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Qué ver en Mopti

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18 cosas que hacer en Mopti

Ciudades en Mopti
Mopti
(1)
Mopti es una ciudad de Mali, sobre el río Níger, camino a Tombuctú. Se compone de tres islas, pero la más interesante es la ciudad vieja, con sus casas de barro seco y su animación de mercado. Le dicen la Venecia de Mali. La gente habla principalmente francés como idioma extranjero, un poquito de inglés, y español creo que nada. Pero muchos hablan como 5 dialectos africanos y están acostumbrados a entender a los extranjeros entonces no tendrás ninguna dificultad para conseguir hotel, comida, y seguir con tu viaje. Para que sepas, los buses no salen de Mopti a una hora determinada. Te dan un boleto en la estación, con un número de 1 a 60. Si eres número 1, solo faltan 59 personas para que se vaya el bus … Además son lentos. La mejor manera de seguir viajando es por el río. Los numerosos guías, oficiales o no de Mopti lo saben, y en temporada baja, puede ser pesado porque todos te preguntan que si tienes un guía, una lancha, un proyecto de seguir hacia Tombuctú. Pregunta a varias agencias, y no les hagas caso. Podrás tomar una lancha para ir a conocer los pueblos alrededor, o contratar un guía para visitar el fabuloso país Dogon. Los precios de hoteles son bastante caros comparado con lo que vi en Asia o América latina, pero se puede poner un colchón en el techo, sale más barato, pero no olvides el mosquitero!
Puertos en Mopti
Crucero sobre el río Níger
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El Níger es la arteria central de Malí. Le provee agua dulce, permite intercambios de mercancías y de personas, y la cultura del arroz. Hay pueblos nómadas por el río, que se mueven al ritmo de las cosechas, con su barco, llamado “pinasse”. Puedes usar una de estas pinasses desde Mopti, para alcanzar Tombuctú, en casi una semana, si todo va bien, pero si tienes un plan de viaje más corto, puedes alquilar una pinasse para un día, o la tarde, y visitar los pueblos alrededor del río. Podrás ver la habilidad de los niños, que con muy pocos años, se conocen el río muy bien, y navegan solos, sin preocuparse por las corrientes o los movimientos de arena en el fondo, que te pueden bloquear en medio del río. Visitarás un pueblo de pescadores, y verás que la mayoría del pescado, como hay poco y tiene que durar, se seca, tiene un olor tremendo, y luego se manda a las partes del país que no tienen acceso al río. El plato principal es un montón de arroz en aceite, con verduras y pescaditos del río encima. Suele ser muy bueno y fresco. A la gente de los pueblos le gustan las visitas, pero trata de no dar nada a los niños, para que no se vuelvan mendigos. Les gusta mucho saber de tu país, como vives, que es lo que te gusta. La mayoría habla muy bien francés, el inglés llega poco a poco.
Mezquitas en Mopti
Las mezquitas del Niger (Kotaka, Somadugu, Kotaka, Kuna, Buna…)
Regresamos al río “viajero”, al gran Níger para descubrir desde la cubierta de nuestra pinaza una arquitectura oculta, popular, perecedera y humilde que brota de la tierra, se fusiona con el terruño del que parece emerger y forma preciosos castillos de cuento de hadas en forma de sugerentes Mezquitas. Arquitectura oculta porque su perfil se vislumbra a duras penas desde las orillas del gran río, entre la frondosa vegetación que cubre la ribera se adivinan tímidamente los esbeltos minaretes; eso si, únicamente en el caso de las construcciones más notables. Arquitectura popular porque son los propios habitantes de las pequeñas aldeas los que erigen con sabia maestría estos pequeños edificios. Arquitectura perecedera porque la estación de las lluvias castiga duramente sus paredes haciendo necesario su revoque y cuidado al término de la misma. Arquitectura humilde al fin y al cabo, levantada con fe, amor y ternura. Desembarcamos en pequeñas poblaciones como Kotaka, Kuna o Buna y contemplamos las diferentes formas, siempre sugerentes y bellas que adquieren estas singulares construcciones, nos emocionamos con el ritual que supone descalzarnos para penetrar en el interior de estas pequeñas maravillas y disfrutamos contemplando el orgullo con el que los lugareños nos muestran su más preciado tesoro. El Níger, un río para soñar despierto, sus mezquitas, pequeños tesoros por descubrir.
Ríos en Mopti
Río Niger
Una de las mejores cosas que se pueden hacer en Mopti (Mali) es coger una pinaza, que son las barcazas típicas que utilizan para navegar por el Níger. Nada mejor que observar el transito fluvial, pequeñas barcazas hasta los topes, pescadores, transbordadores que cruzan de una orilla a otra repletos de gente, cargados de mercancía, un bullicio que no logra romper la calma del simple observador, una de las mejores experiencias que se pueden tener en Mali.
