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Qué ver en Camerún

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40 cosas que hacer en Camerún

Cataratas en Kribi
Cascadas Lobé
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Las cascadas o cataratas de Lobé es uno de los grandes reclamos turísticos de Kribi, ya que es un fenómeno de la naturaleza algo original o muy poco habitual. Aquí muere el río Lobé en forma de cataratas, en el océano Atlántico. Cuando llegamos la marea estaba baja y el agua dulce se separaba perfectamente de la salada por un brazo de arena. Alimentando una laguna en el lado del agua dulce, las aguas del Lobé discurren sobre todo un frente de rocas y vegetación, en forma de cataratas. Cuentan que en ese lago hay sirenas, las Mami-Wata, espíritus de las aguas que pueden arrastrarnos a las profundidades :). Lamentablemente, ése día (no sé por qué, siendo época de lluvias), la cantidad de agua era algo páuperrima pero al menos nos permitió andar un poco por entre las rocas, literalmente encima suya, lo que no sería posible si las cataratas hubieran estado en su apogeo. Los pescadores faenan o remiendan sus redes aquí y allá, algún que otro Martín Pescador nos sorprende con sus vivos colores y no es raro ver a familias y parejas de cameruneses pasar el día en esta playa, o adentrarse en la laguna. Alguien nos contó, sin embargo, que el día anterior había muerto un joven camerunés al tirarse desde las rocas al agua. Por lo visto ejercía de guía para un grupo de jóvenes suizos que decidieron bañarse en la laguna y le jalearon para que les siguiese. No sabía nadar, pero estaba en compañía de su novia y confiado en que no sería peligroso al estar el agua calma, se tiró... En fin, esto nos recuerda que ser temerarios -más que valientes- tiene sus consecuencias. Si queréis pasar el día por aquí, hay un chiringuito justo al lado de las cataratas, donde comer pescado a la brasa o gambas, y también hay algunos puestos de artesanía o souvenirs. Para llegar, tendréis que alquilar una moto-taxi o un taxi, pactar el precio y mejor contando con que os espere porque si no puede ser difícil volver.
Pueblos en Rhumsiki
Rumsiki
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La aldea de Rhumsiki es eso, una aldea con algunas calles en un alto desde el que se aprecian unas vistas impresionantes. No obstante, dedicar un día o al menos una tarde al pueblo, aparte de salir a hacer trekkings, es más que recomendable. Hay chavales que se os ofrecerán como guías, hablando en francés e inglés. Es una manera de contribuir a la pequeña economía, ellos practican idiomas y os pueden contar algunas cosas del lugar... por ejemplo, el árbol de la palabra, donde se reúnen los hombres a hablar y a dirimir sus conflictos cuando los hay y es necesario mediar. Visitar al brujo del cangrejo, del que ya he hablado en otra ocasión. O las alfareras que han creado una cooperativa de mujeres. Estas mujeres fabrican la cerámica tradicional, de color negro y piezas realmente curiosas, reproducciones de las que se utilizan en sus casas desde tiempos inmemoriales. Hay recipientes con significado y uso muy concretos, rituales, por ejemplo el usado para el primer brindis de los recién casados, donde beberán leche a la vez, cada uno por un orificio distinto. O el recipiente que toda mujer debe tener en casa para propiciar la fertilidad, para alejar a los malos espíritus, etc. Con los beneficios de estas ventas (destinadas al escaso turismo que llega hasta allí), pagan la escuela a sus hijas, una iniciativa realmente importante en un país donde se considera que es un desperdicio que las niñas aprendan a leer y escribir. No es nueva la historia, me temo. El caso es que podemos llevarnos un bonito recuerdo, original, y además saber que tiene un buen propósito detrás. Los tejedores, hoy en día también más dedicados a tejer para los turistas que otra cosa, ya que la ropa de segunda mano y de factura china llega hasta aquí y las telas tradicionales han quedado relegadas a la envoltura de los muertos. Observar estos telares de sello neolítico, manejados por hombres (las mujeres hilan el algodón), ver cómo los manejan con sus pies... no hay que perdérselo. En nuestro caso no coincidimos con el día de mercado semanal, así que las calles estaban un poco vacías, con los esqueletos de los puestos que a buen seguro el día de mercado cambiarán tornado al colorido y viveza característicos. Pero fue un día bonito, de encuentros, saludos, y aprendizajes.
