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Iglesias en Alajeró

2 iglesias en Alajeró

Iglesias en Alajeró
Iglesia de Alajeró
Alajeró es un municipio gomero bastante rural, con un precioso pueblo, en el cual destaca la iglesia San Salvador, en la plaza central. El ayuntamiento está ayudando a la restauración de este edificio del siglo XVI, que se dejó mucho tiempo descuidado, por eso cuando llegamos no se podía entrar en la iglesia. Estaban renovando la fachada y los muros exteriores, fortaleciendo la construcción original y dejándole su aspecto antiguo. La pequeña plaza de la iglesia también está beneficiando de la obra, y sus árboles centenarios están más puestos en valor con un jardín agradable y una plaza peatonal. Al lado está el centro cultural donde hacen las fiestas del pueblo. Cuidado, la carretera principal pasa justo por detrás de la iglesia y es una curva donde no ves llegar los coches.
Iglesias en Alajeró
Ermita El Paso
Se dice que hace muchos años, un vecino de Agulo que se dirigía hacia Seima, subió a su caballo y emprendió el camino. Pero resultó que sufría de una narcolepsia aguda, y en el momento menos adecuado, como suele ocurrir con esta enfermedad, cayó profundamente dormido. El caballo había hecho el camino en multitud de ocasiones, pero en esta ocasión se desvió del sendero y tomó el camino que lleva al sur. No se sabe como, la bestia se desvió demasiado y empezó a caminar por el borde de barrancos y acantilados y llegado un punto se aproximó tanto a un precipicio que estuvo a punto de despeñarse con su amo. Afortunadamente el jinete se despertó a tiempo y pudo frenar al animal, diciendo:. "Madre mía, de buena me has librado". Como era carpintero, talló en agradecimiento una Virgen que pronto se convirtió en milagrera, sobre todo para aquellos más desesperados que han estado a un paso de la muerte. A lo largo de las décadas, el nicho en que el agradecido hombre colocó la imagen se convirtió en una coqueta ermita, y a su alrededor se ha levantado un pequeño complejo recreativo con asadores, aseos, una gran plaza y mesas para comer y pasar un agradable día de descanso. Las vistas desde la explanada que precede a la ermita son realmente impresionantes y el silencio y la paz que envuelven el lugar bien merecen la subida por la rampa que lleva hasta él. Una cosa: los higos y brevas que crecen en el camino son puro azúcar, los más sabrosos que he probado. Un milagro.