En plena tierra del Bigouden, la punta de la Torche es una península natural impresionante. Sus fuertes y continuos vientos la han convertido en un lugar ideal para practicar el surf. Además, sus yacimientos megalíticos atraen a multitud de excursionistas.
Entre marzo y abril los tulipanes estallan en los campos en un verdadero espectáculo para la vista. La arena blanca de la playa se extiende infinita hasta el mar. Atrás queda una tierra salvaje y natural que limita al sur con la Bahía de Audierne. Con varios kilómetros de longitud esta bahía es un medio natural protegido. Tiene como particularidad la pedregosa playa de Ero Vili, un verdadero remanso de paz para aves, ya que es una de las primeras zonas migratorias de Francia.