Playas en Kribi
Playa de Kribi
Llegamos a Kribi después de una pequeña paliza de carretera desde Yaoundé. La mayoría de los hoteles están frente a la playa, el nuestro también, ya que esta es una zona turística para los cameruneses... no obstante, como Agosto es época de monzones, no hay casi movimiento de ese tipo. Enseguida nos bajamos a andar un rato por la arena, haciendo tiempo para subir a cenar al pueblo, y disfrutar un poco de las vistas. Hace bastante viento, fresco, y está muy nublado, pero el agua tiene buena temperatura. Me llama la atención la playa. Palmeras altísimas se intercalan con otros árboles que tienen pinta de ser los de la famosa "nuez de cola", y que dan mucha sombra además de ofrecer asientos en las enormes raíces que crecen al aire. La orilla está plagada de semillas grandes, de tonos rojizos, restos de peces de los pescadores, y barcas aquí y allá. Estas barcas se construyen con grandes troncos, supongo que traídos de la selva cercana, horadados con hachas hasta que toman su forma, de una sola pieza. Son muy largas y se necesitan varios hombres para hacerlas entrar y salir del agua. Ese día había poca actividad, ya que aquí los pescadores suelen salir a la mar cada dos o tres días. La mayoría de la población de la costa sur de Camerún es cristiana, y además de rasgos muy diferentes a los que habitan el Norte. Sus caras son más anchas, más "negroides", y los cuerpos de ellos son muy musculosos aunque de menor estatura. Observamos que los gestos y el carácter han cambiado también... aquí llevan el típico ritmo de los sitios tropicales, lentos, muy lentos y como si estuvieran ligeramente adormecidos, pero a la vez encontramos más arranques de humor y simpatía. Si algo se puede encontrar en Camerún, es variedad, por algo la llaman "la pequeña Africa"!! :-)
Playas en Kribi
Kribi - Camerun
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Kribi es la zona costera más turística de Camerún y tiene el encanto de las playas vírgenes libres de cualquier desarrollo turístico. Por este motivo no busquéis hoteles convencionales, hay dos en plena playa pero uno de ellos, el Tara Plage en el que estuve, son habitaciones y un baño sin nada más, nada de nada. Visitar las cascadas de La Lobé en plena playa es lo más interesante, te puedes bañar en ellas, siempre que no haya nadie lavando la ropa. Es Camerún!!!
Lagos en Ngaoundéré
Lago Tison
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N'Gaoundéré se sitúa en la meseta de Adamawa, a 1.300 m. de altitud y fue fundada por un clan peul en en s. XIX, procedente de Nigeria. Hasta la llegada de los peul, el monte Ngaoundéré (que significa "monte ombligo") estaba habitado por los mbum, etnia de cazadores y agricultores, que se vieron sometidos y desplazados por los implacables Peul... Además del monte "ombligo", habitado hoy por babuinos, N'Gaoundéré se despliega entre varios lagos-cráter, antiguos volcanes extinguidos, y el Lac Tison es uno de los más cercanos a la ciudad, visitable con facilidad, y un buen lugar para refugiarse de la ciudad, el ruido y su actividad caótica. También es un buen lugar desde el que obtener una panorámica de aquella, y del monte Ngaoundéré que, efectivamente, por las rocas con las que está coronado, puede parecer un ombligo :-). El Lago Tison (Lac Tison) es un lugar recoleto, al que se accede por un sendero rodeado de vegetación, salpicado de flores tropicales (me quedé prendada de una flor que no sé cómo se llama pero que parece una llama de fuego!), y si os vais fijando, también de insectos curiosos y coloridos. Donde termina el sendero de acceso al lago (que se puede rodear sin problemas), hay instalado un bar, aunque estaba cerrado la tarde que fuimos. Quizá abra en "temporada alta", es decir, cuando no hay monzón.
Jardines en Limbe
Jardín botánico de Limbe
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¿Sabéis que Camerún alberga el tercer jardín botánico del mundo, según el ranking de jardines botánicos? Por lo visto, sólo es superado por Londres y Ciudad del Cabo. Fueron los alemanes quienes, a finales del s. XIX, decidieron hacer un centro de para aclimatación e introducción de especies exóticas allí, tales como el café, la palma de aceite, el coco, el caucho, la caña de azúcar... hay un cementerio alemán en un rincón, junto al arroyo que cruza el parque, testigo de este pasado. Expulsados los alemanes, los británicos tomaron el relevo. La verdad es que es un lugar precioso y sorprendente, sobre todo si contratáis un guía que os hable de los árboles y plantas que allí crecen, ya que muchos de ellos no los podréis reconocer. Entre los "conocidos", está el árbol de la pimienta, cacao... y entre los "desconocidos" muchas plantas medicinales utilizadas por las tribus de Camerún y países próximos como el Congo, plantas que ya existían en la era de los dinosaurios como las Cycas. No había demasiadas flores por no ser la época, pero me llamaron muchísimo la atención unas que parecían una especie de panal de abejas, de color amarillo y rojo, y que tenían pinta de carnívoras... o las palmeras cuyos troncos se cubren de una suerte de "pinchos", un recurso natural para la autodefensa ante posibles depredadores. Un lugar para no perderse, o mejor, para perderse en él ;)
De interés turístico en Bafut
Danzas en el palacio de Bafut
La visita al palacio de Bafut se complementa con una muestra de sus danzas rituales. Estas se han llevado a cabo tradicionalmente por una especie de "secta secreta", cuyos miembros "no se sabe quiénes son" y sus apariciones son en las grandes ceremonias, ocultos tras máscaras rituales con forma de los animales sagrados (elefante, cocodrilo) y un traje hecho enteramente de plumas de ave... todo ello se complementa con una especie de ajorcas hechas con grandes semillas aplanadas, y que al dar saltos producen un sonido rítmico. Aunque es un poco "turistada" que hagan el baile para los visitantes, la verdad es que no deja de ser curioso e incluso fascinante ver cómo se mueven, cómo saltan, qué gestos hacen y cómo imponen al acercarse a ti con esas preciosas máscaras. Cuentan que esta secta tiene mucho poder, son los que juzgan a las gentes, los que son capaces de comunicarse con el más allá, con los espíritus, y lanzar una maldición si hace falta. No es una secta buena, es una secta "oscura"...
