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Bodegas en Aguada de Cima

bodegas en Aguada de Cima

Bodegas en Aguada de Cima
Bodega Casa Ermelinda Freitas
No todo el vino que produce Portugal se concentra en Oporto. Así lo demuestran día a día bodegas como ésta, denominada Casa Ermelinda Freitas, nombre que hace honor a su fundadora. Ubicada cerca de Setúbal, en las afueras de la localidad Fernando Pó, perteneciente el municipio de Águas de Moura, esta bodega tiene un emplazamiento estratégica según palabras de la guía, ya que se sitúa en la fértil tierra que riegan el todopoderoso río Sado y otros ríos de la zona, lo que confiere al terreno y a los vinos un sabor único y distintivo, generando la denominación de origen vitivinícola Terras do Sado. La producción de vino en la zona y en esta bodega en concreto se lleva haciendo desde hace muchos años, pero antes, sólo se plantaban vides locales y se producían vinos a pequeña escala, para vender a granel, sin ir a hacer mucho negocio, casi como ocio. Sin embargo, las generaciones anteriores a los actuales propietarios de esta bodega, apostaron por innovar y vivir del vino hace ya muchos años. Para ello, fueron los pioneros de la zona en plantar vides de otros lugares y regiones de Europa y del mundo, experimento que costó que saliera adelante, pero que ha dado sus frutos en los últimos años. De hecho, gracias a ese esfuerzo y trabajo, la bodega ha tenido un gran reconocimiento de sus vinos en los últimos años, ganando diversos premios y recibiendo buenas críticas por parte de prestigiosos enólogos, lo que ha hecho que se dediquen full time a ello, hayan renovado la bodega y la hayan abierto al público en plan de enoturismo. La visita guiada fue mitad en portugués, mitad en inglés, pero la guía nos contó la historia de la bodega y las características de los vinos que allí producen, desde la sala de barricas hasta la enorme sala donde es posible realizar una cata de los vinos de la bodega. Particularmente, acostumbrado a los vinos con toque a madera, me parecieron unos vinos muy diferentes, vinos que juegan mucho con las frutas y diversos aromas. Había algún que otro vino interesante, y me sorprendió la gran variedad de vinos tintos que tenía la bodega, no me lo esperaba. Para completar la visita, me imagino que tras concertarlo previamente (fuimos invitados por una persona local), en el mismo sitio de la cata nos dieron una excelente cena (supongo que de catering) en mesas redondas con productos típicos de Terras do Sado: Una "potente" sopa, lasagna de bacalao con espinacas, arroz y cerdo en salsa, etc. El vino blanco de la casa (creo que se llamaba Terras do Pó) con el que acompañamos la cena estaba delicioso, suave y elegante, para mi gusto, mucho mejor que cualquiera de los tintos que probamos. Con el postre, no podía faltar el obligado moscatel elaborado en la propia bodega, muy dulce, ideal para bajar la comida. Resumiendo, una bodega que ha ido a más en los últimos años y que bien merece la pena visitar para conocer el buen hacer de los vinos portugueses, en especial, los vinos tan diferentes y particulares que producen en la vega del río Sado.
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