Ollantaytambo es hermoso, sus angostas calles conservan el encanto de la época inca y las ruinas están casi dentro del pueblo en perfecta armonía con este. En las ruinas hay unos impresionantes muros de la época de Tiwanaku en los que se refleja el primer rayo de sol el 21 de junio. Nos hubiese gustado quedarnos a hacer noche ahí, pero ya teníamos el boleto a Aguascalientes.
A eso de las 5pm bajamos al pueblo y nos fuimos a comer tequeños con guacamole y mate de coca al "Quechua Blues", un lugar con mucha onda y totalmente recomendable. Es extremadamente ecléptico, se escucha buena música reggae (a pesar de su nombre) y el ámbiente es muy relajado. Nos gustó mucho y si volvieramos iríamos nuevamente.