costa bajo nuestros pies, piscifactorías e Igueste de San Andrés.
Volvemos sobre nuestros pasos y en una hora llegamos a los vehículos; son las 17,28 horas.
La flora que hemos observado está compuesta por palmeras, cardones, tabaibas, higueras, dragos, piteras, fayal – brezal, mangos, papayeros y otras especies que reciben diferentes nombres populares, según a quien se le pregunte.
La fauna está representada por gaviotas, lagartos, palomas, cabras, mirlos y patos.
Para aquellos amantes de los datos técnicos, nuestro GPS nos proporcionó los datos siguientes:
Altura máxima: 642 metros Tiempo total: 10 horas – 8 minutos.
Distancia total: 23,25 Kms.
Posición Antequera: N 28º 32´08.01¨ - W 016º 07´55.0
Los datos de velocidad media y velocidad vertical los omitimos porque dependerá del ritmo que lleve cada individuo.
Este trayecto también se puede hacer saliendo desde el Cementerio de Punta Anaga, situado en el kilómetro 9 de la carretera que conduce a Chamorga, con lo cual nos evitamos 4 kms de subida del Barranco de Igueste; el hándicap estriba en que debemos dejar otro vehículo en el punto de llegada.
En la Punta de Anaga existen lugares donde todavía no ha llegado el tráfico rodado ni las carreteras y éste es uno de esos lugares; sólo se puede acceder caminando o navegando en barco. ESPERAMOS QUE SIGA ASÍ MUCHO TIEMPO.
La empresa Titsa ha realizado reestructuración en sus rutas, por lo que la línea de bus pasa a ser la 945, en sustitución de la 245. Para más información http://www.titsa.es.También en el teléfono 922 531 300.