Tras haber recorrido media Cuba, los tres últimos días de mi estancia en la isla fueron de relax y playa en Varadero. Uno de los días contratamos, en la misma recepción del hotel, una excursión organizada que consistía en un viaje en catamarán hacia Cayo Blanco donde te bañabas con delfines. Era de día completo, así que incluía también la comida (la famosa langosta) en un chiringuito y después un rato de descanso en una playa virgen.
El trayecto en el catamarán duró unas dos horas, y lo pasamos genial, la tripulación hacía las veces de animadores, con la música a todo volumen animaban a hacer bailes en grupo, había barra libre y snacks todo el tiempo... Primero hicimos una parada en una zona de corales para hacer snorkel, y luego continuamos la travesía hasta llegar a una plataforma enorme hecha de hormigón en medio del mar, donde estaban a los delfines en un recinto cerrado, pero en el mar. Te colocabas un as boyas salvavidas en la cintura (para flotar) y al agua, en grupos de unas 8-10 personas. Allí estabas una media hora en el agua con los delfines, que estaban sorprendentemente adiestrados, mientras un monitor desde la plataforma les daba instrucciones: Que pasaran delante tuyo panza arriba para que los pudieras tocar, que se te acercaran a darte un beso en la mejilla, que nadaran permitiéndote agarrarte de su aleta, que chapotearan con su cola, etc. Fue una grata y original experiencia.