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Qué ver en Yibuti

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Los destinos más populares

6 cosas que hacer en Djibouti

Aeropuertos en Djibouti
Yibuti - Djibuti
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Llegamos a la capital de este pequeño país, tras unos lentos tramites aduaneros, ¡qué lentitud en las formalidades de entrada!. Allí realizamos el visado, en la embajada etíope para visitar el vecino país Djibuti. Y la verdad, pensaban que nos habíamos equivocado de fila, ya en los enlaces del aeropuerto ¡Djibuti nos preguntaban! Fuera nos esperaba nuestro guía y los todo-terrenos que utilizaríamos para arduo recorrido. Este viaje, que no es un viaje cualquiera, si no un recorrido por las zonas más inhóspitas del planeta ¡Una dura ruta!, incomoda tanto por donde discurre como por el calor y la falta de infraestructuras. Es lo que hay y no hay más, para llegar a ver ciertas maravillas escondidas bajo el nivel del mar en África. Pero no es cuestión de desanimar a nadie, si no de avisar a ese futuro compañero de experiencias, que se encontrará fuera de lo convencional. Yibuti, a orillas del mar Rojo, está en el inicio del valle del Ríft. Una zona de gran actividad sísmica y geótermal que a la vez le da un aspecto bastante irreal, en otras zonas les confiere una cierta magia por lo espectacular. En Yibuti se encuentra el nacimiento de la gran fractura, una estrecha cuenca que desciende por la frontera de Etiopía y Eritrea hasta Yibuti. Las placas continentales entre África y Arabia que termina en Mozambique, separando el Cuerno de África del propio continente una vez más. ¡Sera tal como avecinan el octavo continente, tras separarse las placas tectónicas, que en ello están! Aunque no lo veamos nosotros, está previsto que así sea. El nacimiento de un océano, por la formación de esta cuenca, única. Y esta en ello ya que no deja de abrirse, se van separando año tras año en uno de los rincones mas calurosos e inhóspito del mundo. Un país islámico pobre a las puertas del mar Rojo, al noroeste de África. Con un gran puerto e ingresos comerciales ya que hasta él llega el tren con las mercancías desde Etiopía. Un puerto goloso y disputado por semejante enclave. Desde que termino la guerra civil dos grupos étnicos comparten el poder (los Issa de origen somalí y los Afar de origen etíope). A las puertas del mar Rojo, con un desierto arena y de rocas basálticas abrasadoras, junto a lagos salados. Yibuti lugar de entrada, paseamos por su avenida frente al mar, los niños dichosos capturando alguna raya en una playa muy abandonada. Tras evitar las horas de mas calor, partimos al encuentro de sus habitantes que se dan cita por las calles en mal estado, del mercado y de la mezquita. No fue fácil capturar alguna bonita toma, solo alguna señora sonrió al ver la intención. Mercado de especies, café muy variado y como no, manojos de brotes frescos de hojas de chat, indican según tamaño el precio como indica el cartel. Tras descansar una noche en la que llovió a riada , partimos ansiosos por iniciar esta travesía por el " DANAKIL, ''la tierra de los AFAR"
Lagos en Djibouti
Lago Abbé
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Se nos avecinaba un cambio drástico de paisaje de nuevo. Descendemos a la caótica planicie desértica, una llanura remota llamada "Llanura de Gobaad". Serán asentamientos afar lo primero que de lejos empezamos a ver, pobres en medio de la nada, es decir algo. Por pistas en muy mal estado, antes de llegar al "Lago Abbe", un lago salado , grande y el último de una cadena de seis lagos más , conectados en la frontera entre "Etiopía - Djibouti". No das crédito la verdad, en la lejanía desperdigadas como guijarros modestas chozas redondas llamadas "ari", con una arpillera de palma como toldo protector, ante el infatigable sol y sencillos cierres de espinos para recoger y proteger sus rebaños de cabras y camellos, burros y poco más. Así, vive el pueblo afar o malviven en esta tierra inhóspita que les sirve de hogar, sin cultivos, sin agua, una búsqueda constante en su vida seminómadas, con poco ganado y muchos niños por allí. "La vida en Afar, es lo más parecido a vivir en el infierno" es lo que más veces encontré, cuando