De interés cultural en Maroua
La casa del jefe de Oudjilla
Oudjilla es un pueblo de la etnia Podocko, en los Montes de Mora, en la región del Extremo Norte de Camerún. Después de 1 hora subiendo a pie por el monte, alcanzamos la casa del jefe, con el objetivo de aprender un poquito de cómo viven, pasar un rato con ellos... Una de sus singularidades es que el jefe tiene, actualmente, 50 esposas y 113 hijos. No tengo muy claro si las esposas son todas suyas, actuales, o si una parte (junto con sus hijos) son herencia del padre, algo común en algunas tribus de África, no sólo en Camerún. La casa me pareció muy curiosa. Se trata de un conjunto de habitaciones de forma circular, como pequeñas casitas, comunicadas entre sí por caminitos. Unas son cocinas, otras dormitorios (cada mujer e hijos tiene la propia y las cocinas se comparten entre varias). La primera estancia es bastante grande y ahí se hace la vida comunitaria. Como era día de lluvia, nos encontramos además del jefe con unas cuantas mujeres y niños que estaban sentados al amor de la lumbre. Todo en un ambiente bastante oscuro ya que no tienen ventanas, ni más luz que la del fuego. En otra estancia similar, algo más adentro, está enterrado su padre, el anterior jefe, y allí vive una de sus viudas, la que no tuvo hijos y que por eso es la encargada de "velar al muerto", o a su espíritu. Las puertas de las habitaciones y cocinas, todo construido en adobe, estaban decoradas con motivos grabados o relieves en el mismo barro. La verdad es que era bastante bonito, lástima que lloviera e hiciera tanto frío!!. Un último "detalle". En lo más profundo de la casa, una habitación excavada a un nivel inferior del suelo que pisamos, alberga a un toro. Este es criado y engordado en la casi total oscuridad, para la fiesta anual donde se sacrificará con fines rituales, si no recuerdo mal, antes de la cosecha.
Cataratas en Bamenda
Catarata Metchie
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El camino entre Bamenda y Foumban (el mayor centro de artesanía de África), obliga a desandar parte del camino -por carretera-, en dirección a Bafousam. En este trayecto encontraréis las cataratas de Metchie o Metche, un salto de agua algo modesto en longitud pero espectacular!. Uno no se lo imagina, pero la carretera pasa casi por encima de él. Hay un cartel que indica su presencia, y después de parar, sin sospechar aún qué vamos a ver, tomamos un caminito entre la vegetación pero muy cuidado, con escalones y barandilla hecho con troncos. Según vas bajando por el camino, que además hace curva, se va empezando a oír ése rugido profundo que sólo las cataratas de este tipo hacen, y que de alguna manera se te mete dentro y sorprende, emociona. Justo al lado del camino, antes de la visión de las cataratas, observamos un árbol cuya base está salpicado de pinturas o alguna clase de pasta, de colores rojos, amarillos y blancos. Parte de las rocas que hacen pared al lado de las escaleras que siguen bajando hacia la cascada -ya visible- también están manchadas con esto. Son parte de las ofrendas que un brujo de la zona hace en esta catarata. Aquí viene a aprovechar la energía del agua, y no se puede pisar o tocar nada de esto, porque sería un sacrilegio, una contaminación, y desharíamos el trabajo de ese hombre :). Por cierto, estas cataratas también son conocidas porque muchos independentistas bamileké fueron asesinados y lanzados al río durante las guerras de maquis que hubo hace unas décadas. Para mi, uno de los rincones más espectaculares que pude visitar en Camerún (con perdón de Rumsiki). Las aguas, de tono amarronado por el barro que arrastran siendo época de lluvias, muestran una fuerza y bravía impresionantes, e hipnotizan, como el fuego... será esa energía, esa magia del lugar :).
