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British Museum

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76 opiniones sobre British Museum

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Está la piedra roseta

En la sala que encuentras en la primera planta del museo a la derecha descubres un sinfín de esculturas que parece que te transporten a la época de los faraones.

Esculturas, obeliscos, sarcófagos, dioses, diosas, columnas, de todo hay para hacerse una pequeña idea de lo que es Egipto. Incluso esta la piedra roseta, que supuso un antes y un después ya que gracias a ella se comenzaron a leer los papiros.

Justo al lado de la zona dedicada a Egipto se encuentra la zona dedicada a la cultura asiría.

Este fue un gran descubrimiento para mi encontrarme con todas estas esculturas inmensas de Asiría un país de la antigüedad localizado al suroeste de la antigua Mesopotamia junto al río Tigris.

En esta exposición hay unas colosales estatuas que se encontraban en las puertas y que por su tamaño impresionan mucho. Después en el interior de la galeria también hay escenas esculpidas en roca de dioses, cacerías de leones, etc...

La zona de Grecia es increíble, cuando entras en la sala y ves el Partenon te quedas extasiado entre otras cosas por su tamaño porque es gigantesco. Después sigues visitando las salas y te sigues sorprendiendo con piezas de alfarería, esculturas, etc.

En la planta superior del Bristish Museum se encuentra una gran exposición sobre momias, con multitud de momias y sarcófagos de distintas épocas y lugares. Se pueden ver desde momias de personas hasta unas pequeñas momias de bueyes cuya procedencia creo no es egipcia.

Una exposición en la que se explica todos los pasos para la momificación.

Los aztecas tenían una gran creencia religiosa en sus dioses. Poseen un complejo calendario,cerámica y esculturas que poseen un gran impacto visual.Los instrumentos musicales también fueron trabajados con esculturas. Los artesanos aztecas trabajaron en oro, mosaicos de color turquesa y las plumas.

Lo cierto es que tanto la serpiente de dos cabezas como la calavera son una de las piezas que mas me impactaron de la colección ya sea por la luz tenue de la sala o por que ciertamente tienen algo entre mágico y misterioso.

China tiene varias salas muy interesantes. La exposición de Jade es preciosa con multitud de objetos, joyas, etc.. Fabricados con este material con complicados diseños y tallas de la mas alta calidad.

Después la sala donde se encuentran las figuras de discípulos de buda, pinturas, dioses etc..

Una maravilla para la vista por la perfección de todas las piezas.
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Uno de los grandes museos de europa

No soy gran amiga de los museos, no me preguntéis por qué... quizá la "naturaleza muerta" no me llama la atención, y para eso prefiera los libros u otros recursos. Pero está claro que cuando estás ante un Gran museo, que reúne piezas históricas de valor incalculable, especialmente en lo que a la Arqueología se refiere, no me puedo resistir... y el British Museum es uno de esos museos.
Mucho ha cambiado desde que hace unos 20 años lo visité por primera vez. Ahora alardea también de una reforma arquitectónica espectacular, con su patio cubierto por una gran cúpula de cristal que aporta una luz extraña al lugar y algunas piezas curiosas que allí mismo se pueden contemplar.
En el British encontraréis expuestos buena parte de las "rapiñas" que en su día cometieron los arqueólogos del momento en muchos puntos geográficos de los cinco continentes. Este es un tema escabroso y difícil de resolver, desde luego, y no estoy aquí para eso... siempre da un poco de pena pensar en que "eso" lo podríamos estar viendo en nuestra visita a los lugares originales. También es cierto que no todo puede quedarse donde estaba.
Las salas del Antiguo Egipto son bastante buenas, aunque me quedo con el caótico museo de El Cairo, pero aquí hay piezas emblemáticas o que siempre nos han mostrado en los libros de Arte y de Historia, en el colegio. También está el friso del Partenón, ni más ni menos, enterito... esta es una de las "piezas" que me encantaría ver algún día en su sitio.
Las estatuillas misteriosas encontradas en la isla de Santorini, en Grecia, o la famosa Piedra de Rosetta son otras joyas que también podréis contemplar aquí.
Reservad al menos una mañana, y posiblemente no terminéis de verlo. Un consejo: centraos en aquello que más os interesa, quizá porque hayáis visitado el país de origen, o porque es lo que siempre habéis soñado... O bien, dejaos sorprender por lo que no conocéis. Pero, a no ser que os gusten mucho los museos, es probable que no podáis verlo con la calma que merece ni en un día entero.
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Las explicaciones son muy claras

La sección del Antiguo Egipto es uno de los puntos de atracción principales del British Museum. Es una de las colecciones más grandes en el mundo, que esté fuera de Egipto, la más grande se encuentra en Cairo.

