La Cisterna de Basílica, también conocida como Yerebatan Sarayi, es la más grande de las 60 que se construyeron en Estambul durante la época bizantina. Concretamente se construyó en el año 532 (coincide con el año de construcción del monumento más bello de Estambul, la Mezquita de Santa Sofía), y para ello se empleron 336 columnas romanas procedentes de los templos paganos de Anatolia, unas columnas que en su mayoría eran de orden corintio.
La Cisterna de Basílica se encuentra situada muy cerquita de Santa Sofía y tienen un tamaño de 10.000 metros cuadrados por ocho metros de altura. Este gran tamaño permite una capacidad de más de 30 millones de litros. El principal objetivo de su construcción fue evitar la vulnerabilidad que significaba para la ciudad que se destruyera el Acueducto de Valente. Hasta finales del siglo XIV fue utlizada como cisterna de agua, hasta que a mediados del siglo XIX se resturó y finalmente se convirtió en un lugar turístico por el que pasan cada año miles y miles de personas.
Úna de las cosas más impactantes que podemos encontrar al visitar la Cisterna de Basílica son las cabezas de Medusa. Se trata de columnas que tienen como base cabezas de mujeres. Se encuentran en muy buen estado de conservación y sorprenden a todos los visitantes, porque además, lo que nunca esperas es ver una obra de arte que se encuentra "boca abajo".
La Cisterna de Basílica también ha hecho sus pinitos en el cine, ya que fue utilizada para rodar una parte de la película de James Bond, "Desde Rusia con amor".