Varanasi -o Benarés-, ciudad hindú de Shiva y una de las...

Varanasi -o Benarés-, ciudad hindú de Shiva y una de las siete ciudades santas de la India, es como un amor-pasión del que no puedes escapar. Un amor poco sano, virulento, porque te desgasta, te consume, te agota, te asquea, al punto que llega un momento en que dices basta, por favor. Entonces cierras los ojos y te olvidas de todo. Pero a la mañana siguiente te seduce hasta hipnotizarte, te inflama de emociones, te llena los ojos de colores y la boca de sabores y, locamente, la vuelves a mar.
Por más que leas mucho sobre esta ciudad cuyo origen está perdido en el comienzo de los tiempos, mires fotos, y estés viajando por la India desde hace un tiempo, cuando llegas a Benarés el impacto es brutal. El Ganges, o Ganga, el mismo río fresco y limpio adorado por los hindúes donde me bañé en Rishikesh, aquí corre lento, color chocolate amargo, terriblemente sucio y polucionado. Varanasi es una ciudad grande y caótica, con un Old Bazaar fascinante y barrios populosos. Pero su alma late en las riberas del Ganga, en los 'Ghats', donde los hindúes consideran afortunado morir y ser cremado.
Tuve la suerte de alojarme en un hotel con una gran terraza sobre el río, así que no sólo caminé sin rumbo por las orillas del Ganga, sino que me entregué a él desde el amanecer al anochecer.

Serviajera
Serviajera
06 Diciembre 2009

Voy a confesar, tarde algunos días en admitir que...

Voy a confesar, tarde algunos días en admitir que Varanasi esta llena de vida. Al principio nomás alcancé asomarme a mi balcón a los ghats. Aquello fue suficiente.
Observar ante mis ojos la danza de barriletes negros, lentos, aceitosos era demasiado bello y triste.
Esas primeras tardes me las devoraron los barriletes en su danza solemne y la brisa de atardecer muy cálido con ruido a gente que pasa. Salir a la calle y caminar me hizo descubrir que son niños tan alegres los que dibujan estos bailes en el aire y sin querer agregan tan serio aspecto ceremonioso.

Francisca
Francisca
03 Marzo 2010

Espiritual

Me encantó la espiritualidad de este lugar.
La ceremonia en el Ganges que se hace al caer la tarde me resultó especialmente emotiva, encender las velas que se dejan sobre sus aguas para recordar a los que ya no están y ver su pequeñas llamas alejarse. La cordialidad de su gente, siempre con una sonrisa, me acabó de enamorar.

Pam
Pam
hace 11 meses

La ciudad sagrada del Río "Ganga"

Benares (Varanasi), es una de las 7 ciudades sagradas de la India por donde pasa el río Ganges (el Dios Ganga). Los hindúes peregrinan hasta Benares para morir allí o para para rendir culto a sus muertos. A diario se realizan ceremonias oficiadas por los sacerdotes o brahmanes (casta superior hindú) en los diferentes Ghats de la ciudad. A orillas del río las familias incineran a sus familiares fallecidos en los distintos crematorios y arrojan sus cenizas al Ganges. Por la ciudad se vende madera para llevar a cabo las incineraciones. Es típico echar esencias como sándalo, utilizado solo por las familias pudientes. Ahora hay un crematorio publico donde las familias mas pobres pueden incinerar a sus familiares, de modo que las castas mas bajas que no tienen dinero para comprar madera suficiente, pueden llevar a termino la incineración. Se dice q a las mujeres embarazadas, a los niños y a los que meren a causa de la picadura de una serpiente, no se les puede incinerar y sus cuerpos son envueltos y arrojados al río con piedras, por ello esta prohibido pescar por la zona, ya que así es el único modo de que el río este limpio, aunque no es de extrañar que con el Monzón algunos cuerpos salgan a flote...
Todo esto resulta un tanto descabellado, que duda cabe que la cultura hindú es totalmente diferente a la nuestra. Sin embargo, aunque Benares puede desconcertar a las personas que lo visitan por primera vez y por eso es recomendable dejar esta ciudad para el final del viaje si nunca antes se ha estado en la India, cuando estas allí te parece todo alucinante y aunque vas sugestionado por todo lo que te han contado y lo q has leído, cuando estas en la barca en pleno Ganges y ves como la gente se asea en el agua sagrada donde empieza y acaba la vida, es todo de tal naturalidad que no te parece tan duro de asimilar. Por eso para quienes buscan un destino drásticamente diferente a todos los niveles la India sin duda es el país perfecto.

Alicia
Alicia
09 Agosto 2011

Nuestro viaje a la India llegaba a su fin y nos tocaba...

Nuestro viaje a la India llegaba a su fin y nos tocaba despedirlo en la mística Benarés. Esta ciudad fue fundada en el siglo VII a.C. Y es contemporánea a ciudades mitológicas como Babilonia o Nínive. Por si esto no fuera suficiente reclamo, es la ciudad sagrada del Hinduismo y está situada en la orilla oeste del Ganges.

