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Restaurantes en Pest

13 colaboradores
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5 lugares donde comer en Pest

Restaurantes en Szentendre
Restaurante Vidám Szerzetesek (Szentendre)
Estando visitando Szentendre y después de haber intentado encontrar sitio para comer en diversos restaurantes sin suerte, dimos con este lugar decorado diferente al resto y con un grato sabor típico. Eran cerca de las cuatro de la tarde y nos dieron de comer por casualidad. En bancos de madera y rodeados de paredes llenas de billetes de otros países, comimos a base de platos típicos que había en la carta traducida al castellano. El precio ascendió para los tres a 9.700 Ft unos 40 euros. No dejéis de probar la tarta de chocolate realmente exquisita. De que si hay o no ambiente no lo puedo decir porque a las hora que eran estábamos solos.
Restaurantes en Szentendre
Forráspont Bisztró
Después de pasear por algunas horas en Szentendre, y con una tormenta de nieve que nos cubrió de blanco por completo, decidimos entrar al “Forráspont Bisztró” para comer algo tradicional y, sobre todo, tomar una sopa caliente para escapar del frío. El restaurante, ubicado muy cerca de la estación de trenes de la ciudad, se especializa en los guisados más famosos de la cocina magiar, como la sopa gulash y el “Pörkölt”. Por alrededor de 900 florines por persona (3 euros, dependiendo del tipo de cambio), pedimos un platillo principal y un postre. Si bien la comida es deliciosa y la sazón es típica del país, quizás lo que más agradecimos fue la música tranquila y la calefacción. Ver nevar por la ventana mientras comes una sopa gulash caliente, es algo que realmente no tiene precio.
Restaurantes en Szentendre
Casa Piadina
Ubicado en medio de la avenida peatonal más popular y famosa de Szentendre, el restaurante “Casa Piadina” es una buena opción si tienes ganas de comprar algo para comer, pero no te apetece sentarte en un restaurante y perder tiempo que podrías utilizar para recorrer los atractivos de la localidad. El sitio cuenta con un pequeño local en el que se ofrecen pizzas caseras, mientras que el puesto en la avenida está dedicado a las “piadinas”: un plan plano de harina de trigo relleno con los ingredientes que elijas. En mi opinión, la mejor opción es pedir la “piadina” con tomate, mozzarella y jamón serrano. Para vegetarianos, hay también opciones con arúgula, tomates horneados y varios tipos de quesos. En cuanto a precios, las “piadinas” vegetarianas comienzan en 900 florines (poco menos de tres euros), mientras que las versiones más caras no superan los 1800 florines (6 euros aproximadamente).
Restaurantes en Gyömro
Séf Bácsi
Una de las desventajas que tiene salirse de Budapest cuando estás viajando por Hungría es el hecho de que la opción gastronómica se reduce considerablemente. Mientras que en la capital puedes encontrar comida de prácticamente cualquier rincón del mundo y a precios accesibles, en zonas más rurales la cosa se limita a restaurantes húngaros en los que no se habla ni una palabra de inglés. Paseando por la pequeña localidad de Gyömrő, y casi resignado a terminar comiendo sopa goulash por enésima vez, encontré -a pocos pasos de la plaza del ayuntamiento- un sitio en el que comí la mejor hamburguesa que haya probado en mucho tiempo. Se trata de un restaurante llamado “Séf Bácsi”, que si bien se especializa en hamburguesas cuenta con un largo menú de platillos internacionales. Además, por una comida completa (incluyendo bebidas) difícilmente pagarás más de 5 euros por persona. Una de las ventajas es que el personal habla inglés y el menú es también bilingüe, por lo que no deberías tener problema para elegir algo de tu agrado.
Restaurantes en Szigetmonostor
Bacchus Vendeglo
Fuimos de noche hasta este restaurante por una carretera pequeña entre árboles y sin iluminación... hasta que llegamos al restaurante, por fuera muy auténtico... y por dentro también. Íbamos con un cliente habitual que por tanto conocía bien a los dueños y también los mejores entrantes... Probamos muchísimos platos diferentes y estaban TODOS deliciosos. De entrantes había un foie buenísimo, unos chicharrones, unos caracoles al horno, que sorprendieron a más de uno por lo sabrosos que estaban... y de segundos tomamos la mayoría caza, muy rica en esta zona y una carne de lo más tierna. Los tiempos... como dicen ellos, "tiempos húngaros", se toman las cosas con calma, aunque para disfrutar de una buena y copiosa comida, qué mejor que hacerlo relajadamente. Fuimos invitados y no puedo opinar sobre el precio, pero desde luego fue una cena ¡que no me importaría repetir! Aunque estábamos cansados y nos pareció muy largo el camino de ida... ¡mereció la pena! El trato por parte de los dueños (es un negocio familiar) muy agradable y personal.