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Cosas que hacer en Hunza

Carreteras en Hunza
Karakorum Highway - KKH
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Es la carretera, teóricamente asfaltada, más alta del mundo. Aunque actualmente cerca de un 20% de la misma continúa sin asfaltar, o mejor dicho ha perdido su asfalto original. Está permanentemente en obras de renovación. Une la ciudad caravanera de Kashgar, corazón de la renombrada Ruta de la Seda, en China, con la capital de Pakistán, antiguamente Rawalpandi, hoy día Islamabad (están juntas). Es un tramo de 1.200 km. De vía de lo más variopinto, que discurre entre auténticas paredes naturales del Karakorum, el Pamir, el Hindú Kush y, finalmente, el Himalaya. Cordilleras de proporciones colosales que componen el llamado "Techo del Mundo". Algunos la califican como la "octava maravilla del mundo" por constituir la empresa más ambiciosa que plantea el ser humano desde la construcción de las pirámides de Egipto. En este relativamente corto espacio se sucede un rosario de cumbres por encima de los 4.000 msnm, y ostenta el extraordinario récord de poseer cinco picos que superan los 8.000 metros, más de cien montañas por encima de los 7.000 m. Y cientos de gigantes cumbres que superan los 6.000 metros, muchos de los cuales todavía no han sido explorados ni poseen nombre. Además cruza varias reservas naturales, la más importante es la del Khunjerab. Y se pueden avistar, con algo de esfuerzo por el mimetismo con el paisaje, varias especies animales como Yaks, Ibex del Himalaya, Dzos (mezcla entre yak y vaca), etc. El lince de las nieves debería andar por aquí pero es más escurridizo. Su construcción comienza el 8 de Julio de 1966, cuando ambos países, desde el Khunjerab Pass, punto más alto a 4.700 msnm, y frontera física, avanzan trabajando hacia sus respectivos territorios. Costó nada menos que 20 años de penurias y calamidades y, se dice que pagó la trágica factura de un muerto por cada kilómetro y medio de vía, debido a las durísimas condiciones que plantea el terreno, no solo su verticalidad e inaccesibilidad, sino el frío y la falta de oxigeno que proporcionan estas altitudes, además de las inclemencias climatológicas. Antes de 1966 esta parte de la ruta de la seda discurría por angostos senderos llenos de peligros y penalidades. La formidable obra se culmina en la primavera de 1986, cuando es inaugurada oficialmente en el mencionado paso fronterizo del Khunjerab. Yo la recorrí desde Kashgar en China, hasta Islamabad en Pakistán (en 2009), y lo cierto es que no le encontraba yo el presumido peligro, hasta que cruzamos el Khunjerab y entramos en Pakistán. El tramo chino es una carretera relativamente ancha, perfectamente asfaltada y mantenida, y de ascenso/descenso paulatino, apenas te das cuenta si no fuese por las indicaciónes de altímetro. Pero cambia la cosa en el tramo pakistaní, donde la vía, en gran parte sin asfaltar, adquiere una verticalidad descomunal. El viejo bus avanza entre frágiles puentes que salvan grietas montañosas, curvas de radio imposible, desprendimientos continuos que invaden la carretera o la hacen desaparecer cuando es ella misma la que se derrumba. Pocas veces he pasado verdadero susto en un autobús, pero ver de un lado el inmenso precipicio, sin apenas espacio útil entre la rueda del bus y el borde del abismo; y del otro lado la rocosa montaña que babea pedruscos inmensos cada pocos metros, invita a esos momentos de silencio temeroso impregnados de miradas perplejas. Especialmente cuando uno escucha el crujido de las rocas, previo al desprendimiento, y nota el acelerón del autobús. Ni qué decir cuando nos cruzamos con otro vehículo, generalmente camiones o buses, se convierte prácticamente en un acto de fe. Se puede hacer completa en bus, aunque ambos países lo hacen por tramos. En China necesitamos un bus que saldrá de la estación internacional de Kashgar (de la estación nacional salen dos al día, que pararán en la internacional a completar pasaje), y nos llevará hasta Tashkorgán, si es que lo hacemos completo. Lleva más de ocho horas. (Yo este lo hice por tramos, y en autoestop, que es fácil). Se suele hacer noche en la ciudad fronteriza y al día siguiente (mejor comprar el billete al llegar), previos trámites fronterizos (el bus para en el control y espera por todos los pasajeros), se parte hacia Sust, ya en Pakistán. El tramo entre Tashkorgán y Sust lleva entre 8 y 12 horas, en función del clima y el estado de la vía. Pero el mismo bus suele continuar (depende a la hora que llegue a Sust) hasta Gilgit, empresa que nos llevará otras 10 a 12 horas. Yo fui en verano y tuve mucha suerte, salimos de Tashkorgán (estación de bus) a las 07:00 de la mañana y llegamos a Gilgit sobre las 01:00 de la noche. 18 horas de emocionante camino e impresionantes paisajes... Hasta que anocheció claro. Advertencia: El bus no tiene paradas, no, no para, excepto en los puestos fronterizos y una sola parada de 15 minutos para comer. En mi caso fui en pleno ramadán, de modo que no paró hasta que el cielo estuvo completamente negro, y eso, solo 15 minutos para alimentarse rápidamente y continuar. Desde Gilgit tardamos casi 24 horas en llegar a Rawalpandi, en otro minibus que sale bien de mañana de la pequeña ciudad montañosa. Este hizo varias paradas, para mi a horas dispares, es decir, no para cada X horas, sino que paran a la hora de rezar y a la de cenar, por el ramadán. También hizo una corta parada en una fuente natural de agua glaciar, más o menos a mitad del trayecto diurno. El bus pakistaní solo lleva un conductor. La KKH se encuentra CERRADA durante el duro invierno, que puede ser desde Octubre/Noviembre, hasta Abril/Mayo, en función del clima en los distintos tramos.