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Qué ver en Kribi

21 colaboradores

10 cosas que hacer en Kribi

Cataratas en Kribi
Cascadas Lobé
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Las cascadas o cataratas de Lobé es uno de los grandes reclamos turísticos de Kribi, ya que es un fenómeno de la naturaleza algo original o muy poco habitual. Aquí muere el río Lobé en forma de cataratas, en el océano Atlántico. Cuando llegamos la marea estaba baja y el agua dulce se separaba perfectamente de la salada por un brazo de arena. Alimentando una laguna en el lado del agua dulce, las aguas del Lobé discurren sobre todo un frente de rocas y vegetación, en forma de cataratas. Cuentan que en ese lago hay sirenas, las Mami-Wata, espíritus de las aguas que pueden arrastrarnos a las profundidades :). Lamentablemente, ése día (no sé por qué, siendo época de lluvias), la cantidad de agua era algo páuperrima pero al menos nos permitió andar un poco por entre las rocas, literalmente encima suya, lo que no sería posible si las cataratas hubieran estado en su apogeo. Los pescadores faenan o remiendan sus redes aquí y allá, algún que otro Martín Pescador nos sorprende con sus vivos colores y no es raro ver a familias y parejas de cameruneses pasar el día en esta playa, o adentrarse en la laguna. Alguien nos contó, sin embargo, que el día anterior había muerto un joven camerunés al tirarse desde las rocas al agua. Por lo visto ejercía de guía para un grupo de jóvenes suizos que decidieron bañarse en la laguna y le jalearon para que les siguiese. No sabía nadar, pero estaba en compañía de su novia y confiado en que no sería peligroso al estar el agua calma, se tiró... En fin, esto nos recuerda que ser temerarios -más que valientes- tiene sus consecuencias. Si queréis pasar el día por aquí, hay un chiringuito justo al lado de las cataratas, donde comer pescado a la brasa o gambas, y también hay algunos puestos de artesanía o souvenirs. Para llegar, tendréis que alquilar una moto-taxi o un taxi, pactar el precio y mejor contando con que os espere porque si no puede ser difícil volver.
Playas en Kribi
Playa de Kribi
Llegamos a Kribi después de una pequeña paliza de carretera desde Yaoundé. La mayoría de los hoteles están frente a la playa, el nuestro también, ya que esta es una zona turística para los cameruneses... no obstante, como Agosto es época de monzones, no hay casi movimiento de ese tipo. Enseguida nos bajamos a andar un rato por la arena, haciendo tiempo para subir a cenar al pueblo, y disfrutar un poco de las vistas. Hace bastante viento, fresco, y está muy nublado, pero el agua tiene buena temperatura. Me llama la atención la playa. Palmeras altísimas se intercalan con otros árboles que tienen pinta de ser los de la famosa "nuez de cola", y que dan mucha sombra además de ofrecer asientos en las enormes raíces que crecen al aire. La orilla está plagada de semillas grandes, de tonos rojizos, restos de peces de los pescadores, y barcas aquí y allá. Estas barcas se construyen con grandes troncos, supongo que traídos de la selva cercana, horadados con hachas hasta que toman su forma, de una sola pieza. Son muy largas y se necesitan varios hombres para hacerlas entrar y salir del agua. Ese día había poca actividad, ya que aquí los pescadores suelen salir a la mar cada dos o tres días. La mayoría de la población de la costa sur de Camerún es cristiana, y además de rasgos muy diferentes a los que habitan el Norte. Sus caras son más anchas, más "negroides", y los cuerpos de ellos son muy musculosos aunque de menor estatura. Observamos que los gestos y el carácter han cambiado también... aquí llevan el típico ritmo de los sitios tropicales, lentos, muy lentos y como si estuvieran ligeramente adormecidos, pero a la vez encontramos más arranques de humor y simpatía. Si algo se puede encontrar en Camerún, es variedad, por algo la llaman "la pequeña Africa"!! :-)
Playas en Kribi
Kribi - Camerun
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Kribi es la zona costera más turística de Camerún y tiene el encanto de las playas vírgenes libres de cualquier desarrollo turístico. Por este motivo no busquéis hoteles convencionales, hay dos en plena playa pero uno de ellos, el Tara Plage en el que estuve, son habitaciones y un baño sin nada más, nada de nada. Visitar las cascadas de La Lobé en plena playa es lo más interesante, te puedes bañar en ellas, siempre que no haya nadie lavando la ropa. Es Camerún!!!