Las explicaciones son muy claras, hasta para los niños, sobre el proceso de fabricación de las momias, la ceremonia de la muerte, la inhumación, las creencias que acompañan la muerte, el más allá, y los diferentes dioses, a los cuales creían los egipcios.

Después de que los franceses hayan sido vencidos y rechazados fuera de Egipto, los objetos que se le confiscaron a Napoleón del ejército británico llegaron al British Museum. Eso incluye la piedra de Rosetta, uno de los objetos más importantes y valiosos del museo, que es una transcripción grabada en una piedra de un mismo texto, en egipcio, griego, y latín, que permitió entender los jeroglíficos.

A parte de la piedra de Rosetta, está un busto de Ramses II, la cara de Amenotep II, y un pedazo del templo de Ramses II, con un listado grabado de los nombres de los reyes, o bien momias que tienen más de tres mil años.

En total, son miles de objetos, pero se estima que solamente el 5% se pone a la vista del público.

En la sección de las antigüedades griegas y romanas del British Museum, encontramos una reproducción en tamaño real del interior del Partenón de Atenas, que contiene todas las estatuas y bajos relieves que los ingleses trajeron de sus expediciones a Grecia.

Es una aula de tamaño enorme, con algunas columnas originales, que se quitaron al Partenón, y se llevaron a Inglaterra de vuelta! Hay más de cien mil objetos en la colección del museo, y solamente una pequeña parte se deja a la vista del visitante. De todos modos, varias días son necesarios para conocer el museo en su totalidad, y es mejor poder ver una selección de las obras maestras cuando se tiene poco tiempo.

Hay objetos procedentes de dos de las siete maravillas del mundo antiguo, el Mausoleo de Halikarnassos, y el templo de Artemis en Efesio.

El Partenón de la Acrópolis de Atenas fue construido en menos 500 antes de Cristo, y lo dedicaron a Atena, la diosa de la ciudad. Contiene una estatua enorme de marfil de la diosa. La mayoría de los artesanos que trabajaron a la construcción del templo hoy en día son anónimos.

El hecho de que los ingleses no hayan devuelto a Grecia estas maravillas fue tema difícil durante un tiempo, pero hoy, hay que ir a Londres para verlos.

El British Museum, uno de los museos más grandes del mundo, tiene una colección muy completa y muy bien hecha de objetos de arte japoneses, así como objetos tradicionales en una sala aparte, con poco ruido, alfombrada, ubicada arriba del todo en el museo. Es muy tranquilo el ambiente, y lo llega a visitar menos gente, es más agradable.

Encontramos objetos que son de la época feudal de Japón, pero también cosas modernas y tecnológicas. Hay un reloj medieval, que da la hora dividiendo el día en 12 partes, 6 para el día y 6 para la noche, entonces estas divisiones tienen que ir cambiando acorde a la temporada del año que es. Un servidor las ajustaba con el mes del año que era. Las 12 particiones llevan cada una el nombre de un animal del zodiaco. A partir de 1873, el Japón se pasó al calendario occidental, y al sistema americano de 24 horas.

También hay una casa de té, donde los japoneses toman el té según una ceremonia muy formal. En general, es una habitación a parte de la casa, dedicada únicamente al té.

Y claro, el museo presenta su colección de kátanas, las espaldas japonesas de guerra, y uniformes de samuráis, trajes típicos y reales.
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Una maquina del tiempo cultural e historica

Entrar en este museo es como entrar en una maquina del tiempo. Sobra decir que es una de las visitas obligatorias de Londres. Se trata de uno de los museos de antigüedades más importantes de Europa y del mundo en general. Contiene tesoros y descubrimientos de prácticamente todos los rincones del mundo, de todas las culturas antiguas. El museo es inmenso así que lo idóneo es ir a primera hora para poder aprovechar todo el tiempo disponible para visitarlo con calma, y a poder ser, mejor si te planificas un poco la ruta de lo que quieres ver.

