La mañana del 16 de Noviembre de...
La mañana del 16 de Noviembre de 1855 el misionero y explorador escocés, David Livingstone, acompañado de un grupo de nativos de la etnia Makalolo contemplaba extasiado un espectacular salto de agua, el Shongwe de los Tokaleya, el Amanza Thunquayo o "Agua que se levanta como humo" de los Ndebele , el Mosi-oa-Tunya o "El humo que truena" de los Makolo; nombres todos ellos mucho más poéticos, evocadores y descriptivos que el de Victoria, elegido por el propio Livingstone con el objeto, supongo, de honrar a la Reina Inglesa de turno y que desgraciadamente es el topónimo que ha perdurado desde aquella mañana hasta nuestros días.
Imagino el estupor del explorador escocés al contemplar el origen de aquellas columnas de humo que se fundían con cielo y nubes y que llevaba divisando en la lejanía desde hacía varias jornadas, a muchos kilómetros de distancia; no es de extrañar que al verse frente a la gran catarata llegase a asegurar que los propios ángeles detendrían su vuelo para contemplar semejante maravilla.
Comprendo perfectamente su asombro al escuchar de cerca el estruendo que produce el Zambeze cuando se precipita en la falla en una caída al vacío que supera en ocasiones los 120 metros de altura y cuyo sonido es audible a más de 20 kilómetros de distancia.
Entiendo y comparto el placer que debió sentir el misionero al levantar la vista y contemplar los múltiples arco iris que emergen aquí y allá a lo largo de los más de 1.700 metros de longitud que ocupa el gran salto.
Años después, un humilde viajero, un simple turista, un servidor divisa esas mismas columnas de humo blanco que se funden con el cielo, escucha desde la pista del helipuerto de Victoria Falls ese rugido atronador del Zambeze precipitándose al vacío y dirige sus pasos rápidos y nerviosos hacia el interior del helicóptero que le llevará a contemplar durante 30 inolvidables minutos uno de los mayores espectáculos que puede brindar la naturaleza.
Desconozco lo que harán los ángeles cuando sobrevuelen “El humo que truena”, únicamente se que mi único deseo es que el piloto detenga el helicóptero el mayor tiempo posible sobre la gran brecha abierta en la roca basáltica para contemplar como el Zambeze se sumerge en la garganta, para sentir la brutal fuerza de una caída que levanta una cortina de humo que se eleva a más de 300 metros de altura.
Sobrevolamos los alrededores de Mosi-oa-Tunya y contemplamos como la vida vegetal fluye por doquier gracias sin duda al aporte continuo de la cortina de agua que provoca el desborde del río y que facilita un suave y continuo riego por aspersión a las tierras colindantes.
Distinguimos búfalos e impalas que indiferentes levantan la vista al paso del helicóptero. Nos elevamos de nuevo y sin salir de nuestro asombro contemplamos la vista de la enorme grieta, del gran salto y de todo el espectacular entorno desde el lado de Zambia, resulta igualmente espectacular, es difícil encontrar las palabras adecuadas para describir tanta belleza, sin duda me encuentro ante una de las grandes obras de arte que ha diseñado la naturaleza.
Regresamos al helipuerto de Victoria Falls con la retina inundada de espectaculares instantáneas, imágenes de una belleza sin igual que siempre viajaran con nosotros.
Si visitáis Zimbabwe o Zambia os aconsejaría que pasaseis al menos un par de días ya sea en Victoria Falls o en Livingstone respectivamente y que dedicaseis todo el tiempo que os sea posible a recorrer a pie los senderos que discurren al frente de las cataratas para “empaparos” literalmente con las aguas de Mosi-oa-Tunya, os pediría que contemplaseis el atardecer desde los miradores del lado Zambeño, os animaría a que os apuntaseis a un mini-crucero por el Zambeze a bordo de una vieja barcaza disfrutando de una cerveza helada y buena compañía, y si sois atrevidos os sugeriría que realicéis uno de los rafting más emocionantes que se pueden llevar acabo en África, eso si, cuidado con los cocodrilos….
Victoria falls
Absolutamente SIN palabras !!! Uff,el primer deseo: lanzarte al agua!!!!
El ruido, el olor, la humedad....el deseo de que se pare....
Es una gran maravilla y de verdad que enmudecí y al mismo tiempo estaba aterrorizada.