Esta es la antigua iglesia de Oradour sur Glane. Ahora volvieron a construir otra iglesia, más moderna y de diseño poco agradable, en una colina opuesta, donde está el pueblo moderno de Oradour. Pero esta nunca se destruyó para conmemorar el desastre de Oradour, en junio 1944. Al medio día, llegó un ejército alemán en el pueblo, y se llevó a toda la población a la iglesia. No se sabe porque quisieron aquél día vengarse de manera tan poco humana, pero los 642 habitantes que no estaban en este momento trabajando en el campo fueron quemados vivos
en la iglesia. Es un lugar de recuerdo, muy impactante. Ya no tiene techo, las paredes están quemadas. Al entrar, la gente se calla inmediatamente. Un poema en la pared te invita a reflexionar sobre los actos de barbaridad que ocurrieron en Oradour. La entrada es gratuita, y si quieres entender más lo que pasó, hay un museo a la salida.