Palacios en Ngaoundéré
Palacio del Lamido
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El Lamido es el jefe local, espiritual y también político de la comunidad. Se trata de un gobierno Peul, esa etnia que suele encontrarse en el Sahel y que practica el nomadismo excepto cuando se ha desplazado a tierras tan al sur de su hábitat como es este. Aquí llegaron, conquistaron el lugar a las tribus originales, y establecieron su mandato, hoy respetado por el gobierno central. Lo que yo no tenía ni idea es que tienen una arquitectura propia, y este es una de las mejores muestras para contemplarlo. De hecho, es uno de los principales atractivos de Ngaoundéré, la "capital" norteña de Camerún. Se trata de un conjunto de varios edificios, una simbiosis entre lo moderno y lo tradicional, y el atractivo reside en este último... Una especie de cabañas gigantes, con un techo de gran altura en forma de cono invertido, revestido de haces de paja (donaciones del pueblo, que se renueva cíclicamente), llegando casi hasta el suelo y formando una especie de porche estrecho donde guarecerse del sol. Este no es un palacio museo, es el palacio del actual Lamido, y de los anteriores, y en él vive e imparte justicia, realiza sus tareas de gobernante, etc. Pero pagando entrada (y por las fotos aparte, apenas 1 euro más), se puede visitar. La sala más llamativa y original es la de Recepción. Aquí se sientan los nobles cuando vienen llamados por su líder. Cada noble tiene su propio sitio, asignado a su familia desde tiempos inmemoriales. Una sala sostenida por columnas anchas, todas pintadas con motivos de alegres colores, donde se representan desde animales tótem como la tortuga, hasta las tablillas típicas del Corán con aleyas, y elementos modernos y presentes en su cultura como los rifles. Varios patios separan otras dos estructuras similares a esta, de menor tamaño. En una de ellas es donde se imparte justicia, cuando hay desacuerdos, o casos de delitos menores (los "gordos" se dejan para la Justicia del Gobierno). Antiguamente, aquí se decidía si un esclavo era liberado o ajusticiado, según la "fechoría" que hubiera cometido. También nos contaron que el techo tiene esa forma porque así se aseguran una cámara superior, a la que se accede por un pequeño agujero visible en una de las esquinas, y antaño las mujeres y niños se escondían allí cuando había un ataque del enemigo. Una vez hubo un incendio, en uno de esos ataques y... os podéis imaginar. :-( La visita es guiada por uno de los súbditos del Lamido, miembro del servicio de palacio. No vimos mujeres, excepto una que entró discretamente al edificio de Recepciones, pero es que ése día habían acudido los nobles, llamados por el Lamido, y supongo que las mujeres y los niños se habían retirado para no dejarse ver. Hay que recordar que éste es un Islam bastante ortodoxo.
Reservas Naturales en Yaoundé
Reserva Zoológica de Dja
La Reserva Ecológica de Dja se localiza en las provincias Sur-Central y Oriental de Camerún, a 243 kilómetros al sureste de Yaoundé y a 5 kilómetros de Lomie, esta reserva se encuentra unida a dos reservas forestales que se encuentran adyacentes: Boumba-Bek y Nki, constituyendo la zona más protegida más extensa de la región. Esta es uno de los más grandes y mejor protegidos bosques tropicales en África, tiene la particularidad de que el 90% del área que ocupa este bosque se encuentra inalterada. Esta reserva se encuentra rodeada casi en su totalidad por el río Dja, el cual forma una especie de barrera natural. El lugar se caracteriza por su gran biodiversidad, la cual se caracteriza por la amplia diversidad de primates que habitan en ella, cuenta con 1.500 especies de plantas, 320 especies de aves y 100 especies de mamíferos, de las cuales 5 se encuentran en peligro de extinción. Además de la variada biodiversidad que habita en el lugar, también se encuentra en él, una pequeña población de pigmeos Baka, los cuales habitan en esporádicos campamentos pequeños, desafortunadamente por el estilo de vida que llevan, les ha sido difícil encontrar un asentamiento fijo debido a que constantemente son expulsados de las tierras en las que habitan o por otro lado se les restringe cazar con los métodos que acostumbran, sin embargo esta comunidad es de gran importancia por el legado histórico y cultural que implica para este país. Como dato curioso recientemente fueron descubiertas en las aguas de esta reserva, dos nuevas especies de peces, que hasta el momento habían sido desconocidas por la ciencia. La reserva de tal importancia para este país que es considerada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