Mercados en Mopti
Mercado a orillas del Niger
Si el puerto de Mopti es el lugar en el que las mercancías llegadas desde diversos puntos del país se agolpan esperando ser descargadas, el Mercado, situado a escasos metros es su continuación natural ya que en sus cientos de tenderetes parte de esa carga llegada a bordo de las pinazas que recorren el Níger día tras día será vendida o simplemente cambiará de manos producto del trueque que aún hoy se practica en estas latitudes. La pequeña Babel formada por los cientos de personas que arribaban a Mopti en atestadas pinazas y que observábamos como meros espectadores desde la terraza del bar “Bozo” se convierte en una colorista y multirracial marabunta humana que nos envuelve cuando caminamos por las calles del mercado. Desde el interior del delta del Níger han llegado hasta Mopti, la gran capital del comercio y el intercambio, gentes pertenecientes a las etnias más diversas: Dogones, songais, peuls, bozos, bambaras y sorkos; diferentes culturas que convergen en esta ciudad formando un mosaico cultural, económico, étnico y colorista que forma parte del espíritu de la ciudad, un espíritu abierto, cosmopolita, respetuoso, vital y radiante. Deambulando por el mercado encontraremos una gran variedad de mercancías: Pescado seco, pescado fresco, frutas, verduras, te, baratijas, telas, ropa occidental, mantas, blusas, turbantes, sandalias, joyas, pendientes, pulseras, esencias aromáticos, especias, cabras, ovejas, gallinas, camellos, motos, piezas de motor…. De nuevo nos invaden viejas sensaciones que nos recuerdan otros grandes mercados africanos: Aroma y sabor, color y alegría, bullicio y actividad frenética; estamos en África, no cabe duda…. Una obligación, regatear, un consejo, paciencia contra el persistente “acoso” de los vendedores y sobre todo si tenéis intención de comprar, llevar preparados billetes pequeños, el mercado es un lugar muy seguro pero la ostentación siempre es una atracción para los amigos de lo ajeno, que los hay, como en todas partes….
Puertos en Mopti
De interés cultural en Mopti
Pueblos ribereños a orillas del Niger
Nos encontramos frente a un pequeño embarcadero contemplando como Seidou, el joven “pinazero” ultima los preparativos de su embarcación. Lentamente, pues las prisas nunca fueron buenas en África, carga sobre la cubierta de su pinaza unos desvencijados bidones de gasoil, unos cuantos sacos de arroz y otros bultos y mercancías varias que repartirá aquí y allá aprovechando el viaje, le echamos una mano pues estamos impacientes en comenzar nuestro periplo y “voila” al cabo de un rato todo esta listo para disfrutar de un espectacular “crucero” por el Níger. El río Níger, el río “viajero” o “río de los negros” -por nombrar alguna de las decenas de acepciones con las que se conoce a este espectacular curso de agua- condiciona por completo la vida del país ya que no en vano continúa siendo la artería principal por la que se mueven no sólo las mercancías y el comercio, sino también las personas, sus ideas, sus costumbres y su espíritu. En las orillas del Níger la vida fluye y decenas de pueblos ribereños se asoman tímidamente, prácticamente mimetizados con el paisaje para deleitarnos con su arquitectura de barro en la que destacan las esbeltas mezquitas, para dejarnos ver sin ningún tipo de pudor sus costumbres y modo de vida ancestrales, para enriquecernos con su variedad étnica y cultural y para asombrarnos con su colorido y con su magia. El taladrante traqueteo del motor de la pinaza, el calor asfixiante y la necesidad de nuestro “patrón” de descargar parte de sus mercancías son una excusa perfecta para hacer un alto en la navegación y desembarcar en un poblado anónimo cuyo nombre no he conseguido recordar. Los chiquillos nos reciben con la algarabía de costumbre y nos escoltan en nuestra visita a la aldea… Casas de barro, suelos encharcados, viejas pinazas reutilizadas como vivienda, restos de los más variopintos enseres esparcidos por doquier, ropa tendida y mujeres moliendo mijo, niños jugando con viejas botellas de plástico, escuálidos canes deambulando en busca de comida…caos y desorden, el paisaje resulta un tanto desolador y mísero, muy diferente a como se vislumbra desde la orilla…Sin embargo los habitantes de los pueblos ribereños son unos privilegiados ya que disponen de zonas aptas para la agricultura , la pesca y el pastoreo además de disfrutar de una posición privilegiada en el corredor comercial….. El río Níger, “el río de los ríos”, nos deleita y agasaja con paisajes cuya belleza se quedará grabada en nuestra retina para siempre…
Ríos en Mopti
Pinasses de Mopti
Regresamos a Mopti " la Venecia Negra " una ciudad ubicada en tres islas , unidas por diques artificiales tal vez de ahí su apelativo . ¡ Como consecuencia de la escasez de tierra de la que dispone ( la Ciudad Nueva - la Ciudad Vieja y la Medina Coura ) donde confluyen los ríos Níger - Bani . A nuestra llegada un bullicioso puerto fluvial con pinazas muy decoradas haran mi deleite , su vistoso mercado donde los comerciantes a la sombra de los pinaculos de su Mezquita desarrollan freneticamente sus actividades . Pero me van los puertos , soy de una bella tierra , junto al mar . Y este una vez mas , no defrauda por ser otro espectáculo y estar bien abastecido . Cientos de pinazas y barcas variopintas llegan para descargar sus productos ¡ un lugar fascinante para mirar y ver como se construyen estas o las decoran ! Sin olvidarme de su mercado bajo sus vigas , resguardado del tórrido sol . Alli el torbellino de colores y olores donde se suceden los puestos ; con sus vistosos colores y turbantes . Era difícil elegir , sin molestar ¡ incluso cuando mi mirada se cruzaba con rostros penetrantes e inquisidores !
