Se trata de un bar/restaurante de toda la vida, en la parte vieja de San Sebastián. Ahora bien, los padres lo han ido dejando, y son los hijos los innovadores. Así, tenemos a José Antonio como gran jefe de cocina, y a Marili atendiendo al personal con su maestría.
El nombre del restaurante, viene del nombre que tenía el barco de la familia.
Bueno, pues comentando sobre su cocina, la barra del bar es prodigiosa, los pintxos que sobrevuelan la misma, es de un colorido llamativo; de hecho José Antonio ha ganado bastantes trofeos de la "cocina del pintxo".
En cuanto al restaurante, este es pequeño, solo tiene diez mesas pequeñas. Lo acaban de renovar, y está muy lucido.
Cuando vamos al Zeruko, nos pirriamos por el foie gras; dos fórmulas magistrales: La impecable y lucida mousse de foie gras, envuelta en gelatina con crema de Módena, germinado y panecilo de pipas, o también la exquisita terrina de foie gras sobre un sensual y perfunado borracho con orujo de hiervas - vino de jerez y además pasas.
Que decir, de la miniparrilla de bacalao con ensalada de caserío, se ofrece una antológica y espectacular tosta de bacalao ahumado al sarmiento, con un chupito de ensalada líquida, que hay que sorberla a través de una pequeña probeta.
Hablaremos también del canapé de anguila ahumada con calabacín y crema de chanpán, bueno, increible.
Los postres, todos naturales; yo prefiero el arroz con leche y crema catalana ( tibio ).
El precio, pues entre 25 y 40€
Una vez al mes, seguro que acabamos en el Zeruko.
JVI