Playas en Kribi
Costa sur de Camerún
Un buen lugar para saber qué es una playa salvaje, sin nadie a tu alrededor, o tan sólo algún local (en este caso, muy probablemente pigmeos), son las playas del sur de Camerún. En concreto, así son las que se sitúan entre la Rocher du Loup (piedra del lobo, unas rocas frente a la costa que dicen tienen forma de lobo y un valor espiritual-mágico para los pigmeos de la zona), y el pueblo de Ebodje. Playas de franja estrecha de arena, interrumpidas a veces por rocas que hay que saltar o circundar, barridas constantemente por el bravo Atlántico, se extienden kilómetros y kilómetros por esta costa. Allí desemboca la selva, intrincada como todas las selvas ecuatoriales (no estamos exactamente en el Ecuador, pero sí muy cerca). Palmeras cocoteras, ceibas con troncos de formas caprichosas, otros árboles cuyo nombre no conozco, lianas, semillas, cangrejos minúsculos del color de la arena, ramas secas... todos estos tesoros y el visitante, nada más. Aquí me sentí viva, libre, distinta. El mar es muy fuerte y hay que saber en qué puntos te puedes dar un baño con un mínimo de seguridad y siempre con revolcones... el Paraíso no es del todo perfecto!! (qué aburrido si lo fuera, ¿no?). El sol abrasa nuestras pieles en pocos minutos, no hay que descuidarse... pero afortunadamente están los árboles frondosos que extienden sus ramas quizá buscando el frescor del agua. Pasear arriba y abajo de la costa es lo mejor que se puede hacer. Por la mañana, por la tarde... no defraudan nunca esos paseos, es tiempo de descanso, de relax, de dejar la cabeza vagar o sencillamente de contemplar. Venir hasta aquí no es fácil. O tenéis vehículo propio, o contratáis un taxi que os traiga desde Kribi, o tomáis alguno de los minibuses que pasan por esta zona. La carretera (pista bastante arreglada) discurre a unos cientos de metros de la costa, en paralelo. No hay infraestructuras para dormir o comer, aunque podréis si os lleváis material de acampada y víveres. En este caso, deberíais pedir permiso para acampar a la gente que vive allí (no hay muchos espacios disponibles, la selva ocupa buena parte). En Ebodje sí hay algún alojamiento.
Pueblos en Kribi
El pueblo de Kribi
Kribi es un pueblo con escaso interés, a simple vista... desde el cruce de carreteras, con una de las abundantes gasolineras (hay otra a escasos 200 m. a pie de playa, por ejemplo), la vida transcurre a los pies de estas, y sólo internándote en los callejones sin asfaltar y muy oscuros por la noche, podrás salir de ese ambiente de tránsito constante. Dedicamos una tarde a andar por allí sin rumbo fijo, arriba y abajo, observando sobre todo la vida que transcurre. Sentarte en alguna de las terrazas de los bares a tomar un refresco o una cerveza quizá sea un acto "animado" por algún camerunés que se acerque a ofreceros una excursión a alguno de los pueblos de la costa, más auténticos, no urbanos como este escenario. Unas palabras amables serán suficientes si no os interesa, y al menos en mi caso no insistieron, cosa que se agradece :-). Paseando, podéis entrar en alguna de las peluquerías a curiosear (es todo un espectáculo ver hacer trencitas a una clienta, entre 4 operarias! mientras siguen el culebrón de la tarde en el televisor), observar los comercios y sus rótulos a veces muy curiosos o graciosos :D, las casetas que funcionan como cabinas de teléfono "humanas" (tienen móviles y tarjetas prepago de todos los colores y tarifas, sólo hay que ir, elegir, llamar y pagar), los talleres, etc. Por la noche, podéis ir a la parte alta del pueblo donde se concentran los bares (oscuros, con luces de neón y música africana a tope, donde podéis cenar vuestros pescados comprados en la calle). Y desde luego Kribi es una buena base de operaciones, donde podréis comprar cualquier cosa que necesitéis si queréis adentraros en la selva, o acercaros a los pueblos de alrededor.
