Guanche
dijo:
La visita a los jardines del Alcázar es algo que siempre recordaré. Es algo que le gusta a cualquiera y, sin dudarlo, que adora si le fascina la flora y los diseños árabes.
Los jardines del Alcázar es un lugar donde fácilmente puedes pasar 3-4 horas (y eso sin sentarte más de unos minutos para reflexionar sobre la belleza del lugar) paseando. Por suerte el jardín está en una ciudad que acumula un buen historial de grados por encima de los 20. Esto, combinado con la perfecta aclimatación de las plantas y árboles al lugar, hace que siempre esté verde y resplandeciente.
El jardín está dividido en varias zonas, dedicadas cada una a una región, a un clima y a una funcionalidad distinta. Hay una zona de naranjeros, una zona de enormes árboles que dan sombra casi todo el dia, una zona con rosales y jardineras llenas de plantas más pequeñas, una zona con agua corriendo, fuentes y hasta un estanque al que cae el agua desde unos 4 metros produciendo un sonido que te acompaña durante la visita. Junto a todo este verdor no dejan de acompañar los mosaicos tan típicos del mundo árabe. Sobre jardineras, en paredes, cenefas y baldosas forman un conjunto de colores y formas que se integran de una manera fabulosa en el jardín.
Si eres estudiante o joven (menos de 25 creo recordar), no olvides llevar el carnet o la justificación porque la entrada es gratuita.
Los jardines del Real Alcázar son una verdadera burbuja de paz y frescor, lejos del ruido, de la actividad y del calor sevillano. La entrada es gratuita para estudiantes, entonces en varias ocasiones durante nuestra estancia en Sevilla, aprovechamos un merecido descanso en los jardines.
De estilo moro, es muy relajante con sus azulejos frescos y sus múltiples fuentes de agua, cuyo ruido tranquilo contribuye a la sensación de paz que da el lugar. Hay zonas más cuidadas, con rosas, arbustos pequeños tallados con formas geométricas, y lugares donde no se intentó domar la naturaleza, y conviven palmeras, naranjos y otros frutales.
Desde los balcones del palacio, podrás admirar las formas y la división del jardín. Hay una garita que te dará sombra para comer, aunque en varios lugares del parque, los árboles son tan altos y cerca los unos de los otros que hay sombra, y no se deja pasar el calor del día.
En el jardín se permite comer, y los sevillanos lo aprovechan, el lugar se llena a la hora del almuerzo, de estudiantes y trabajadores (para los sevillanos, la entrada es gratuita siempre).