Este hotel de cinco estrellas; qué nada tienen que ver con las 5 estrellas de países como el nuestro, en la época de la dictadura era el conocido "Hotel Hilton", su cambio de nombre se produce en el momento en el que Castro y sus aliados lo toman para dar inicio a su revolución.
Se encuentra en el centro neurálgico de la ciudad, en el barrio de El Vedado, y es el hotel más emblemático de toda la ciudad.
Posee 572 habitaciones, todas ellas con baño, aire acondicionado, televisión, radio, teléfono, minibar, caja fuerte y muchas de elas tienen unas alucinante s vistas al ar debido a sus 25 pisos de altura. La electricidad funciona a 110v en la habitación y a 220v en la zona del baño, posee gimnasio, siete ascensores y una piscina. En la última planta del hotel posee una sala de fiestas muy conocida en la ciudad llamada "El Turquino", suele tener actuaciones en directo y allí acuden tanto los turistas como los propios cubanos, su entrada no es cara y está garantizado tanto el espectáculo como las maravillosas vistas nocturnas de la Habana. Debido al clima propio del lugar, esta discoteca goza de una cúpula que en el momento de esplendor de la noche se abre quedando a la vista todo el cielo con sus brillantes estrellas.
En la parte inferior del hotel se encuntra un Centro Comercial, también considerado el mejor centro de la zona, tanto por la calidad de sus productos como por los precios, asequibles a todos los bolsillos; en este centro se encuentra una agencia de viajes, un servicio médico, servicio de lencería, oficina de correos, tienda de puros, alquiler de coches, tienda de ropa, de alimentación, de bebida típica de la zona, etc.
El hotel en sí posee tres restaurantes; de comida criolla, de comida típica de polinesia y de comida internacional; tres restaurantes de cómida rápida, una cafetería y tres bares.
Un consejo; cuando uno acude a cualquier lugar debe tener mucha paciencia porque Cuba es un país donde el trabajo se encuentra altamente especializado; cada trabajador tiene una responsabilidad laboral y nunca va a realizar un trabajo de un compañero; si su trabajo es estar detrás de la barra, por ejemplo, nunca se va a acercar a una mesa (es así en todos los oficios por lo que no existe el estrés ni el agobio laboral).
También en el hall de la entrada se encuentra una maqueta a un tamaño muy bueno del propio hotel y una exposición, en una pared, de los pasos más importantes dados durante la revolución así como de los personajes emblemáticos de la ciudad, entre ellos Silvio Rodríguez.
El hotel está genial, es muy grande y está limpio y el trato es bueno; la única reserva que se puede hacer es que en algunas de las plantas huele un poco a humedad pero, en fín, nada impropio de los lugares cálidos y húmedos. En las cercanías de este hotel se encuentran otros muy similares a éste y que también tienen su renombre pero hasta donde yo sé, son más caros y los servicios son similares; en todos ellos hay porteros pertenecientes a la revolución, su función es la protección del turista y el cumplimiento de todas las normas dado que los cubanos no tienen acceso a las mismas zonas que los turistas pero también al revés, un turista tiene restringidas zonas propias de los cubanos por ejemplo; la universidad, los mercados a los que se acude con la cartila de racionamiento y a la moneda propia del lugr; los cubanos utilizan el peso cubano y, los turistas el peso cubano convertible.
La Habana es un lugar muy tranquilo y yo como turista me he sentido muy protegida en todo momento, pudiendo desterrar muchos de los tópicos que nos llegan a través de los medios de comunicación y que intentan que se pierda el encanto que esta isla tiene.