La primera Iglesia Ortodoxa Rusa de España esta situada en Altea (en Alicante) y se inaguró en el 2007.
Los materiales los trajeron de los Urales (toda es de madera) y el contructor es un promotor ruso que pretende que se asemeje a un templo del siglo XVII.
A un lado de la iglesia se construye el templo bautismal, con una piscina para que los adultos que se conviertan a la fe ortodoxa puedan sumergirse de cuerpo entero, y en otro, una casa para el sacerdote, con salones para dar charlas a los niños y comedor social.