Miradores en Mopti
El bar Bozo en el puerto fluvial a orillas del Niger
En uno de los laterales del bullicioso puerto fluvial de Mopti se encuentra el concurrido bar Bozo; sudorosos turistas de las nacionalidades más diversas nos congregamos en la terraza de este privilegiado mirador para observar, mientras saboreamos una cerveza más o menos fresquita, la frenética actividad que tiene lugar a escasos metros del local. Cientos de pinazas (embarcaciones locales hechas de madera y cubiertas de brea) cargadas con las más diversas mercancías arriban y parten del puerto en un constante ir y venir, no en vano el río Níger es la autopista fluvial que permite transportar los productos tropicales que llegan desde el Sur hasta la zona saheliana del Norte y viceversa. Nos encontramos en un enclave único en el que confluyen pescadores Bozo, agricultores Dogón , pastores Tuareg, gentes songais, peuls, sorko, bamabara y personas pertenecientes a otras muchas etnias de cuyo nombre no logro acordarme. Más que la Venecia Negra, nombre con el que algunos califican a esta ciudad nos encontramos ante una pequeña Babel acuática en la que se hacinan cientos de personas pertenecientes a razas, culturas y religiones de lo más dispar. Las barcazas están tan próximas unas a otras que uno no sabe donde acaba el río y donde comienza tierra firme ¿cómo puede caber tanta gente en un espacio tan reducido? Algunas pinazas echan humo, un humo que huele a fritanga de pescado, seguramente estén cocinando algún ejemplar de “capitán“ capturado al borde mismo de la embarcación (se trata de un pescado local bastante sabroso por cierto). Este pescado será el único sustento que aliviará, en parte, el hambre de las familias que viven, duermen, negocian, trajinan, aman y básicamente, sobreviven en el interior de su embarcación. Muchos de los “habitantes” de las pinazas apenas abandonan su reducido reducto si no es para cargar o descargar las mercancías que transportan. El olor del pescado frito y el trajín de los empleados del pequeño astillero en el cual se reparan pinazas y que se sitúa justo en frente del bar Bozo, nos ha abierto el apetito así que decidimos tomar otra cerveza y probar algún plato local; como no podía ser de otra manera, nos ofrecen “capitán” en dos versiones, bien frito o bien cocinado con una salsa especiada recomendado exclusivamente para “locales”, iluso de mi, como gran amante de las especias y en particular del picante, me decanto por esta última especialidad. Mientras degusto mi pescado, mi boca echa fuego a causa del picante y los “camareros” pasan un rato agradable a mi costa, aún así, "escocido" interiormente ,no puedo dejar de observar todo lo que ocurre a mi alrededor. Entre el marasmo de objetos, barcazas y personas, distingo cabras, gallinas y ovejas que deambulan por el interior de las pinazas que hacen las veces de improvisados corrales ¿será el efecto del picante?. Mientras un hombre se despereza una joven se enjabona el torso desnudo asomada a la proa de su embarcación, en otra barcaza cercana una madre amamanta a su bebé mientras lava unos ropajes en las sucias aguas del puerto, es la vida del puerto de Mopti, atractiva para los ojos del turista por su colorido y exotismo, triste y dura para sus habitantes por las condiciones extremas en las que se desarrolla. De este mismo lugar parten las embarcaciones que llevan a la legendaria Tombuctú a lo largo de un “crucero” que os aseguro resulta inolvidable, pero eso es otra historia….
Aeropuertos en Mopti
Mercados en Mopti
Ríos en Mopti
Calles en Mopti
Pueblos en Mopti
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Pueblos en Mopti
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Calles en Mopti
Calles en Mopti
Carreteras en Mopti