Un detalle importante, si no eres muy ducho con el Ingles te recomiendo que te alquiles cuando vayas al museo una audioguía. Las hay en castellano y están muy bien las explicaciones. Desde luego sin esto no vas a exprimir al máximo tu visita. La entrada al museo es gratuita.
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Visita obligatoria al british museum

Si vas a visitar Londres, no puedes perderte este rincón por dos razones: Primero porque contiene una des las colecciones más importantes del mundo y segundo porque es de entrada gratuita. Lo recomiendo mucho a todos aquellos que estén interesados en las antigüedades de Egipto, Grecia, Roma, de Oriente Medio y Extremo Oriente, y de América.
Lo que más me llamó la atención fueron los frisos y esculturas del frontón del Partenón, y con ello la polémica entre el gobierno británico y griego por la devolución de las piezas del templo. También me gustó mucho la sección del Antiguo Egipto, una de las más importantes después de la del museo del Cairo.
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No perderse la piedra rosetta y el partenon

El British Museum es uno de los museos arqueologicos mas visitado del mundo,lo primero que hay que decir es que es gratuito,como casi todos los museos en Londres.Esta en un gran edificio victoriano, con una gran entrada a la famosa cúpula de cristal,en el interior tienes la impresionantes colecciones;donde destacan las de Egipto,Grecia,Persia y Asia.También destaca la maravillosa biblioteca circular y algunas exposiciones itinerantes,no perderse la piedra rosetta y el partenon,además de las momias egipcias.Es un museo accesible a personas con limitada movilidad y con bastante espacios de restauración y de regalos.
Tomárselo con calma porque es imposible ver todas las colecciones en un día,además a los amantes de la fotografía informar que podéis hacer fotos en el interior del museo.El horario es de 10 de la mañana hasta las 17:30 de la tarde.
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Soy fan

IMPRESCINDIBLE, con mayúsculas.

Tuve el placer de vivir 3 años en Londres y de maravillarme con sus museos.

Es el caso del British Museum, al que podría volver una y mil veces (todo ello sin que el bolsillo se resienta, pues la entrada es gratuita). Fácilmente accesible en metro (la parada más cercana es Russell Square) tiene el tamaño justo para saciar sin agobiar y está lleno de maravillas: ¡8 millones de piezas a tu alcance!.

Puedes pasarte horas pero, si tienes poco tiempo, la parte de arte egipcio es una de mis favoritas, así como las esculturas del Parthenon, que maravillarían a cualquiera de las momias de la primera planta.

Y sí, a mí también me flipa la cúpula de Norman Foster...
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Representación del arte y la cultura del mundo

El British Museum de Londres es un museo dedicado a la historia y la cultura. Su colección permanente posee más de ocho millones de obras, siendo una de las colecciones más grandes y completas del mundo con piezas de todos los continentes. Representa y documenta la cultura desde sus orígenes hasta la actualidad.

Dentro de esta amplia colección destaca la zona dedicada al arte egipcio siendo la colección del British museum la mayor del mundo, solo superada por el Museo Egipcio del Cairo. Entre sus piezas más destacadas se encuentra la piedra de Roseta.

El museo fue fundado en 1753 con la colección privada del médico y científico Sir Hans Sloane.
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Es un paseo por el mundo

Nunca imaginé que el British transmitiera tantas sensaciones, es todo un ritual de cultura cada una de sus salas,realmente y sin exagerar es un paseo por el mundo, Italia, Grecia, Asiría, Japón ,África,y por supuesto ¡Egipto! Es absolutamente fascinante sin entrar en disquisiciones sobre el modo en el que el museo ha obtenido cada una de estas obras hay que dejarse embriagar solo por el embrugo de las historia que traspasa cualquier vitrina.
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Un sobreestimulo visual

Lo bueno que tiene Londres es el acceso gratuito y casi libre a la cultura. En el Museo Británico confluye un compendio de culturas importantes y decisivas en la historia de la humanidad como pueden ser la egipcia, la griega, la azteca, y muchas más. Si bien se ha constituido a base de trasladar (o arrancar) de su sede natural las piezas, es de esta manera que tenemos oportunidad de verlas reunidas. Merece la pena visitarlo con al menos 3 horas por delante.
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Descubriendo la historia

Sin duda el cilindro de Ciro es un objeto del museo británico, que cuando se conoce su lugar en la historia cobra mucho significado. El rey Ciro tuvo la filosofía de enviar de regreso a sus hogares a los pueblos que habían sido conquistados por naciones anteriores. Eso fue lo que ocurrio en el año 537 AC. Los judíos que estaban en Babilonia. Regresaron a su hogar y reconstruyeron el templo por orden de Ciro. Este cilindro prueba que lo que la Biblia menciona es real. Ademas pone una fecha eje. Vital para la cronología bíblica.
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Parece mentira que en pleno londres t...

