Las pirámides de Egipto construidas hace mas de 4 000 años, son la maravilla más antigua y la única que se conserva. Sirvieron como tumba a los faraones egipcios, cuyos cuerpos momificados se rodeaban de tesoros y objetos personales. Erguidas sobre la arena del desierto, las pirámides de Egipto, esbeltas majestuosas, son algo más que un templo y una tumba. Ante ellas, y especialmente a la Gran Pirámide, se tiene la impresión de hallarse en presencia de un monumento que guarda en sus entrañas secretos trascendentales muy estrechamente relacionados con su estructura.
Hoy se piensa que sólo la gran pirámide de Keops está formada por unos 2.300.000 bloques de piedra, que pesarán una media de dos toneladas y media cada uno. Claro que ésta es la mayor de las pirámides con 146,59 metros de altura, y en cierto modo marca el máximo desarrollo en la construcción de este tipo de tumbas.
Lo más interesante de El Cairo, dejando de lado las pirámides, lo encontrarás en el denominado Cairo Viejo. Allí es donde está la verdadera esencia de esta ciudad. Pasear por sus calles, perderte por sus mercadillos e incluso aprender a regatear, es una de las experiencias de no te puedes perder. También es interesante poder entrar a una mezquita, aunque, por supuesto, las mujeres tendrán que hacerlo cubiertas. Normalmente no dejan pasar a turistas, pero hay algunas preparadas para extranjeros y en las que se puede entrar si no es la hora de la oración.