El Pequeño Trianón fue un regalo de...
El Pequeño Trianón fue un regalo de boda del Rey de Francia. Fue mandado construir por el Rey Luis XV a Ange-Jacques Gabriel, con tan sólo ocho habitaciones. Es un palacete estival apartado en el rincón derecho del jardín de Versalles, frente al Grand Trianon. Allí María Antonieta construyó su mundo en miniatura, el llamado “Hameau” y mandó decorarlo a su gusto. Además ordenó construir, a Richard Mique, un espacio de libertad campestre: Un huerto cerrado y un jardín.
Pesca, coge flores, baila minués y gavotas. Los artistas rivalizan para glorificarla en mármol, terracota, pastel, miniaturas de marfil y graciosas poesías. Muy cerca de los estanques de la Reina, con patos chinos, cisnes bien cebados y pavos reales, está París, una ciudad airada por la miseria y el descontento. Mandó construir un mini pueblo donde pudiera tener a mano a la sociedad real, todos los días recogía la leche en la lechería, visitaba la herrería, los huertos, la panadería, el molino, el palomar… todo un mundo en sus manos. Aunque la realidad social era desgraciadamente otra pero al menos ella sabía de su contenido.
Su refugio de la Corte
Este espacio inaugurado en 2006 yo no sabía que existía en el inmenso complejo del palacio de Versalles, ni tampoco sabía la historia.
A la esposa de Luis XVI le cansaba el lujo y los incesantes fastos de la Corte, por lo que se retiraba a su dominio de Trianón donde nadie podía entrar sin ser invitado.
Desde 2007 se puede acceder a este lugar desde la Casa del Suizo (del portero), que poseía las llaves del pequeño Trianón.
Reseñar la "decepción" que puede causar visitar Versalles fuera de temporada, ver estatuas y elementos ornamentales cubiertos por lonas verdes, todas las fuentes apagadas y la vegetación en estado de letargo provoca cierta decepción, habrá que volver en primavera o verano para resarcirse.