Con todos estos ingredientes, sólo nos podían esperar sorpresas y más sorpresas. La llegada a la ciudad la hicimos en avión. Volamos desde el aeropuerto de Khajuraho hasta el de Varanasi, de infausto recuerdo para nosotros. Lo primero fue llegar al Hotel Taj Ganges. Un alojamiento en la línea de lujo de los anteriores, aunque apenas pudimos disfrutar de él. Fue salir del hotel, y darnos cuenta de que Benarés era distinta a todo lo que habíamos visto hasta ahora, un mundo diferente en todos los sentidos.

Al salir del hotel nos montamos en un autobús que nos llevó hasta el Templo de la Madre India, una visita muy poco recomendable. Lo bueno estaba por llegar. Pillamos un tuk-tuk y de cabeza a conocer los míticos ghats ubicados a orillas del río Ganges. Alquilamos una barca y bajamos río abajo para contemplar de cerca los crematorios y el ocaso del sol. Una imagen preciosa, que gracias a las supersticiones, se completaba con velas encendidas y flores, que asomaban en el Ganges. Tras remontar el río sagrado, nos paramos delante de un ghat donde se iba a celebrar una ceremonia hinduista. Fue una imagen conmovedora. Miles y miles de personas reunidos alrededor de decenas de brahmanes que oficiaban una liturgia tan antigua como el hombre. El Aarti vespertino, cantos, luces, rezos… devoción a raudales que hacían que los pelos se pusieran de punta. Tras esta primera toma de contacto con la ciudad sagrada del Hinduismo, fuimos a dormir. Tocaba madrugar para ver como el Ganges recibía el nuevo día.

Al amanecer, quisimos repetir la experiencia. Paseo en barco por el río Ganges con las primeras luces del día como testigos. Una barcaza, impulsada por escuálidos remeros, nos llevó de nuevo hacía distintos y preciosos ghats. Al alba tuvimos una mejor visión de estos extraños escalones decorados con imágenes de Shiva y otros dioses del Hinduismo. Pese al madrugón, muchos peregrinos ya estaban purificándose en sus aguas. La purificación es espiritual, pues el río es uno de los lugares más sucios y contaminados de la tierra. Antes de irnos compré una pequeña vasija con agua sagrada que todavía conservo. De los crematorios poca cosa, vimos algunos entierros y piras de madera preparada para las cremaciones, posteriormente en Nepal contemplamos mejor estos ritos. El ciclo de la reencarnación hinduista concluye si esparcen tus cenizas en el Ganges, por eso la gente va a morir a Benarés. Para buscar el descanso eterno.

Tras llegar de nuevo a la orilla, serpenteamos por las callejuelas ancestrales. Varanasi es como un gran laberinto en el que puedes ver de todo. Vacas dentro de tiendas, miseria, sadhus, olores nauseabundos, gente por doquier, peregrinos de todo el mundo, porquería, animales comiendo su propia mierda… Todo lo que te puedas imaginar y mucho más, un choque cultural aterrador para el occidental y a la vez apasionante y enriquecedor. Ahí debía terminar nuestro viaje en tierra santa, pero insistimos en visitar el Kashi Vishwanath. Sin duda, uno de los templos más sagrados del Hinduismo cuyas cúpulas están recubiertas con 750 kilos de oro. Nuestro guía no quería que lo viéramos, pues además de sagrado, comparte terrenos con una mezquita y es un lugar de disputa entre hinduistas y musulmanes. Entramos, pero sin cámaras ni mochilas ni nada. Repleto de fieles y de militares con armamento pesado. Impresionante.

Mi consejo para todo aquel que visite la India es que dedique al menos un par de días a Varanasi. Puede llega a ser impactante y muy desagradable para la vista y el olfato, pero es imprescindible. El legado espiritual y religioso de esta caótica ciudad se remonta a más de 3.000 años y eso son palabras mayores. Más de 90 ghats son el epicentro de esta urbe mágica que explica y reescribe día a día el ciclo de la vida y de la muerte.

Pau García Solbes
Pau García Solbes
22 Marzo 2010

Ganges, rio sagrado de La India, donde la vida y la muerte caminan juntas..

Adoran a Shiva a la salida del sol y cuando este se esconde, con sus "pujas"( ofrendas) diarias, acompañados por oraciones, cantos , mantras, velas mecidas en pequeños cuencos con flores que iluminan el Ganges, llevando con ellos la esperanza de una vida mejor y una buena muerte.

Pepa Garay
Pepa Garay
hace 11 meses

Esta es una foto de la ceremonia oficiada en el Main...

Esta es una foto de la ceremonia oficiada en el Main Ghat de Varanasi. Realmente un espectáculo digno de ver y vivir a orillas del majestuoso Ganges

Agustin Fernandez
Agustin Fernandez
17 Septiembre 2010

Varanasi, siempre en movimiento, infinitos colores y mil aromas.

Karme
Karme
hace 9 meses

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Harry Fisch
Harry Fisch
hace 9 meses

Calles de Benares

Ricardo Del Val Riera
Ricardo Del Val Riera
hace 11 meses
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Coline
Coline
08 Agosto 2011
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Brett Powell
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hace 8 meses
Vicente Pulido
Vicente Pulido
02 Octubre 2009
Elena Molina Perez
Elena Molina Perez
hace 9 meses
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