Es el animal más espectacular de esta zona del mundo, y merece un capítulo aparte para describirlo. Impresionan por su tamaño y por su fuerza mucho más de lo que te puedas imaginar al verla en fotos: Alcanzan hasta 9 metros de largo (aunque las que vimos nosotros puede que llegaran a 5m) y son capaces de comerse CUALQUIER cosa que encuentren.
Tuvimos suerte de poder ver más de una, sobre todo gracias a la gentileza de Víctor hijo (el gigantón de las fotos, que aparece luchando con la anaconda) y de Benjamín, el dueño de nuestra agencia de viajes (Osprey Expeditions) y con el que tuvimos la gran suerte de coincidir en nuestra estancia en Hato el Cedral.
En el Hato, aparte de las visitas turísticas y la actividad ganadera, se llevan a cabo una labor muy intensa de conservación de la fauna local. De hecho alguna de las Anacondas que vimos estaba en estudio dentro de la estación científica del Hato.
A mí me impresionó especialmente una de las anacondas que encontramos, descansando tranquilamente dentro de un estanque. Al sacarla del agua descubrimos que estaba en plena digestión y no de cualquier cosa, sino de uno de los ciervos que también habitan la zona. Realmente impresionante de ver.