En esta plaza Murcia se crece, y más de noche. En realidad el encanto está en callejear por el centro de la ciudad. Pero cuando te encuentras en la plaza del Ayuntamiento, Glorieta, con sus fuentes y llena de flores, una melodía tocada por un músico ambulante te atrae a una callejuela. Pasas sin pena ni gloria esos escasos cincuenta metros a fin de llegar a la claridad que se ve al final, cuando de pronto, el espacio se abre ante ti y se te va la vista a la grandiosidad que preside el lugar, la fachada de la Catedral. Con una iluminación que acompaña a su arquitectura, es imposible pasar sin admirarla. Un escenario ideal en el que sentarse a tomar algo en una de las terrazas que allí se encuentran.