El Aeropuerto de San Francisco nos pareció muy cómodo, moderno y sobre todo, muy relajado, nada que ver con otros aeropuertos en Estados Unidos, los agentes de seguridad son muy amables y correctos, y no hay tanta aglomeración. Los precios de los restaurantes son del mismo nivel que los de la ciudad, hay muchas zonas de descanso y el edificio amplio de cristal hace la espera muy agradable. Además está conectado con la ciudad con el BART, un tren que recorre todo el centro de San Francisco y que te lleva desde el aeropuerto en unos veinte minutos por una tarifa entre 5 y 6 dólares dependiendo de la distancia, lo que se agradece después de un vuelo de más de 10 horas...
Yo tuve la misma sensación la primera vez que estuve en ese aeropuerto, incluso me pareció enormemente sencillo recoger y entregar el vehículo de alquiler; es más en algún momento pensé incluso que me había confundido de día, de hora o de aeropuerto por la tranquilidad que había allí.
Lo he utilizado cuatro veces, y siempre ha sido igual, en fechas propicias a aglomeraciones, junio-septiembre.