El hotel Les Almadies es de esos resorts en los que uno no podrá aburrirse aunque quiera. Y repito, aunque quiera. Está situado en un enclave único, en Dakar, en la punta más septentrional de África, Les Almadies, las diez almas, que según cuenta la leyenda llegaron en una barcaza y fundaron la ciudad o algo así...
Su situación, mirando al oeste, ofrece unas puestas de sol impresionantes.
Lo que es el hotel en sí es un resort donde hay actividades para todos los gustos y colores. Desde baile, ping pong, tenis, tiro con arco, ciclismo, catamaran, submarinismo, volley, baloncesto... infinidad de cosas para que uno se entretenga. Aunque si se va a Senegal, no e spara eso, como mucho uno se puede quedar un día en el hotel pero nada más, hay una ciudad por descubrir. Pero apra gustos...
El hotel está muy muy bien, la verdad. Tiene una piscina enorme, las habitaciones son completísimas, con terracita directa al jardín, todo está muy limpio y hay gran cantidad de servicios. La comida es increible, tienen buffets de distintos países sugún los días y con cientos de platos. Hay de todo. Los desayunmos también son una locura. Lo malo, que hay monitores por todos los lados que como vean un hueco en tu mesa se sientan y te dan la comida. Son muy pesado. Así que intentad completar mesas o quitad las sillas, en serio.
Tiene tienda con recuerdos y bastantes otras cosas, masajes y el bar de la piscina con barbacoa. Allí por la noche suelen hacer espectáculos de folclore con comida típica y barbacoa. Es un lugar increíble para cenar y el espectáculo, al menos el que yo vi, merecía la pena. Luego puedes tomarte una copa allí, pero cuidado, hacen juegos y practicamente te obligan a jugar, así que a menos que queráis participar, poneos lejos de la barra.
Como es lógico, organizan excursiones y tours a un precio razonable.
Tiene una especie de playita privada increíble, con un espigoncito y donde te puedes bañar de noche con una tranquilidad absoluta. Justo a la derecha de la playa, donde está la barrera que delimita el hotel, hay un camino un poco complicado de piedras, pues al otro lado del muro hay unas casetas por llamarlo de alguna manera donde venden artesanía my barata. Es un lugar muy raro pero una pasada. Es seguro, al menos cuando yo fui, aunque la primera impresión no es muy buena, aviso. Pero los que venden son bastante amables y honrados y sólo te piden que les lleves algo de ropa o jabones y esas cosas. Venden de todo tipo de recuerdos.
Muy buen hotel, la verdad. Ahh, los botones también son muy pesados con las propinas y prefieren euros, nada de la moneda de allí.