El tramo mejor conservado (por no decir prácticamente el único) del recinto amurallado de Sevilla se encuentra próximo al barrio y la Basílica de la Macarena, en la C/ San Luis, entre la C/ Bécquer y la C/ de Castelar. Estas murallas fueron construidas con cal, arena y guijarros por los almohades en el siglo XII. Estaban rodeadas de un foso y tenían 6 Km de longitud, a lo largo de los cuales se sucedían 166 torreones, 12 puertas y 3 postigos. Se conservaban perfectamente hasta el siglo XIX, fecha en la que se decidió derribarlas para que la ciudad pudiera expansionarse.
En la actualidad se conservan 7 torreones cuadrados y uno octogonal, así como la popular Torre del Oro, el Postigo Abd El Aziz, y algún otro tramo en los jardines del Valle y en la zona del Alcázar. Como curiosidad, indicar que Carlos I hizo su entrada a Sevilla a través de la Puerta de la Macarena.
Las murallas urbanas de Sevilla están declaradas Monumento Histórico del patrimonio español desde 1908.