Pueblos en Kribi
Kribi
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Kribi es una de las ciudades más importantes del sur de Camerún y también una de las más bellas. Posee unas playas impresionantes y un puerto espectacular que tiene muchísima fama y reputación. Pero además de estos dos elementos, Kribi posee muchas más cosas. Está situada en un entorno espectacular, ya que todos los alrededores de la ciudad, excepto la parte que va a dar al mar, están repletos de una vegetación frondosa que posee un gran colorido, destacan sobre todo los verdes intensos. Otra de las características que posee Kribi es que posee bastantes infraestructuras, aquí, además de las cosas básicas como acceso a internet, hoteles, restaurantes, etcétera, es posible encontrar incluso discotecas. Además, son unas discotecas que poseen mucho ambiente y en la que se suele encontrar a turistas. A pesar de contar con muchas infraestructuras para ser un país africano, la mayor parte de la población de Kribi es bastante pobre, aunque he de reconocer que en esta zona no marean mucho a los "blanquitos" y no suelen pedirte dinero y cosas todo el tiempo, quizá es porque están más acostumbrados a ver turistas por el lugar. En cuanto a cosas que visitar, además del puerto y la playa, que son obligatorios, lo mejor es recorrer las calles, ya que la verdadera belleza de este lugar radica en el ambiente que hay por todos los rincones.
De interés cultural en Kribi
Puesta de sol Kribi
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Camerún es un país mágico que posee unos paisajes espectaculares y también una luz solar muy particular y muy intensa, que hace que los amaneceres y las puestas de sol adquieran una belleza inusual. Una de las puestas de sol más espectaculares que tuve el placer de presenciar fue en el puerto de Kribi. El puerto tiene un encanto especial de por sí gracias al ajetreo que tiene a todas horas, a las preciosas barquitas humildes de los pescadores y también a la inmensa lonja de venta de pescado y a los pequeños restaurantitos que hay junto a ella, pero cuando anochece, la belleza de este lugar se vuelve indescriptible. El puerto va adquiriendo muy poco a poco unos colores dorados impresionantes, todo se va volviendo poco a poco de color ocre y parece que estás viendo una postal de color sepia. Por si fuera poco, a medida que va oscureciendo se van encendiendo las luces de los humildes locales del puerto y unas luces se van intercambiando por otras. Es un momento increíble y precioso que recomiendo a todo el mundo, no hay palabras que puedan describir puestas de sol como ésta, además, lo bueno es que se pueden disfrutar durante todo el año, porque no hay unos cambios de temperatura bruscos en el país y es como si existiera una primavera calurosa durante todo el año.
Selva en Kribi
Selva camerunesa
Los días en el sur de Camerún nos trajeron una triste sorpresa... Quedamos con un pigmeo baka para explorar al día siguiente una parte de la selva que es el hogar de esta etnia. Nos levantamos pronto. El día estaba nublado, amenazaba lluvia, y equipados con pantalones y camisa de manga larga, además de chubasquero, nos internamos en ese ecosistema tan especial que es el de la selva. Tres horas estuvimos andando por allí, con ayuda de los machetes de nuestros guías (un chico de Kribi y el pigmeo baka cuyo nombre, lo siento mucho, no recuerdo) abriendo camino entre las lianas que aun así se nos enredaban en los pies y nos hacían trastabillar cada dos por tres. Tres horas en ese ambiente ultra húmedo, donde la lluvia no llega al suelo hasta que las nubes no llevan al menos media hora descargando, porque las hojas que aseguran la sombra no la dejan pasar. Fue una caminata más bien dura y monótona, extraña... Andar es difícil, tienes que estar muy atento a dónde pisas, porque a la que te descuidas, te caes!. Sólo cuando te paras puedes atender a lo que hay alrededor. No paras de sudar, a chorros, sin control. Hacer fotos también es difícil, por cierto... la luz y sombra que hay es realmente complicada... pero la caminata fue así porque no vimos insectos ni mucho menos otros animales de mayor tamaño. No se oían ruidos tampoco, de hecho el silencio era fantasmal. Las únicas curiosidades que encontramos fueron, además de la vegetación, los termiteros "champiñón", llamados así por la forma tan curiosa que tienen. Todos, o la gran mayoría, estaban vacíos, inertes. ¿Qué ocurría? A pocos kilómetros se está construyendo un gran puerto en la costa, de varios kilómetros de longitud. Un puerto en el que se concentrará buena parte del tráfico de mercancías que entra y sale de Camerún. Las obras han espantado a los