En la playa más impresionante que vi en mi vida me alegró descubrir que los niños de Zanzibar, a pesar de ser pobres y de estar rodeados de miseria, son muy felices, siempre están jugando en la playa y corriendo,
Llegas a pensar que a lo mejor los pobres rodeados de miseria somos nosotros, que no disfrutamos lo que debiéramos y no valoramos lo realmente importante, eso que no se paga.