Parece mentira que en pleno Londres te puedas encontrar con un museo como el British en donde la entrada es gratuita y en donde es posible transladarse a cualquier parte del mundo con solo pasar de sala.

Yo personalmente me quedo con la parte de Grecia, en donde se encuentran maravillas como la que aparece en la foto... ¡¡todo un privilegio para los amantes del arte!! (además no te ponen problemas por hacer fotos siempre que sea sin flash).
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Vuelta al pasado...

Estuve por Londres y visite el museo British. El museo esta lleno de cosas curiosas de todas las civilizaciones, pero la zona de Egipto fue la que mas me llamo la atención, la cantidad de momias que hay.

Por otro lado, me parece increíble todo lo que se han ido trayendo para el museo... No se que opinaran por Grecia, Egipto...
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No podéis perderos este museo, hasta ...

No podéis perderos este museo, hasta el momento no he estado en ninguno mejor, ahora bien, no penséis que se puede ver todo en un día, para verlo todo necesitarías un par o 3 días, o también podéis elegir q ver y hacerlo en un día.... En mi opinión no os podéis perder la parte egipcia y romana. Y lo mejor de todo??? Es gratis.... Como todos los museos en Londres!!!
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Su gran fama le hace justicia

Si tuviera que elegir un solo sitio que visitar de Londres elegiría el British Museum. Su gran fama le hace justicia ya que su colección es impresionante y tiene piezas venidas de Egipto, Asia occidental, Grecia, el Lejano Oriente, África e Italia. Además también hay objetos de los etruscos, los romanos, la Gran Bretaña prehistórica y romana y antigüedades medievales.

El museo es gigantesco y os recomiendo que vayáis a ver sólo lo que más os interese porque si no os cansaréis y no lo disfrutaréis. Otra recomendación que creo que es fundamental es que os alquiléis una audioguía (4 libras), porque os ayudará mucho a localizar las piezas más interesantes y las explicaciones son excelentes. Por supuesto las hay en español y en otros muchos idiomas. Aunque es un poco cara vale la pena, además la entrada al museo es gratis.

Las salas de arte egipcio son lo más visitado del museo. La verdad es que son impresionantes, sobre todo las momias. También la piedra Rosetta es una de las mayores joyas del museo. Otras cosas interesantes son: Las salas de arte griego, el busto de Ramsés, la figura de la diosa Tara, los tocados de los indios americanos, las esculturas del Partenón, el moai de la isla de Pascua, el ajedrez Lewis o el tesoro de Oxus.

El Museo Británico es, por supuesto, una de las atracciones más visitadas de Londres (recibe unos 5 millones de personas al año). Además es uno de los museos más antiguos del mundo, ya que se fundó en 1749.

Por cierto, fijaos en la cúpula de la entrada, en el Great Court, diseñada por Norman Foster. Es impresionante.

La tienda del British Museum es un buen sitio para llevarte un original recuerdo de Londres: Libros sobre la colección del museo, postales con algunos de sus tesoros más famosos, calendarios… pero también llaveros con forma de momia, gato egipcio o con el emblema del museo, camisetas, bolígrafos con las inscripciones de la piedra Rosetta…

También se venden algunas reproducciones de esculturas o piezas famosas del museo en diferentes tamaños.

La piedra Rosetta es una de las joyas del Museo Británico desde que llegó allí en 1802, y atrae a miles de turistas al año que acuden a este museo a veces solo por ver esta misteriosa pieza.

Está muy cerca de la entrada principal de este museo, uno de los más antiguos del mundo, y podréis ver como decenas de personas se acercan para mirar su noventa y dos renglones tallados en tres tipos de escritura: Jeroglífica, demótica y griego uncial (en mayúsculas), que han ayudado a descifrar jeroglíficos egipcios, por eso se dice que en ella se cimenta la moderna egiptología. La piedra Rosetta es la única parte superviviente de una piedra todavía mayor.

Es de granito negro y pesa más de 750 kilos. Fue descubierta por un general francés en Egipto cuando las tropas de Napoleón se encontraban en guerra con las británicas.

Este busto de Ramsés II “El Grande”, tercer faraón de la dinastía XIX de Egipto que reinó nada menos que 66 años, preside las salas más impresionantes del Museo Británico, dedicadas al arte del Antiguo Egipto.

Se encuentra a la derecha de la famosísima piedra Rosetta, en la planta baja. Para mí es una de las estatuas más impresionantes de este museo y su fama le hace justicia. Data del año 1270 a.C. Aproximadamente.

