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Experiencias de los viajeros en Piscina termal de Banya
Lonifasiko

Baño relajante al pie del macizo de P...

La zona de Bansko, a los pies del macizo calizo de Pirin, es muy conocido por sus aguas termales, aguas que manan en muchas ocasiones en los sitios más insospechados. Como nos decían varios autóctonos del lugar, si esto ocurriera en otros países, construirían en seguida balnearios alrededor de los manantiales y los promotores con visión fomentarían el turismo de spa en la zona sin pudor alguno.

Eso es lo grande que tiene de momento Bulgaria, que no está muy explotado, por lo que en algunos casos, si hay un manantial de aguas termales, como mucho construyen una piscina pública que se alimenta de ese agua y punto, es una forma de darle acceso al pueblo llano a un baño bien calentito, sin hacer excepciones ni privilegios.

Banja o Banya es una localidad a menos de 5 kilómetros de Bansko, una de las ciudades más conocidas de la zona, especialmente por tener estación de ski y ser punto de acceso ideal al macizo de Pirin. En sí este pequeño pueblo residencial no tiene nada en especial, pero nos recomendaron en la oficina de turismo de Bansko visitar las aguas termales de la zona, en especial la piscina termal de Banya. Como digo, hay bastantes manantiales en la zona, con espontáneos surgimientos de agua muy caliente, en la mayoría de los casos no explotados. En este caso concreto, ya que estamos en zona de montaña, han creado una gran piscina que se llena todas las semanas con agua termal que sale a casi 40º centígrados.

La piscina se sitúa en las afueras de Banya, justo al lado del único hotel que tiene el pueblo, y como nos ocurrió en muchas ocasiones durante nuestro recorrido en Bulgaria, fue una auténtica odisea encontrar la piscina, los letreros y la información sobre ella brillaban por su ausencia. La entrada cuesta más o menos 1€ por persona, la piscina cuenta con un bar con terraza, amplia zona verde para tumbarse al sol, una piscina muy grande y otra piscina muy pequeña para los más pequeños.

Es en la piscina grande donde tienen habilitado el "grifo" o chorro por donde sale el agua termal extremadamente caliente y va llenando la piscina. Os juro que es una sensación verdaderamente rara meterse en una piscina al aire libre de agua caliente, al principio quema bastane y cuesta zambullirse por completo y bucear. Eso sí, una vez pasas un rato dentro, se está la mar de a gusto, aunque sea pleno Agosto. Y es que al estar en zona de montaña, a nada de uno saca el cuerpo fuera del agua, se nota la diferencia termal mucho. La experiencia sin duda es curiosa, sobre todo la ducha de ante de entrar y la de después, ya que comparando con el agua de la piscina, ¡está helada!

Aunque las instalaciones y la propia piscina están algo obsoletas y una mano de pintura no les vendría nada mal, es un sitio ideal para pegarse un buen chapuzón en aguas termales públicas. Sirve muy mucho a modo de relax, y más si se combina luego con una siestecita en el césped al sol acompañada de una cervecita económica y bien fría del bar de la piscina, os aseguro que la experiencia de zambullirse en aguas termales públicas con el macizo de Pirin nevado al fondo, es una auténtica delicia búlgara.
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