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Qué ver en Toliary

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4 cosas que hacer en Toliary

Ciudades en Toliary
Toliara
Cualquier Tour Operador que se tercie te dirá que en Tulear no hay nada que hacer, salvo coger el barco a Anakao o hacer noche camino a Ifaty. Ambos son los destinos más turísticos de la zona, uno al norte y el otro al sur. Y quizá es cierto, en Tulear sólo hay gente, que se transporta generalmente en cyclo-pousse. Por eso, para cierto tipo de viajeros puede ser un lugar en el que conocer y compartir, abastecerse en caso de seguir ruta y trabajar si necesita una buena conexión a internet. La ciudad, para mí, tiene algo especial y creo que tiene relación con la paz que transmiten estos vehículos a pedales, claramente mayoritarios en la ciudad. Hay coches claro, y algo de ruido, pero nada que ver con otras ciudades malgaches. En Tulear y en caso de ir con vehículo propio, la policía te martirizará parándote una y otra vez en busca de unos ariarys corruptos. Hay gran oferta hotelera, variada y de diferentes precios. Sólo puedo recomendar el Central Hotel, en presupuesto bajo, ubicado en un edificio colonial y con habitaciones enormes. No está muy limpio pero se puede llegar a estar bien, sólo hay que darle una oportunidad y pensar que cuesta unos 10 euros la noche. Restaurantes hay muchos y de diferente precio. En cuanto a los occidentales mi preferido es el Blu. En cuanto a comida local, me quedo con Chez Nandi, donde comes por un euro y bien. Puedes ver un capítulo de mi Vlog en el que me paseo por Tulear: www.youtube.com/watch?v=trH8uLiXTVU&list=UUqZQXbQTF6VI_i5QWFaVxSQ
Playas en Toliary
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De interés turístico en Toliary
Ankalika
Ankalika se trata de uno de los barrios más pobres dentro de uno de los pueblos más subdesarrollados de todo Madagascar. Estamos hablando de Tulear, en el extremo suroeste de la isla. En esta zona la sal es la auténtica protagonista. Junto al mar, la extensión ocupada por los enormes salares en los que trabajan las familias de la zona es enorme. Algunas casas se distribuyen por el territorio. En muchas de ellas son numerosos miembros de una misma familia los que tienen que compartir espacio. Dar un paseo por la zona es descubrir en gran parte la forma de vida de este pueblo tan entregado al sacrificio. Todas las personas, desde mayores a niños, se alegran de ver pasar por allí a viajeros de otros países. Son muchos los niños que desde muy pequeños ya trabajan en la sal. Ante situaciones tan desesperadas es importante el dinero que todos los miembros de una familia pueda llevar a casa. Facilidades como el agua potable o la luz son una utopía en este lugar. Un pozo junto a algunas casas es el único medio para que las familias puedan abastecerse de este bien tan preciado. Una vez recogida el agua en cubos, toca cargarla durante, en ocasiones, varios kilómetros, hasta llegar al destino. Tulear en sí no es un lugar muy visitado del país. Ankalika, mucho menos. Sin embargo es una zona en la que se puede descubrir y aprender muchísimo de cómo es la dura vida a la que se enfrentan la mayoría de las familias en este país.
Centros de Salud en Toliary
Escuela de Ankalika
En el barrio de Ankalika, uno de los más pobres de a su vez la zona más pobre de Madagascar, Tulear, se levantó hace unos años una escuela. Agua de Coco, una ONG de origen andaluza (Granada), decidió luchar por el futuro de los niños que viven en esta zona y construyó esta vía de futuro. La mayor parte de los niños que viven en este barrio trabajan desde muy pequeños en las salinas. Es cierto que puede que haya quien piense que no es lo más adecuado, pero cuando se trata de situaciones tan al límite, cuando la comida difícilmente llena el plato cada día, todos los miembros de la familia tienen que colaborar para traer algo de dinero a casa, por muy pequeños que sean. Agua de Coco creó esta escuela con el fin de que además de trabajar, los niños también puedan dedicar parte de su día a estudiar y de alguna manera abrir una brecha de esperanza a su futuro. El colegio está junto al mar, lo que hace que cuando las mareas son altas o cuando llueve intensamente, se inunde gran parte de él. Allí aprenden todo aquello que pueden, como francés, la segunda lengua del país. Agua de Coco también se encarga de que, al menos una vez al día, esos niños puedan llevarse un plato de comida a la boca. Es impresionante ver con cuánto esfuerzo se lucha en este pequeño rincón de Madagascar por el futuro de estos niños. Y más impresionante es comprobar que lo están consiguiendo.
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