“Hurtada” por el aventurero Giovanni Belzoni en el Ramesseum del Egipto del siglo XIX, la inmensa efigie mira hacia la galería donde se ubican además estatuas de algunos de sus colaboradores, como Panehesy (guardián del tesoro del faraón, a la izquierda) o Roy (Gran Sacerdote de Amón, a la derecha, con los brazos reposando sobre un gran emblema con Hathor como protagonista).

Estos dos gigantescos toros venidos desde el palacio del rey asirio Sargón, del año 710-705 a.C., se pueden ver en la sala 10 del Museo Británico, en la sección Oriente Medio de la planta baja.

Los toros alados representaban, en el Oriente Medio de la época, genios que protegían al palacio. Estos se encontraban en las puertas del palacio de Khorsabad y parece increíble pensar que estas pesadísimas estatuas fueran transportadas a Inglaterra hace más de un siglo.

El toro está representado de frente y a la vez de perfil, por eso tiene cinco patas (uno de los aspectos más llamativos), de frente está quieto y de perfil está andando. Otra característica importante son las alas: Están hacia atrás y en posición horizontal. La cabeza es humana, con melena y barbas largas y tocado con cuernos, lo que le relaciona con la divinidad.

Estas esculturas situadas en la sala 21 del Museo Británico pertenecieron al famoso mausoleo de Halicarnaso, tumba dedicada a Mausolo, rey de Caria, en Asia Menor, y considerado una de las siete maravillas del Mundo Antiguo.

Diseñado por los escultores y arquitectos Sátiros y Piteos, se cree que es del año 350 antes de Cristo.

Unas de las obras más destacadas de la planta baja del Museo Británico son estos relieves (645-635 antes de Cristo) que representan escenas de la caza del león en la antigua Asiría, un país de la antigüedad situado en la antigua Mesopotamia, en el suroeste asiático.

Las escenas de estos relieves representan al rey de los asirios protegiendo a su pueblo de los leones y pertenecieron al palacio de Ashurbanipal.

Esta ánfora griega del 540-530 antes de Cristo está situada en la sala 13 del Museo Británico, junto con la demás piezas de cerámica griega del museo, y es una de las más destacadas de la colección.

Se sabe que fue hecha en Atenas y se le atribuye la autoría al pintor Exekias.

La verdad es que toda la sala es espectacular y se conservan casi todas las ánforas y piezas de alfarería en muy buen estado.

La famosa cabeza del caballo del carro de Selene, la diosa luna, procedente del frontón este del Partenón de Atenas, hoy en día se pude ver en la enorme sala 18 del Museo Británico, dedicada a la Antigua Grecia.

Se estima que es del año 447-432 antes de Cristo y es impresionante el realismo con el que fue esculpido: El caballo estaba cansado de una larga noche tirando del carro de Selene y le sobresalen los ojos, tiene la nariz ensanchada y la boca entreabierta.

También otros adornos del Partenón griego están en esta sala, como varios frisos y otras esculturas.

La estatua Hoa Hakananai´a, conocida popularmente como “moai”, proveniente de la misteriosa isla de Pascua, es una de las más famosas de todo el Museo Británico y compite en espectacularidad con la de Ramsés.

Preside la sala 24 del museo, en la planta baja, en una sección llamada “Living and Dying”. Es del año 1400 después de Cristo aproximadamente y fue llevada a Inglaterra por la tripulación del barco inglés Topaze, bajo el mando de Richard Ashmore Powell, en su visita a la isla de Pascua en 1868. Los nativos ayudaron a la tripulación a mover la estatua, que es extraordinariamente pesada (4 toneladas).

Originalmente estaba pintada de rojo y blanco, pero estos pigmentos han desaparecido por completo.

Una de las piezas más misteriosas del Museo Británico es esta calavera de cuarzo que está en un rincón de la sala 24, dedicada al tema “Living and Dying” y presidida por un moai de la isla de Pascua de cuatro toneladas de peso.

Y digo que es misteriosa porque hoy en día todavía no se tiene clara ni su procedencia ni el año en que se esculpió y muchos son los que han dicho que este tipo de calaveras poseen energías desconocidas o tienen poderes curativos.

En principio el museo la adquirió en 1897como un objeto mexicano antiguo (azteca) pero después de numerosas investigaciones que tuvieron lugar entre 1950 y 1990 el museo reveló que era de factura europea y seguramente del siglo XIX.

Venga de donde venga, la calavera fue esculpida con un método bastante inusual para la época y sólo se utilizó para su creación un único bloque de cuarzo que probablemente se obtuvo en Madagascar o Brasil.