animales de los alrededores. De hecho, los propios pigmeos baka se han dispersado porque su medio natural, en el que viven y se alimentan, es la selva. Cuando ésta muere, ellos no tienen qué comer, no tienen más remedio que migrar hacia lugares más profundos, o quizá intentar adaptarse a nuevos hábitats. El baka que nos acompañaba había decidido quedarse por allí un tiempo más, y se había separado de su grupo. De hecho, la tarde anterior le encontramos pescando en las rocas de la playa, cuando ellos no pescan, son cazadores-recolectores. Cuando andas por la selva, te das cuenta de lo fuerte y frágil que es. Un sistema, un medio ambiente que se desestabiliza con poco, rápidamente, igual que rápidamente bulle y crece, se desarrolla y se come aquello que no se mueve como un "viejo" coche que encontré en la cuneta de la pista principal y que parecía parte del atrezzo de Lost ;). Te das cuenta de lo hostil que es para nosotros -siendo el medio natural de otros-, de lo poco que sabemos, y por tanto de lo poco que valoramos estos lugares a los que, sin embargo, hemos de agradecer muchísimo. Sin las selvas quizá el planeta no se sostendría. Ver cómo la destrozan las máquinas, cómo pasan los camiones haciendo temblar la tierra, llenos de grandes troncos de ceibas, es sencillamente dramático. A mi me dolió el alma, y no exagero. Fue una experiencia agridulce, pero que recomiendo a todo el mundo y por supuesto animo si eso ayuda a conseguir que la gente se conciencie de que hay que hacer lo posible por conservar la Naturaleza.
De interés cultural en Kribi
pescadores Batanga
Los pescadores Batanga viven en Kribi, en el sur de Camerún, y tienen una gran reputación, porque desde hace muchos años son los responsables de realizar unas capturas extraordinarias, llegando incluso a decir que en Kribi es donde mejor pescado hay de todo Camerún e incluso África. Los pescadores Batanga tienen una vida muy sacrificada. Cada día, en cuanto amanecen salen a la mar en busca de presas, da igual el tiempo que haga o cómo esté la mar. Además, los instrumentos que utilizan para pescar son muy rudimentarios, la mayoría de las barcas son una especie de canoa que está hecha con troncos, concretamente son enormes troncos de árboles completamente vacíos que, aunque parezca mentira, aguantan mucho en el mar. Las redes que utilizan las fabrican ellos mismos o sus mujeres. Los pescadores Batanga son personas muy trabajadores y muy amables y hospitalarias, muchos de ellos saben hablar Español porque en ocasiones se van a pescar hasta Guinea, así que es mucho más sencillo el poder comunicarse con ellos. Cuando llegan al puerto con las presas comienza el trabajo de las mujeres. Ellas son las encargadas de limpiar cada pez a fondo y dejarlo listo para venderlo posteriormente en la inmensa lonja que fabricaron junto al puerto los japoneses. Os recomiendo que si tenéis la oportunidad de viajar a este maravilloso país no dejéis de visitar este precioso pueblo y sobre todo su puerto.
Puertos en Kribi
Puerto de Kribi
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El puerto de Kribi es una aunténtica maravilla, sobre todo, por el ambiente que tiene a cualquier hora del día, incluso por la noche. No se trata un puerto gigantesco pero tiene muchísima importancia, ya que desde aquí salen a diario numerosas barcas en busca de pescado y esta es una de las zona donde mejores peces hay. El puerto en sí consiste en una especie de playa pero sin arena y con bastante suciedad donde siempre hay cientos de barquitas que entran y salen cargadas de pescado. Él edificio más destacado de este lugar es una lonja gigantesca que fue construida por los japoneses a modo de intercambio y que es donde se vende el pescado. La lonja se llena por la tarde con todas las capturas y son miles las personas que vienen hasta aquí para comprar gracias a la fama de los pescados. Es fantástico ver el gran movimiento del puerto a cualquier hora del día y también es obligatorio comer en alguno de los chiringuitos que hay instalados en el puerto. No tienen una imagen descomunal, más bien todo lo contrario, se trata de pequeños restaurantes que cuentan con un par de mesas al aire libre, pero tienen la fama de ser los mejores lugares donde se come pescado de todo Camerún. Nosotros, como no podía ser de otro modo, fuimos a comprobarlo y os puedo asegurar que nos pusimos ciegos, porque estaba todo realmente exquisito y, por supuesto, realmente barato. En una de las fotos aparece una mujer que era encantadora, se llamaba Guillermina y sabía español porque estuvo trabajando en España durante unos años. Ahora regente uno de los restaurantes del puerto y lo lleva fenomenal.