La Arcila española es una de las ciudades mejor cuidadas de Marruecos. Su medina es pequeña pero preciosa, con sus casas encaladas y sus puertas y ventanas pintadas de verde o de azul. En su extremo suroccidental numerosos ciudadanos se acercan a disfrutar de sus inolvidables puestas de sol y algunos jóvenes se zambullen en el mar que golpea sus paredes desde una altura superior a los 50 m.