El templo de Artemisa se encuentra situado entre Selcuk y Éfeso y fue considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo debido a sus enormes dimensiones y su preciosa arquitectura.
Este templo comenzó a construirse por el rey Creso de Lidia y se tardó más de 120 años en finalizar la obra. Estaba dedicado a la diosa Artemisa (para los romanos Diana) y atraía a cientos de peregrinos que acudían a rendirla homenaje, ya que era la diosa de la fertilidad. Este peregrinaje hizo ganar muchísimo dinero a la antigua Éfeso.
El templo estaba compuesto por numerosos edificios, que los arqueólogos denominaron con letras sucesivas. El edificio más antiguo e importante era el D. Este edificio era más grande incluso que el Partenón de Atenas y estaba construído sobre 127 columnas decoradas con figuras talladas alrededor de sus basas.
El Templo de Artemisa fue destruido por un incendio en el año 356 adC y en la actualidad se conservan unos pocos restos entre los que destaca una de las columnas que he mencionado.
Para hacernos una idea de cómo fue el templo podemos visitar el templo de Dídima, aunque el de Artemisa era todavía más grande.
De todos modos es aconsejable visitar este lugar, ya que los escasos restos que quedan están esparcidos en un entorno idílico donde la naturaleza es la protagonista. Por si fuera poco, pilla de camino para poder ver después Éfeso, así que no hay escusa para no visitar la que fue considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo.