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Restaurantes en Bansko

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3 lugares donde comer en Bansko

Restaurantes en Bansko
Restaurante Taberna Molerite 1792
En el hotel donde nos alojábamos, Molerite 1792 fue uno de los 2-3 restaurantes que nos recomendaron para comer y cenar bien en Bansko. Así que ya el primer día, optamos por cenar aquí. Este restaurante está situado en lo que se denomina como "Complejo Molerite 1792", que debe ser una especie de antigua casa de una familia de pintores bastante famosos de la ciudad, que con el paso del tiempo se ha convertido en un hotel de alta montaña con encanto. De forma paralela al hotel, en la planta de abajo, está la taberna y el restaurante. Con suelo y paredes de piedra y mil y un detalles en maciza madera, están ambientados con cierto estilo folklórico, dando la sensación de un bar-restaurante de alta montaña, cosa que particularmente me encanta. Fuimos sin reservar a mediados de Agosto, y he de decir que pare ser Bansko una ciudad de invierno, nos dieron una mesa de milagro, estaba todo a tope. Ya sentados, sinceramente la atención no fue demasiado buena, apenas hablaban inglés, se confundieron con un plato, y como muchas otras veces hacen en otros restaurantes de Bulgaria, no sacan los platos a la par, para comer en compañía, sino cuando un plato está, te lo llevan a la mesa, y tu acompañante, que se fastidie mirando ;-), es otra cultura. En cuanto a la comida y platos en sí mismos, como entrantes probamos unos excelentes champiñones braseados al estilo Bansko y una sopa fría típica búlgara que no nos hizo demasiada gracia. En cuanto a los segundos platos, un rissoto de verduras que tardó una eternidad en salir, menos mal que estaba rico, y el plato estrella de la jornada: cerdo al estilo cazador. Insuperable este plato, buena cantidad de carne y una salsa aderezada con verduras y alguna que otra especia que le daba un toque divino, para untar pan y más pan, una ración muy-muy potente. Todo ello regado con una jarra de vino blanco de la casa bien fresquito que entraba la mar de bien, que no falte. Y la sorpresa y lo más auténtico del Molerite 1792 empieza justo cuando estábamos casi terminando nuestra cena, cuando muchas de las otras cenas ya habían terminado. Un grupo de folklore formado por 4-5 personas (me entero luego en Internet que son un grupo macedonio), ataviados con trajes de la región, empieza a tocar música folklórica regional, cantando a capella con unas excelentes voces. Música animada que hace que muchos de los comensales salgan a bailar a la zona central del restaurante, supongo que bailes búlgaros, agarrados unos a otros de los dedos de la mano, me recordaba a la típica música griega. Resumiendo, Molerite 1792 es un buen sitio para saborear de forma auténtica las costumbres de la zona de Bansko y del macizo de Pirin, disfrutar de comida típica de calidad, a un precio asequible para los extranjeros, en un ambiente auténticamente de restaurante de pueblo de alta montaña, aunque como digo, el servicio no fuese demasiado correcto.
Restaurantes en Bansko
Restaurante Taberna Бански хан ('La Posada')
Éste es el otro sitio que nos recomendaron para comer o cenar en Bansko, aparte de la ya mencionada Taberna Molerite 1792. Sinceramente, es un sitio muy del estilo, muy acogedor, con aire de taberna de montaña, con suelo de piedra, y con una decoración donde predomina la madera y los adornos de la región de Bansko y del Macizo del Pirin, que les dan ese aire montañés tan característico de esta región. Estuvimos cenando y no había mucha gente, la verdad es que cenamos muy tranquilos y muy a gusto, a pesar de estar sentados en los típicos bancos corridos de madera. Respecto a la comida, como en casi todas las tabernas y restaurantes de Bulgaria, no fallan las patatas con queso, esta vez aderezadas con champis y bacon, de muerte. De segundo, un rissoto, bueno, arroz con vegetales más bien, bastante correcto, y luego, aquí el menda se aventuró en la sección de carnes con algo que no sabía que era y el camarero no le supo responder, ya que a duras penas hablabla inglés. El caso es que pedí una especie de estofado de ciervo de Bansko, con arroz y vegetales. A ver, la carne estaba riquísima, pero el plato sabía en exceso a la típica especia que le habían echado para aderezar. No era laurel, era algo estilo el jenjibre que hizo que no pudiera terminar el plato, cansaba demasiado. Es uno de los riesgos e intrigas de "elegir a ciegas", sin saber muy bien lo que se pide, a veces sale bien, y otras veces, sale no tan bien ;-). Quizás nos gustó más la comida del Molerite 1792, pero el ambiente aquel día tranquilo de esta taberna nos gustó mucho más, quizás porque el restaurante está en la entrada del pueblo, no en el centro, cerca de la carretera. También ayuda que comiéramos en el comedor interior, situado más al fondo que la propia taberna, donde la gente se reúne para tomar algo y charlar, no tanto para degustar cocina búlgara de la región de Bansko. Por cierto, nos llamó la atención la impresionante carta y selección de vinos que tienen, sobre todo tintos, de apuntar. Por último, lo mejor y más pintoresco de la noche. Aquí también actúa un grupo folklórico, que ataviados con trajes de montaña, interpretan canciones de la región, aunque si no me equivoco, de origen macedonio. Algunos con pequeñas guitarras, acordeones y panderetas, cantan todos a capella, con unas voces de alucinar, repito, de alucinar. Echad un vistazo al vídeo porque no tiene desperdicio, es justo cuando se pasaron, desinteresadamente y sin pedir nada a cambio, por nuestra mesa, donde interpretaron una canción de lo más marchosa, que por supuesto no pude resistirme a grabar. Les aplaudimos muy mucho la actuación, de forma más que merecida, menudos cracks, sin duda consiguieron que nunca me olvide ya de esta coqueta y acogedora taberna de montaña, a la que tengo claro que me gustaría volver, y donde no volveré a pedir ese plato de ciervo, habrá que probar suerte con otro plato de la carta ;-).
Restaurantes en Bansko
Cabaña Restaurante del camping Banderitsa
Después de visitar la zona y realizar alguna ruta por el macizo de Pirin, qué mejor manera de terminar la jornada que comiendo en un restaurante-cabaña de la zona, un sitio auténtico donde poder disfrutar de la auténtica buena mesa búlgara, en un marco de alta montaña. 2 kilómetros carretera abajo del Refugio de VIrhen, tras pasar la conocida cabaña de Banderitsa, se llega a una explanada donde la carretera realiza una curva amplia y pronunciada. Sobre este terreno se sitúa el Camping Banderista, y en un recodo de la carretera, a mano derecha según bajas, está la recepción y el 'restaurante' del camping, una larga y estrecha cabaña de madera que tiene algún que otro cuarto con literas, alguna sala de estar, y por supuesto, cocina. Aunque no teníamos intención de parar, nos llamó la atención al bajar en coche, la de coches y gente que había parada comiendo en el restaurante, por lo que sedientos y hambrientos, y tras esperar a que se librara parte de una mesa (estaba muy concurrido), nos pudimos sentar tranquilamente en una de las mesas de madera maciza tan características de estos sitios de alta montaña, con bancos corridos, compartiendo mesa con una familia búlgara que amablemente nos cedió parte de sus asientos. Lo primero tras sentarse, pedir la carta y directamente un par de cervezas bien frías, que aunque el sitio está a 1800 metros, traíamos sed de cerveza búlgara tras la fácil ascensión al Lago Okoto ;-). Curiosa la forma de enfriar la bebida de esta cabaña, ya que justo al lado de la cocina, cae un manantial de la montaña, y tienen allí enfriando las cervezas, el agua, el vino...doy fe que estaba bien fría. Pedimos patatas fritas con el queso característico búlgaro que le suelen echar, una generosísima ensalada de tomate, y un salchicha al estilo Bansko, que la asan allí mismo a la parrilla, al igual que muchos tipos de carnes que ofrecen en la carta. Tengo muy buen recuerdo del sabor a la brasa de aquella salchicha, tenía especias pero estaba riquísima, quizás sería el sabor a la brasa de la alta montaña, o la alta montaña y el paraje en sí mismo. Sólo tengo recuerdo que comimos muy-muy a gusto, era el típico sitio para estar de sobremesa tomando café, cervezas y licores hasta la tormenta de la tarde, pero había que bajar. Resumiendo, una cabaña restaurante auténtica de alta montaña, donde recomiendo comer a todo aquel que se acerque al macizo de Pirin, a la zona del Refugio de Vihren, es un sitio donde se come ideal, sobre todo cualquier comida a la parrilla, y por un precio muy asequible, por no decir, de risa.