Situado en una de las zonas con más vida del centro de Sevilla, la Alfalfa, la Parrilla de María Colores sirve comida argentina y mejicana.
Con un servicio excelente y una de las mejores relaciones calidad-precio que he encontrado en la ciudad en mucho tiempo (es realmente barato), este restaurante abrió hace un año en Sevilla y ha sabido hacerse un hueco entre los paladares poco pudientes pero exigentes y exquisitos como los que más.
Es pequeñito y familiar, los camareros son encantadores, los ingredientes son de primera calidad y el lugar es realmente acogedor.
Eso sí, es muy recomendable llegar temprano para coger sitio y, si te decides tarde y está el comedor lleno, siempre puedes pedir que te preparen un burrito para llevar y comértelo en la plaza de la Alfalfa mientras te da un poquito el sol.