De interés cultural en Rhumsiki
El brujo del cangrejo de Rumsiki
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Como en todos los pueblos y tribus que se precien, en Rumsiki también hay un brujo y es una de las visitas más interesantes que podéis hacer en este pueblo, en los días en que no estéis de trekking. Bien es cierto que este hombre ya está acostumbrado a ser una "celebridad" y tiene un caché de 1.000 CFAs (poco más de 1 euro por persona) si queréis que os muestre cómo hace las adivinaciones además de hablar con él y preguntarle lo que queráis. Pero no es teatro, quiero decir que él es el brujo de la comunidad, y sólo hay que ver su aspecto para entenderlo. Sencillamente ha ampliado su cartera de clientes (teniendo en cuenta que hasta aquí llegan pocos turistas o viajeros). Dicho todo esto, vamos a por la segunda gran nota llamativa: el cangrejo. Se le llama "brujo del cangrejo" porque utiliza a uno de estos animalitos para realizar las adivinaciones. El cangrejo proviene de un río que hay en un valle cercano, y cada dos años aproximadamente tiene que renovarlo. Me llamó la atención ver que no es un cangrejo de río como los que aquí, si no que por su forma parece traído de una playa, pero estamos a cientos de kilómetros del mar así que... Primero prepara una tinaja llena de arena húmeda, en la que va clavando trozos de cerámica. Cada trozo representa una cosa: el universo, la Tierra, el continente del que venimos, Africa, Camerún, Extremo Norte de Camerún, Rumshiki, el punto en el que nos encontramos (el patio de la casa donde vive este señor). Dicho todo esto y algunas fórmulas mágicas, deposita al cangrejo dentro y tapa todo con la mitad de otra tinaja. Hay que esperar en silencio unos minutos, después de otra retaíla de palabras mágicas, y después levanta la tinaja y el bicho (lógicamente) trata de escapar. Justo cuando está a punto de caer al suelo el hombre lo coge y formula el resultado de la consulta. De nuevo -como hicimos al brujo de la lluvia del Monte Ziver- le preguntamos cómo nos va a ir el viaje, y de nuevo todo son parabienes. Aprovechamos para preguntarle, siendo un hombre de más de 90 años, si recordaba relatos de sus mayores sobre el tiempo en el que el hombre blanco llegó a aquellas tierras, ya que estamos hablando de principios del s. XX. Dijo que él conoció al primer blanco que llegó allí, que era inglés si no recuerdo mal... Por lo visto, fueron los alemanes los primeros en pisar Rumsiki, o eso es lo registrado al menos.
Mercados en Mokolo
Mercado de Tourou
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Tourou es una aldea cercana a Mokolo, en el Extremo Norte de Camerún, y "famosa" entre el escaso turismo que campa por allí por su mercado semanal, ya que aquí acuden las mujeres jidi, ataviadas con sus sombreros-calabaza para protegerse del sol, a comerciar... Las calabazas son pirograbadas y teñidas de un color rojo, realmente muy bonitas. No logré aclarar si los dibujos tienen un sentido ritual o algún tipo de significado... Además, sobre todo las mayores, llevan un piercing en la nariz consistente en un clavo bastante grande, aplanado. No les gusta demasiado que les hagan fotos, así que hay que dedicarse a pasar lo más desapercibido posible (bastante difícil, teniendo en cuenta que somos una mosca en un vaso de leche ;-)), y hacer "robados" con la cámara, je, je. Como todos los mercados de la zona, reina el colorido por las telas africanas, de cromatismo rabioso, que llevan las mujeres (no las jidi, si no las de otras etnias). También aquí uno de los principales pasatiempos es beber cerveza de mijo o bil-bil, una bebida que fermentan muy rápido y tiene un ligero gusto ácido. También se bebe en calabazas, y en este caso se refugian en pequeñas chozas o "bares", fundamentalmente los hombres (servidos por mujeres, claro)... Se vende y se compra de todo: cereales, carne, pescado seco o ahumado, ropa, piezas de mecánica para las motos -el vehículo más extendido-, etc., etc. A la entrada del mercado, hay un par de puestos de sombreros-calabaza, destinados a los pocos turistas que pasamos por allí... La verdad es que es un bonito recuerdo. Lo malo es que al enseñártelas las embadurnan con gasolina (o al menos olía así) para que brillen, así que quedan un poco pringosas, pero si les pedís una bolsa, os la traerán (irán a comprarla a otro puesto). Por supuesto, hay que regatear!!!.
