El cráter del Volcán Vesubio es un...

El cráter del Volcán Vesubio es un sitio realmente sobrecogedor. En él uno siente todo el poder de la naturaleza concentrado, como si estuviera dormitando esperando volver a estallar cualquier día, como lo hizo la vez que sepultó los florecientes pueblos de Herculano y Pompeya.

La única forma de acceder al cráter es lógicamente a pie. El acceso se realiza desde un aparcamiento al que se llega en coche tras recorrer unos 13-14 kilómetros bastante bien señalizados de una sinuosa carretera que sube en poco tiempo un desnivel considerable. Si mal no recuerdo, la mejor salida de la autopista entre Salerno y Nápoles para acceder al Vesubio es la de Torre del Greco. Una vez se sale de la autopista, como digo, está todo bastante bien señalizado.

Una vez dejamos el coche en el aparcamiento (quizás tengáis pagar unos eurillos al típico "gorrila"...), nos digrigimos hacia la entrada del parque del acceso al cráter, donde tendremos que desembolsar la cantidad de 6.50 € (en Agosto del 2008) por cabeza. Con la entrada en mano, comienza una dura subida por un camino de tierra/piedra con mucha pendiente que zig-zagea la pelada y erosionada ladera del Vesubio. En cuestión de menos de media hora nos plantamos en un extremo del enorme cráter del Vesubio, una especie de mirador desde donde la primera perspectiva, junto a una valla de madera, es realmente impresionante, sobre todo por la forma cónica y la profundidad del cráter y lo árido de la zona. Eso sí, entre la aridez del cráter, a mano derecha se ven resquicios humeantes o pequeñas fumarolas que no hacen sino decir que el Vesubio está dormido, dormido pero vivo. Desde aquí también se ve justo enfrente la cima del Monte Vesubi, coronada por una especie de antena o estación meteorológica.

Así todo, el camino no termina aquí, de hecho, el camino sigue bordeando la parte del cráter que da hacia la preciosa Bahía de Nápoles, y en cuestión de otros 10 minutos llegamos hasta el final del camino, desde donde tenemos otra bonita perspectiva algo más completa del cráter. Desde aquí se aprecian mejor las columnas de humo que asoman desde las entrañas de la ladera izquierda del cráter. Por cierto, desde este punto, donde el típico autóctono tiene montada una tiendita donde vende recuerdos del volcán, la cima del Vesubio está relativamente cerca, á menos de media hora, por lo que mi primera intención (guiado por mi alma montañera) fue sobrepasar la valla de madera que delimita este punto final y caminar hacia arriba por un sendero bien marcado que asciende entre la pedriza. ¡No lo hagáis! Me vino ipso-facto el cascarrabias italiano de la tiendita y me echó una pirula de las buenas, eso sí, en italiano cerrado. Yo le preguntaba que por qué no podía subir y que quién era él para decirme que no podía subir, pero bueno, para no complicar las cosas, acaté sabiamente la decisión y me quedé con las ganas del subir a la cima.

A la bajada, en el primer mirador del cráter existe una caseta, donde preguntamos por la ascensión a la cima. Resulta que está prohibida...A menos que contrates un guía para realizar el recorrido, lo cual salía una auténtica barbaridad, ¡qué listos que son!

Significar que el diámetro del cráter llega casi a los 600 metros, y su profuncidad es considerable, sobre todo la existente desde la propia cima, bajo la cual está la pared más vertical, una pared multicolor formada por un montón de capas de basalto, piedra pómez y otro tipo de rocas volcánicas que llaman poderosamente la atención.

El cráter es un espectáculo, pero no hay que dejar de lado la maravilla de vistas que tenemos hacia la Bahía de Nápoles: La caótica ciudad de Nápoles, Herculano, Pompeya, Sorrento y ya en el mar, las islas de Capri e Ischia al fondo. Ver el atardecer desde lo alto del Vesubio es una auténtica maravilla.

Aconsejo subir por el duro sendero con calzado cómodo y a poder ser, llevar algo de agua y crema solar, evitando las horas centrales del día, porque el sol pega especialmente fuerte en la zona, lo que combinado con la altitud hace que mucha gente baje del cráter "como un cangrejo" de rojo. También suele ocurrir que abajo haga mucho calor, pero que en el cráter, que está a 1200 metros de altitud, haga fresco, por lo que un jersecito nunca está de mas.

Suele haber mucha gente, sobre todo en Agosto, donde puede que os toque aparcar el coche en la carretera, incluso algunos kilómetros antes del aparcamiento inicial del que os hablabla. Así todo, aunque los "gorrillas caraduras" os intenten mandar aparcar en los sitios que tienen ya reservados en los árcenes y cunetas, tirad hasta arriba por si hay sitio en el aparcamiento, siempre será mejor y estaréis más cerca de la entrada.

Aunque es una jornada un poco "paliza", nosotros combinamos una visita mañanera a las ruinas de Pompeya con un ascenso al cráter del Vesubio a la tarde. Sin duda, el ascenso al cráter del Vesubio bien merece la pena ya que permita contemplar y "oler" de cerca un volcán activo, a la vez que ofrece unas panorámicas espectaculares sobre el increíble Golfo de Nápoles.

Lonifasiko
Lonifasiko
16 Julio 2009

El volcán

Nápoles es una ciudad bonita y con muchos atractivos pero, sin lugar a dudas una de las imágenes mas representativas de ella es El Vesubio.

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Encarna Y Sus Viajes
Encarna Y Sus Viajes
hace 10 meses

Volcán

La subida al Parque con calma, compensa.
La vista, si esta claro y despejado es ESPECTACULAR

Carmen Gasala
Carmen Gasala
hace 5 meses
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Tommaso
Tommaso
12 Noviembre 2011
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Melitha Blasco
Melitha Blasco
15 Mayo 2009
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Alfredo
15 Mayo 2009
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Annamaria Celebes
Annamaria Celebes
hace 4 meses
Isadora Costa
Isadora Costa
hace 7 meses
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