Es la mayor calavera antigua de cuarzo blanco que existe en el mundo.

La sala 24 del Museo Británico, en la planta baja, está dedicada a objetos históricos del norte, centro y sur de América.

Algunas de las piezas más llamativas de la sala son los tocados indios de plumas venidos directamente del oeste americano. Se conservan perfectamente tanto las plumas (de águila dorada, muy valiosas en la época) como las demás partes de la pieza y además hay paneles informativos en los que se explica a quién pertenecieron los tocados y su fecha de origen, sobre 1927.

También hay otros objetos como vestimentas, puñales o flechas.

Estos dinteles llegados desde un templo maya de Yaxchilán (actual Chiapas, México) están en la sala 27 del Museo Británico, dedicada junto a la 26 a objetos venidos de norte, centro y sur de América.

Son del año 725 y representan a un rey maya y a su principal mujer Xoc, bastante ocupados en medio de un rito sangriento tradicional de la época.

Son la principal joya de la cultura maya que se conserva en este museo.

Esta deslumbrante serpiente azteca de madera revestida con mosaico de piedras turquesa se encuentra en la sala 27 del Museo Británico, que está dedicada junto con la 26 a objetos antiguos de toda América.

Los expertos del museo han fechado su origen entre los siglos XV y XVI.

La serpiente es un animal muy típico de la iconografía religiosa de Mesoamérica y está asociada con algunas deidades aztecas como Quetzalcoatl, Xiuhcoatl, Mixcoatl o Coatlicue, la madre del dios azteca Huitzilopochtli. Simboliza la renovación y la transformación.

Para crear las partes rojas de la boca y las blancas de los dientes se utilizaron conchas de ostra espinosa y de caracola roja.

Esta es la pieza más importante del museo en cuanto a arte azteca se refiere.

La figura de bronce de la diosa budista Tara es, sin duda, una de las obras más espectaculares y refinadas de la gigantesca sala 33 del Museo Británico, una de las más grandes del edificio, dedicada al arte de Asia “5.000 años de historia china, india, del sudeste asiático e islámica”.
Este bronce está datado entre los siglos VII y VIII y su origen es la isla de Sri Lanka, donde fue encontrada.

Con su mano derecha la diosa Tara hace el gesto de “varadamudra”, que simboliza la caridad y generosidad, y en su mano izquierda sujetaba originariamente una flor de loto, que hoy en día no se conserva. Se cree que el pequeño hueco de su tocado albergaba una imagen de buda sentado, pero tampoco se conserva.

La diosa está desnuda y solo lleva un fino pañuelo que le cubre desde la cintura hasta los tobillos.

Junto con la diosa budista Tara este bronce del dios hindú Shiva es de lo más destacable de la impresionante colección de arte asiático del Museo Británico, en la sala 33.

Su origen está en el sur de la India y es del año 1100 aproximadamente.

El dios Shiva está representado bailando a la vez que un arco de fuego le rodea. Se trata de una de las representaciones más conocidas del arte indio y figuras como estas suelen estar en santuarios y también suelen mostrarse en desfiles durante festivales religiosos en India.

Tiene cuatro brazos y entre su alargado pelo hay una imagen de la diosa Ganga, la personificación del sagrado río Ganges, que cayó a la tierra a través del pelo de Shiva.

Según la creencia hindú, el dios Shiva aparece al final de un ciclo cósmico y al principio del siguiente por eso se le asocia con la creación y la destrucción. El tiempo en la cultura hindú es cíclico en vez de lineal como en la cultura occidental, de ahí la forma de esta figura.

Este grupo de figuras funerarias chinas que podréis ver en la sala 33 del Museo Británico son uno de los conjuntos más llamativos e interesantes de arte chino de toda la colección, y me atrevería a decir que uno de los mejor conservados del mundo. Además está destacada por el museo como una de las obras imprescindibles.

Se crearon para adornar la tumba de Liu Tingxun, un importante comandante militar de la dinastía Tang, probablemente de la provincia china de Henan. Los expertos datan este conjunto de principios del siglo VIII.

Miden sobre un metro de alto y son las figuras funerarias más grandes de la época Tang de las que se tiene conocimiento. El conjunto se compone de dos bestias, una de ellas con cara humana, dos lokapala, que eran figuras de guardianes que se pueden ver normalmente a la entrada de muchos templos budistas, y en el centro, dos altos cargos, uno militar y otro civil. Detrás hay cuatro figuras con dos caballos y dos camellos.

