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    Donde dormir en Dornoch

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    Dornoch
    Corria el verano del 2003 cuando nos aconteció esta experiencia única y creo que inovidable. Estábamos de vacaciones en Escocia durante 14 días por el modo de intercambio de tiempo compartido. Nos adjudicaron dos complejos diferentes para pasar en cada uno de ellos siete días. En la mayoría de los casos el día de entrada y de salida de los mismos suele ser los sábados menos en esta ocasión. En el primero tuvimos que entyrar un viernes por lo que lógicamente la salida era el viernes próximo, pero en el segundo el día de entrada era domingo por lo que teníamos dos noches pendientes de resolver. Dos meses antes de patir, siguiendo mi costumbre, me puse a buscar hoteles más al norte de Aberfeldy que fué donde estuvimos la primera semana. Como los precios eran bastante elevados, consulte con un amigo que había estado anteriormente, cual era la manera más económica para dormir en Escocia. Me recomendó que buscase un bed and breafast (B&B) que es parecido a una pensión y que el precio por una habitación más el desayuno era bstante asequible. Ma puse manos a la obra y encontré por aquel entonces una página en castellano bastante buena y que a la postre fué bastante segura. Escogí uno que estaba en las tierras altas cerca de Ardgay y que el precio era de unos 150 euros al cambio por dos habitaciones y dos noches. Hasta aquí fenomenal. Partimos de Aberfeldy a primera hora de la mañana para hacer una pequeña visita a Inverness y desde aquí dirigirnos a Croich donde teniamos reservado el B & B. El ir hasta Ardgay fue sencillo, pero una vez allí el encontrar el pequeño rincón donde estaba la casa fué un verdadera pesadilla. Consultamos una vez y otra las instrucciones que nos enviaron para llegar, pero tardamos en ver el pequeño cartel que anunciaba la dirección de Croich cerca de una hora. La carretera era de doble dirección pero sólo cabia un coche y se adentraba en un pequeño valle con las típicas granjas esparcidas por el medio de campo. El silencio era absoluto y no se veía persona alguna alrededor. Por fin llegamos a la casa concertada y nos recibió una señora ya mayor que nos indicó que efectivamente era allí pero que a su marido le había entrado un infarto por la mañana y que no podía acogernos. No obstante nos comunicó que ya había hablado con una vecina que también se dedicaba a alquiler habitaciones y que nos estaba esperando. Dimos media vuelta y nos dirigimos al lugar indicado por la señora. Efectivamente otra de unos setenta años nos estaba esperando, su nombre Miss Monro. Una vez acomodados en las dos habitaciones, una para Rodrigo y otra para nosotros, nos sentamos con ella en la terraza cubierta que tenía para charlar un poco. De la conversación sacamos que era viuda,su marido haía fallecido hacía dos años, y que aunque tenía dos hijos uno estaba en Australia y otro vivía en Londres por lo que realmente estaba sola. Después de cenar lo que llevábamos, nos fuimos a las habitaciones correspondientes, no eran de lujo pero estaban limpias y eran cómodas al igual que el baño. A la mañana siguiente la mujer nos preparó un abundante desayuno y nos comunicó que se tenía que ir a la ciudad con un vecino para comprar una serie de cosas. Nosotros creimos que cuando la mujer partiese, nosotros tendríamos que hacer igual, pero e aquí nuestra sorpresa cuando se nos acercó con las llaves de la casa para que dispusieramos de la misma durante todo el día como se nos antojara. Aquel detalle nos dejó perplejos, sin conocernos de nada nos dejaba su casa y pertenencias a nuestra disposición. Algo verdaderamente ejemplar y que únicamente se da en las personas excepcionales como esta mujer. Jamás se nos olvidará. La casa estaba situada en medio de la granja, con algunas vacas, ocas y cientos de conejos que campaban a su aire por el campo. El paisaje era realmente magnifico y la tranquilidad se respiraba por los cuatro costados. Para aumentar esta sensación bucólica no faltaba tan siquiera la presencia de un pequeño castillo en las cercanías. La experiencia fué tan grata y rica en sensaciones, que si un día volvemos por aquelas asombrosas tierras lo que si que aseguro es que irenos a visitarla aunque solo sea por verla. Personas como Mis Monro no se encuentran todos los días.
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