De interés cultural en Mokolo
El brujo de la lluvia
Los Montes Mandara es la cadena montañosa más importante del Extremo Norte de Camerún, muy cerca de la frontera con Nigeria, y un buen sitio para hacer trekking. Nos dirigimos al Monte Ziver, donde pasamos unas horas caminando entre sus rocas graníticas, campitos de maíz, mandioca y mijo, y de vez en cuando encontrando pequeñas aldeas, o más bien caseríos. En uno de estos, la más cercana al límite donde ya no hay cultivos ni viviendas, esto es, la parte más alta del monte, nos condujeron a la presencia del Brujo de la lluvia. Los brujos de la lluvia son bastante comunes en estas regiones. Ellos se encargan de dar soporte espiritual a la comunidad, de dirimir entre conflictos vecinales o de pareja con sus adivinaciones, por supuesto son los encargados de hacer que llueva, especialmente en el inicio de la época de lluvias, y también hacen adivinaciones "ad hoc", es decir, que pueden ir a consultarles cómo te va a ir un matrimonio, un viaje, etc. Después de saludarle, accedió a hacernos una adivinación. En una chocita o granero aparte de la vivienda, donde no cabíamos más de 4 personas y su espacio, necesario para la ceremonia, comenzó... Se sentó en cuclillas frente a una especie de altar hecho con piedras de diversos colores, piedras redondeadas por la acción del agua. Me llamó mucho la atención, porque el montoncito de piedras estaba coronado por lo que parecía una figurilla antropomorfa (eran más piedras colocadas de esta manera). A su vez, sacó otro montón de piedras similares con las que empezó a "trabajar". Estas piedras son mágicas, y son las que, moviéndolas rítmicamente, le van "hablando". Por supuesto la pregunta era: ¿cómo nos va a ir el viaje? (llevábamos sólo 3 días en Camerún), y la respuesta fue que nos iba a ir fenomenal, que acabaríamos teniendo una gran amistad y que no nos preocupáramos por nuestros seres queridos, que aunque estaban lejos, estaban todos bien. Buenas noticias!! :-). Este fue, para mi, uno de los mejores momentos del viaje... realmente es impresionante poder asistir a este tipo de tradiciones y poder observar la seriedad y solemnidad con que lo hacen. Más aún sabiendo que muy pocos extranjeros llegan hasta aquí y que lo que estás viendo es real, o prácticamente real, porque me imagino que las ceremonias locales son mucho más largas y sobre todo más intensas, pero os aseguro que esta fue bastante intensa, especial... Os dejo un pequeño vídeo que grabé, y que espero se pueda ver :-).
Carreteras en Kousséri
Las carreteras del Extremo Norte de Camerún
El segundo día en Camerún ya supuso una fuente de paisajes, gentes y colorido. Las carreteras del Extremo Norte, bajando desde Kousseri -la localidad más cercana a la frontera con Chad-, siempre son un espectáculo. No es original de este sitio, como es lógico... simplemente me gusta detenerme en el camino. A veces hacemos muchos kilómetros, en países nuevos, y a veces estos recorridos (necesarios), implican empezar a descubrirlo, o incluso hallar imágenes y encuentros con la gente que son irrepetibles, que quizá son mejores que el destino al que nos dirijimos. En esta parte de Camerún, los rasgos de la etnia Peul, esa etnia fundamentalmente nómada y habitantes del Sahel, guapos y guapas, elegantes... se observan en sus gentes. Las carreteras del Extremo Norte de Camerún no están en buenas condiciones. Viajar por ellas significa sufrir los baches, el intenso tráfico de camiones que circulan además como les da la gana, el ganado y sus pastores cruzando, el polvo, el calor... Y sin embargo, muchas veces y sobre todo en los primeros días de viaje, es cuando me siento más viva, más libre. Buena parte de la carretera principal que nos lleva a Maroua transcurre al lado de la frontera con Nigeria. De hecho, paramos en un punto concreto, justo pasado una población, donde un gran árbol marcaba dicha frontera. Advertí que precisamente en ése árbol estaban limpiando un cordero y es que estábamos en Ramadán y seguramente estaban preparando lo que se convertiría en la comida de la noche. Justo a la derecha, un grupo de mujeres y niños estaban sacando agua del pozo. Esta tarea, dura, que conlleva invertir bastante tiempo en llenar los bidones de plástico y sobre todo acarrearlos después hasta sus casas, es siempre asignada a ellos, las mujeres jóvenes y los niños. ¿Los débiles? :-) Mientras, los camiones, cargados hasta los topes de colchones y mil mercancías más, no dejaban de circular rumbo a la frontera Norte... Por cierto, ante nuestra parada un grupo de niños vinieron a jugar y en cuanto descubrieron las cámaras y sus caritas ahí metidas, ya no había quien los parara!! Supongo que ese momento será comentado y desmenuzado en las largas noches oscuras, cuando se habla de los acontecimientos del día. :-)
Playas en Kribi
Costa sur de Camerún