Este jarrón chino que alberga el Museo Británico en su sala número 33, dedicada al arte asiático, es uno de los puntos destacados de esta interesante sala.

Se trata de un jarrón de la época de la dinastía Ming, siglo XV, creado con la técnica del cloisonné, una forma de esmaltado muy típica de China en esa época. Los expertos creen que esta pieza se hizo para ser usada en los palacios imperiales.

Está decorado con varios dragones que se pueden ver entre nubes, un motivo típico de la época que se repetía en muchas piezas.

Esta figura, la principal de un conjunto de tres que están expuestas en el extremo este de la sala 33 del Museo Británico, está considerada como uno de los más importantes tesoros de arte chino antiguo de toda la colección.

Las tres figuras son de la dinastía Liao y siguen la tradición escultórica de la dianstía Tang. Los expertos datan estas obras entre los años 907 y 1125.

En realidad fueron encontradas junto con otras siete esculturas en una cueva de la provincia de Hebei, en el norte de China, y hoy en día todas menos una están en museos occidentales. Menos mal... Ya que a los chinos lo de conservar las obras de arte antiguo no se les da especialmente bien y no tienen el más mínimo reparo en “rehacerlas” y presentarlas al público como originales. Sólo hay que ir a China y darse una vuelta por sus museos y templos más importantes, es bastante penoso.

Los luohan (así es como se les llama a las figuras como esta) eran discípulos de Buda y se creía que tenían poderes mágicos y que podía ser inmortales para preservar las enseñanzas de Buda. En China se solían mostrar en grupos de 16.

Las salas 63, 64 y 65, situadas en la planta alta del Museo Británico, están dedicadas a las inquilinas que más público atraen de todo el museo: Las momias egipcias. Desde luego no os podéis ir de Londres sin hacerles una visita! Y es gratis.

Además en este museo está la colección de arte egipcio más importante del mundo después de la del Museo de arte egipcio de El Cairo.

Una de las más famosas es la momia de una mujer llamada Katebet, del año 1300 antes de Cristo, que fue descubierta en 1820 en una tumba de Thebes junto a la momia de un hombre llamado Qenna, posiblemente su esposo. La fina y dorada mascara cartonnage de su sarcófago representa a Katebet llevando una elaborada peluca con un ancho collar, brazaletes y anillos.

Pero en el museo hay momias de personas y de animales, como gatos, perros, halcones, jacales o cocodrilos, que vivieron hace 30 siglos, además de féretros de madera, máscaras y utensilios usados por los embalsamadores.

Además de las numerosas momias que hay en el Museo Británico, en la sala 64 se puede ver el cuerpo perfectamente conservado de un hombre egipcio que no fue sometido a ningún proceso de momificación.

El cuerpo es antiquísimo, aproximadamente del año 3400 antes de Cristo, y se conservó casualmente por el contacto directo con la caliente arena del desierto egipcio, lo que le produjo un rápido proceso de secado en todos sus tejidos.

Los objetos que se pueden ver alrededor del cuerpo son auténticos y han sido dispuestos de esta particular manera basándose en lo encontrado e otras tumbas del mugar donde se encontró este cuerpo y del mismo periodo de tiempo.

La esfinge del rey egipcio Taharqo se encuentra en la sala 65 del Museo Británico, dedicada junto con la 63 y 64 a la vida y la muerte en el antiguo Egipto.

Corresponde a la 25 dinastía egipcia, aproximadamente de los años 690 a 664 antes de Cristo.
Hecha de granito, su cara humana (inspirada en los rasgos faciales del rey, que era nubio) con melena y el cuerpo de león son una copia de la escultura egipcia de los reinos Medio y Nuevo.

Las esfinges representaban la fuerza del rey egipcio y concretamente esta fue encontrada en el templo T, en Kawa, en Nubia, Sudán.

El tesoro de Oxus, de origen persa de entre los siglos V y IV antes de Cristo, encontrado en la región de Takht-i Kuwad, Tadjikistan, se encuentra actualmente en la sala 52 del Museo Británico y es la colección más importante de arte en oro y plata del periodo persa de Achaemenid que sobrevive en nuestros días.

Actualmente se conservan unos 170 objetos, que los expertos creen que fueron coleccionados durante un largo periodo de tiempo, quizás en un templo. El tesoro contiene muchos tipos de piezas: Vasijas, pequeñas copias de carros tirados por caballos, sellos, anillos, diferentes tipos de objetos personales, monedas…el nombre de Oxus proviene del río del mismo nombre a cuya orilla se encontró el tesoro.

