Mi marido y yo nos alojamos en este encantador rincón de Santiago la última semana de agosto de este año. Es un hotel muy familiar y acogedor, muy cuidado. Cuando entras sientes que están viviendo un pedazo de la historia de esta antigua fábrica. Sólo tenemos palabras de cariño y agradecimiento por lo bien que nos trataron, nos sentimos como en casa. Sin duda volveremos.
Muchas gracias a la Sra. María por todo, ¡¡echamos de menos nuestras largas conversacíones!!!
Es encantador, es un hotel del 1700, de estas tipicas casas antiguas de Galicia, diferente a los hoteles normales que siempre ves lo mismo, todo piedra y madera, tiene un patio interior el cual colinda con un restaurante llamado Ana [una comida exquisita, mas o menos calidad precio],
En el hotel nos recibieron muy bien siempre atentos y colaboradore, las habitaciones muy limpias, con tv plasma, escritorio, tlefono, internet, etc.., El bano en marmol con secador, seca toallas, jabon, etc..
Todo de lujo en el centro de Santiago de Compostela por un precio asequible, [60eur por noche]