Un buen lugar para saber qué es una playa salvaje, sin nadie a tu alrededor, o tan sólo algún local (en este caso, muy probablemente pigmeos), son las playas del sur de Camerún. En concreto, así son las que se sitúan entre la Rocher du Loup (piedra del lobo, unas rocas frente a la costa que dicen tienen forma de lobo y un valor espiritual-mágico para los pigmeos de la zona), y el pueblo de Ebodje. Playas de franja estrecha de arena, interrumpidas a veces por rocas que hay que saltar o circundar, barridas constantemente por el bravo Atlántico, se extienden kilómetros y kilómetros por esta costa. Allí desemboca la selva, intrincada como todas las selvas ecuatoriales (no estamos exactamente en el Ecuador, pero sí muy cerca). Palmeras cocoteras, ceibas con troncos de formas caprichosas, otros árboles cuyo nombre no conozco, lianas, semillas, cangrejos minúsculos del color de la arena, ramas secas... todos estos tesoros y el visitante, nada más. Aquí me sentí viva, libre, distinta. El mar es muy fuerte y hay que saber en qué puntos te puedes dar un baño con un mínimo de seguridad y siempre con revolcones... el Paraíso no es del todo perfecto!! (qué aburrido si lo fuera, ¿no?). El sol abrasa nuestras pieles en pocos minutos, no hay que descuidarse... pero afortunadamente están los árboles frondosos que extienden sus ramas quizá buscando el frescor del agua. Pasear arriba y abajo de la costa es lo mejor que se puede hacer. Por la mañana, por la tarde... no defraudan nunca esos paseos, es tiempo de descanso, de relax, de dejar la cabeza vagar o sencillamente de contemplar. Venir hasta aquí no es fácil. O tenéis vehículo propio, o contratáis un taxi que os traiga desde Kribi, o tomáis alguno de los minibuses que pasan por esta zona. La carretera (pista bastante arreglada) discurre a unos cientos de metros de la costa, en paralelo. No hay infraestructuras para dormir o comer, aunque podréis si os lleváis material de acampada y víveres. En este caso, deberíais pedir permiso para acampar a la gente que vive allí (no hay muchos espacios disponibles, la selva ocupa buena parte). En Ebodje sí hay algún alojamiento.
Palacios en Bafut
El palacio de Bafut
En África del oeste hay muchos pequeños reinos que incluso hoy en día mantienen cierto poder y soberanía sobre sus súbditos. Un país donde encontrar este tipo de "países dentro de países" es Camerún, y un buen ejemplo es Bafut, a poco más de 20 km. de Bamenda. Bafut es un pequeño reino, similar a las chéfferies del norte del país, y es posible visitar el palacio donde vive el soberano o "fon", Abumbi II con las 42 esposas heredadas de su padre (él es el respondable de esta gran familia) y las 8 esposas que él ha tomado por decisión propia. Una de estas últimas, en concreto la Tercera esposa, es muy posible que ejerza de guía mostrándoos el complejo palaciego y el museo (edificio de diseño y factura alemanas, ya que a principios del s. XX se establecieron aquí). Hay que decir que Abumbi II es ingeniero agrónomo, antes de tomar el trono, profesor de esta materia. Esta mujer me fascinó por su energía, decisión, aparente (o real) modernidad... realmente mostraba un carácter de "señora" pero no altanera ni desagradable, sólo elegante en su sencillez. Nos acompañó y explicó los lugares más simbólicos y especiales del Palacio, respondiendo a nuestras preguntas con ancha sonrisa o con entrecejo fruncido en según qué casos (mucho carácter!), je, je, en inglés o francés, a demanda... Es uno de los pocos casos en que he escuchado a un guía atentamente durante toda su charla (lo siento, la mayoría de las veces acabo desconectando, aunque sea a ratos). Me impresionó el principio de la visita, justo a la entrada del palacio, donde se abre una gran explanada con una especie de gradas techadas en un lado. Ahí se celebra la fiesta anual de Bafut, los súbditos vienen a rendir pleitesía a su soberano y a traer paja para el tejado de la "casa de la palabra", situada en el otro extremo del complejo palaciego, al menos del visitable. En esta explanada hay algunos elementos que, si no te los cuentan, ni te enteras. Y es que aquí, en dicha fiesta, se ofrecen sacrificios a los espíritus y demás fuerzas ocultas (son animistas, aunque en buenas relaciones con el cristianismo). Hasta el año 1900, aproximadamente, los sacrificios eran humanos. En una piedra determinada, se torturaba y finalmente se daba muerte a los que habían cometido delitos -especialmente delitos de sangre-, y en unos troncos con forma de horquilla se sacrificaban a un hombre y una mujer vírgenes, "donados" por los nobles (sus hijos e hijas). Hoy en día se realizan sacrificios de animales, y no tantos como antaño. El museo, como os decía, fue realizado por los alemanes que llegaron hasta aquí a principios del siglo XX y se tuvieron que ir cuando perdieron la Gran Guerra. Es muy interesante, con una colección de estatuas rituales, trajes para las danzas y de una especie de secta secreta, y muchos otros objetos, además del edificio en sí, pero no está permitido hacer fotos. Los ingleses sucedieron a los alemanes, y este museo fue también la vivienda del famoso naturalista Gerald Durrell, que hizo aquí sus primeras expediciones científicas en busca de nuevas especies. Como os decía, al fondo está el Parlamento. Mucho más rústico que la chéfferie de Bandjoun, más auténtica pues esta no ha sido arrasada por ningún fuego como la anterior. Ojo, no se puede ni pisar las escaleras de acceso, bajo pena de tener que pagar con una o dos cabras por el sacrilegio que supone que un extranjero pise ese lugar sagrado. No es broma, avisados estáis! Por último, deciros que durante la visita os cruzaréis con los habitantes del complejo palaciego... sí, se trata de princesas, o del servicio, difícil de distinguir para nosotros. Recuerdo especialmente a la hija de la reina que nos hacía de guía, con sus mellizos. La propia reina nos contó que ya se había independizado y no vivía allí, pero para el parto había ido a pasar una temporada con su madre, para que la ayudara con los críos. Ella no quería que siguiera mucho tiempo más, y pensaba que debía volver a su propia casa, en la ciudad, a seguir estudiando en la universidad. Toma ya! En fin, la visita da para esto y mucho más... realmente, un sitio "imperdible" en Camerún :).
