Estuve en Lille hará un par de años, cuando esta ciudad francesa era la capital cultural europea del momento. Me esperaba una ciudad histórica, con grandes monumentos, pero sólo vi un par de avenidas comparables con una calle secundaria de Paris. Aun así, tiene un encanto propio, un ambiente peculiar.
Este año conocí a un francés de Lille, Valentine, que me comentó que la ciudad está llena grupos de teatro, de baile, de promoción artística, de percursión...", y que por todo ello consiguieron ser capital cultural europea.