Estos brazaletes de oro son algunas de las piezas más importantes. En los huecos que hoy se pueden observar había incrustadas piedras semipreciosas.

Uno de los brazaletes del tesoro, que actualmente está expuesto en el Victoria and Albert Museum, fue comprado por el capitán inglés F.C. Burton a un grupo de mercaderes que rescató de unos bandidos cerca de Kabul, en Afganistán, y muchas de las otras piezas del tesoro fueron encontradas en bazares de la India y luego fueron a parar al Museo Británico.

Esta cabeza de bronce de Claudio, situada en la sala 49 del Museo Británico, dedicada a la Gran Bretaña romana, es de siglo I y fue encontrada en el río Alde, cerca de Saxmundham, en Suffolk, al este de Inglaterra.

Fue encontrada en 1907 y formaba parte de una estatua de bronce a tamaño real del emperador Claudio, que reinó de los años 41 a 54 y lideró la conquista de Gran Bretaña para el imperio romano en el año 43.

Los expertos del Museo Británico dudaron al principio de si esta cabeza de bronce pertenecía a una estatua de Claudio o de Nero, pero al final se decantaron por la primera hipótesis.

El ajedrez Lewis es una de las reliquias más populares del Museo Británico y un halo de misterio está presente en su historia.

Los historiadores creen que probablemente es de origen noruego de entre los años 1150 y 1200 después de Cristo. Fue encontrado en la isla de Lewis (de ahí su nombre), en Outer Hebrides, Escocia, en extrañas circunstancias durante la primavera de 1831.

Las curiosas piezas de este ajedrez están hechas con marfil de morsa y diente de ballena y tienen forma de reyes y reinas sentados, alfiles, caballeros montados y peones con forma de obelisco. Todas son diferentes.

Este curioso ajedrez estaba escondido en una pequeña cámara bajo la arena de una duna y nunca se ha podido saber a quién pertenecía ni por qué estaba escondido. Además todas las piezas están perfectamente conservadas y parece que no habían sido apenas usadas antes de ser descubiertas.

Cuando se encontraron algunas de las piezas estaban teñidas de rojo, por lo que parece que se jugaba con piezas de ese color y en blanco. Además, las piezas son de un tamaño bastante grande en comparación con los ajedreces tradicionales, por lo que un tablero para jugar con ellas debería medir unos 82 centímetros de largo y ancho.

De las 93 piezas que se tienen conocimiento hoy en día 11 están en Edimburgo, en el Museo Nacional de Escocia, y 82 están aquí, en el Museo Británico.

Este jarrón de cristal de camafeo, situado en la sala 70 del Museo Británico, dedicada al arte de Roma e Italia clásica, es una de las piezas más populares de toda la colección de este museo. Veréis un montón de gente agolpada en su vitrina para verlo, sobre todo grupos de orientales.

Es italiano del año 5-25 aproximadamente y fue encontrado en una tumba cercana a Roma.

Su importancia radica en su originalidad, ya que es la primera obra de arte hecha en vidrio conocida de todo Occidente, y en su técnica, muy costosa en tiempo y además muy complicada.
Debe su nombre a los duques de Portland, que fueron sus dueños de 1785 a 1945. Parece negro, pero es de color azul y está adornado con figuras de la mitología en blanco opaco.

Parece que este jarrón inspiró a quienes lo admiraron a lo largo de la historia y en el siglo XIX incluso se inició un concurso que recompensaba con 1000 libras a quien pudiera hacer su copia más fidedigna. Al ganador le llevó 3 años hacer el jarrón ganador, que hoy en día se expone en el Corning Glass Museum de Nueva York.

En 1845 el jarrón Portland fue víctima de un vándalo, que lo rompió en varios trozos, y posteriormente fue reconstruido hasta en tres ocasiones con excelentes resultados. Si miráis el jarrón de cerca no encontraréis ningún vestigio de su ruptura.

El juego real de Ur se encuentra en la sala 56 del Museo Británico, dedicada junto con la 52 y 55 al arte de Oriente Medio.

Es la pieza más famosa de esta sección junto con el Tesoro de Oxus y también es muy antiguo: Aproximadamente del año 2600 después de Cristo. Su importancia es enorme, ya que es el juego más antiguo del que se tiene conocimiento.

Se encontró en unas excavaciones en Ur, en el actual Irak, donde había unas tumbas reales, de ahí el nombre con el que es conocido el juego.

El tablero es de madera con incrustaciones de concha, carnelia y lapislázuli. Todavía se conservan los dados, de forma piramidal.
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