De interés cultural en Ngaoundéré
Recepción de nobles en el Lamidato de N'Gaoundére
Un momentazo del viaje a Camerún fue la visita al Lamidato de N'Gaoundéré. El Lamidato es una institución de gobierno local, musulmán, que data de cuando algunas tribus Peul llegaron hasta el norte de Camerún, procedentes del Sahel chadiano y nigeriano, y se establecieron dominando a las tribus locales. Con el colonialismo este gobierno fue controlado, pero no desaparecido, y actualmente sigue siendo un organismo vivo y muy influyente en la vida de la región. El Lamido es una especie de Jefe espiritual, jefe religioso, que se rodea a su vez de toda una serie de nobles -consejeros- que viven en la zona de influencia. Pues bien, nosotros íbamos a visitar en N'Gaoundéré el palacio del Lamido, que es uno de los rincones que no te puedes dejar si vas allí... El palacio conserva la estructura tradicional de casas Peul, realmente curiosa y es visitable previo pago de entrada (también de ticket aparte por las fotos, aunque no es mucho, poco más de 1 euro al cambio). Hay que tener en cuenta que el Lamido y su corte vive aquí, así que en función de dónde se encuentra, se va visitando... en general, no parece que le haga gracia la presencia de curiosos turistas. Pero hete aquí que cuando llegamos, vemos unos músicos en la puerta tocando, mientras unos señores muy bien vestido van entrando... resulta que coincidimos con una recepción del Lamido a sus nobles y consejeros. Les ha convocado para hacerles un anuncio, y están en pleno proceso de llegadas y recibimiento. Después de preguntar, resulta que sí, que podemos entrar y asistir a la ceremonia. Toma ya!! fue increíble, aunque nos hizo invertir más tiempo del que pensábamos y ya no pudimos dar una vuelta por el mercado, que está al lado, pero... mucho más interesante ver la historia y las tradiciones vivas y auténticas, no? :-) Como os decía, el palacio tiene una estructura y arquitectura muy singulares. De puertas para afuera, lo que se ve desde la calle, es un edificio moderno sin ninguna singularidad, pero una vez franqueamos el mismo, nos encontramos ante una especie de cabaña gigante, con el techo de paja que acaba en punta y va descendiendo hasta casi el suelo, formando un porche frondoso. En realidad, son varias las edificaciones así construidas, una al lado de la otra, las que conforman el palacio, y cada una por supuesto tiene su función. La primera, es la sala de recepción, donde ya había un buen número de nobles sentados en el suelo, esperando a que el Lamido les permitiera entrar (hasta que no llegaran todos, y él no estuviera preparado). La cruzamos, pero no nos dejaron quedarnos ahí, si no esperar en un segundo patio hasta que diera comienzo la recepción, cosa que nos llevó unos 45 minutos. Después, se anuncia la recepción y los nobles salen y cruzan el patio donde estamos, para entrar en otro más pequeño, donde les espera el Lamido, cobijado en el porche de otro de esos edificios, poco visible. Nos autorizan a entrar también (una vez termina la procesión de "señores"), y vemos que todos están en el suelo, los músicos alrededor sin parar de tocar una música constante y rítmica con tambores y trompetas... Se hace el silencio, sale un hombre a hablar (el gran chambelán o consejero, la mano derecha del Lamido). Por lo visto, les da la bienvenida y les dice que van a hacer un anuncio. Vuelve la música, con gran estruendo, y a los pocos minutos vuelve a callar, y de nuevo el chambelán sale a hablar y dice que un Ministro va a visitarles dentro de poco, y que tendrán que estar preparados para el evento... y aquí termina todo.. vuelve a sonar la música otros minutos, y de repente para y bruscamente todos se levantan y salen prácticamente corriendo!!!. Me encantó, fue realmente impresionante, una escena auténticamente medieval!. No os perdáis los atuendos de estos señores, todos hechos con ricas telas, espadas con empuñaduras repujadas, etc., etc. Nosotros comenzamos entonces la visita propiamente dicha al palacio...