Justo al lado de las pirámides, un poquito para abajo, se encuentra la famosa esfinge de Gizeh, que se encuentra en lo que era el Templo de Kefrén y que, por tanto, se unía con la pirámide del faraón, que se puede ver al fondo en línea recta si miras justo de cara a la esfinge, chata, por cierto. Las teorías sobre la desaparición de la nariz van desde las que le echan las culpas a las prácticas de tiro de las tropas napoleónicas hasta la que lo acusa a que el templo estuvo enterrado por la arena y se perdió en el camino.
Es todo un clásico si se visita El Cairo. Eso sí, decepciona un poco. Una guardaba en su retina una imagen de la esfinge de Giza como menos estropeada, sacada de los libros de texto. Sin embargo, la realidad es que la cara está prácticamente desfigurada (no sólo la nariz, com apuntan los libros) y las patas de león (la esfinge es cara humana y cuerpo de león) están tan restauradas que el contraste es algo estridente... En cualquier caso, no deja de ser una visita más que obligada junto a las famosas pirámides de Giza.