La Gomera es una isla muy rural, que ha conservado una gran tradición agrícola, mientras las demás islas canarias se convertían al turismo de masa. Esto lo puedes descubrir a lo largo de los senderos de pequeño y largo recorrido que rodean la isla. Bajando de barranco en valle, verás como los gomeros intentaron aprovechar cada rincón para plantar y cultivar. Que sea el maíz para hacer el gofio, la palma para sacarle la sabia y preparar la miel, o las plantaciones de tomates y de plátanos, la agricultura tiene un lugar central en la vida de la isla.
Los terrenos empinados no ayudaron, y en general los pueblos se concentraban en la cosa, en la poca superficie plana, haciendo imposible los cultivos en este lugar. Entonces empezaron a adaptar la montaña a sus necesidades, construyendo terrazas planas, soportadas por muros de piedras secas, y alimentadas desde las presas por pequeños acueductos.
Si te cruzas con una persona del pueblo, no dudes en preguntarle como se trabaja, es muy interesante.