Es una de las plazas más hermosas de Sevilla, presidida por una iglesia impresionante que ha estado cerrada durante varios años por unas obras de restauración. Es un punto obligado en la ruta de tapas y cañas (hay numerosos establecimientos en los soportales de la propia plaza y también en los alrededores), ya sea a mediodía o por la noche, y también uno de los epicentros de la ciudad durante la Semana Santa. Y de noche es preciosa.