MINUBE
Seguir en la app
Abrir
¿Dónde quieres ir?
¿Te gusta Kirkjubæjarklaustur?
Compártelo con el mundo
Entrar con Google +

Cataratas en Kirkjubæjarklaustur

5 cataratas en Kirkjubæjarklaustur

Cataratas en Kirkjubæjarklaustur
Fagrifoss
(2)
La fuerza que transmite la cascada de Fagrifoss es realmente única. Una visita merecida a través de un arduo camino
Cataratas en Kirkjubæjarklaustur
Systrafoss
(2)
El nombre de la localidad es impronunciable hasta para los mismos islandeses, que suelen referirse a ella simplemente como " Klaustur" aunque este formado por tres palabras: Iglesia, granja y convento. Y es que esas tres palabras hacen referencia a la historia más reciente del lugar, ya que los primeros en poblar el lugar fueron unos monjes irlandeses allá por el siglo X, antes de la llegada de los vikingos. Entre ellos y las devastadoras erupciones que asolaron la zona en el siglo XVIII, acabaron con la iglesia, el convento y la mayoría de las granjas que poblaban la zona. Ahora el mayor atractivo del minúsculo pueblo es la cascada de dos chorros donde según se cuenta se bañaban las monjas, aunque en mi opinión, no es más que un adorno del verdadero tesoro del pueblo, un precioso bosque de gigantescos árboles entre los que se encuentra un abeto de más de 25 metros que fueron plantados por los dueños de una granja cercana para evitar la erosión producida por el agua. Hoy, conforman un delicioso paseo que lleva hasta el mismo pie de la cascada, como si de un escenario de El Señor de los Anillos de tratara.
Cataratas en Kirkjubæjarklaustur
Stjornafoss
Muy cerca del pueblo de Kirjubaejarklauster, y sin apenas desviarse un kilómetro de la carretera 1 de Islandia, se puede visitar esta bonita cascada. Podemos llegar en coche casi hasta la misma, pero yo recomiendo realizar un sendero circular que sale desde Kirjubaejarklauster, pasando por el lago Systravatn.
Cataratas en Kirkjubæjarklaustur
(3)
Cataratas en Kirkjubæjarklaustur
Skaftáfoss
(1)
En la zona sur y provenientes del glaciar más grande de Islandia es muy fácil encontrarse con muchas cataratas pequeñas cada pocos metros. Además, ese día llovía mucho y tenían un buen caudal. Estas son sólo algunas de las que se veían desde el coche.