me quise documentar un poco. Eso si, en libertad total, el sentimiento que les da su significado Afar. La base de su alimentación es la carne y la leche. Mayoritariamente son musulmanes, los matrimonios Afar son monógamos. Suelen portar encima algún amuleto de cuero de sus animales, dentro "algunas hierbas y versos del Corán" unos pocos datos, siempre vienen bien verdad. El Lago Abbe se encuentra en la depresión de Afar, punto donde las placas (Árabes y Somalí ) se van adelgazando , se agrietan, se alejan poco a poco, pero constante entre si, creando un paisaje muy irreal a su alrededor. Del interior brota el magma , empujado hacia la superficie a través de las zonas más débiles. Por los géiseres o manantiales burbujeantes, salen hirviendo a la superficie, donde depositan carbonato de calcio, creando así chimeneas sinuosas por las que salen vapores. Al Lago Abbe lo alimentan arroyos estacionales y el rió Awash, cuesta creerlo la verdad, cuando estas en lugares tan increíbles. Un desierto que te confunde por sus tonalidades de arena blanquecina, tramos los más, volcánicos. Centenares de respiraderos o chimeneas de travertino, formadas por el vapor desde las cámaras subterráneas de magma. Y como colofón un lago azulado en la lejanía, con algunos flamencos. Pasamos rato andando por este escenario, viendo pozas en ebullición entre luces cambiantes, dado que se aproximaba el atardecer juguetón, momento en que las figuras volcánicas toman formas sugerentes. Andando hacía el campamento, se nos hizo casi de noche, con la aparición de un cielo cuajado de estrellas, hipnotizador.
Ciudadelas en Tadjoura
Tadjoura
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Con los ojos cegados por la intensa blancura que produce el lago salino, partimos por carretera, en paralelo a los bordes del desierto ves algunos camellos cargados de sacos de sal. Su camellero a pie, con el bastón tras los hombros del que cuelgan, tanto sus muñecas, así las descansan. Como su ración de comida, posiblemente dátiles y un pellejo, como recipiente para el agua. Nos dirigimos al Golfo de Tadjura, donde haremos acampada junto al mar, donde nos dimos un relajante baño. Antes disfrutamos de paradas por poblaciones, donde volví a disfrutar de los combinados de zumos de mango y aguacates, que ricos. Recorrimos la población, nos adentramos por las callejuelas polvorientas hacía la escuela islámica con los niños y sus profesores o el mercado con sus viandantes en hora de compras. Señoras con su sencillo hornillo y poco más friendo buñuelos que se le compraron. Entorno a la sencilla mezquita, puestos de moto - taxis muy engalanados, exageradamente. Y frente el paseo del golfo, junto a la arena , parte de la población anclada, como sus barcazas deterioradas en la arena, tal vez se preguntaban. ¡Se habrán perdido, en semejante enclave!
De interés cultural en Djibouti
Geodas
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Pronto para evitar el sofocante calor, partimos en los vehículos 4x4 hacía el Lago Assal. Hubo paradas interesantes como no, para también entender un poco la cicatriz que, se va desgarrando año tras año, en el punto más bajo de África. Como se van separando las fallas, arrastrando los guijarros hacía el fondo. Afloran curiosas formaciones de rocas volcánicas, la mayoría metamórficas y sedimentarias, entre ellas las geodas (que no es un mineral en si, es un conjunto de gases atrapados, junto algún mineral arrastrado hasta la cavidad) que al no poder escapar quedan en el interior en forma de, espléndidos cristales, dentro de las cavidades de cuarzo, las más comunes. Por fuera cerradas no dicen gran cosa la verdad, son cavidades rugosas de formas redonda , esférica o oval pero algunas, no todas al abrirlas están tapizadas de capas de cristales, debido a la condensación hay una explosión de coloridos en una apreciada gama de tonalidades. Dignas de coleccionistas , amatistas o calcitas. Todo un universo puede aguardar dentro de la roca, tras capas de calcedonias o ágatas. Si que aveces alteran la intensidad, para la futura venta, que puedes sacar si no te la quitan en la aduana.
Lagos en Djibouti
Lago Assal
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En la parte central de Yibuti, se encuentra esta gran cavidad, un cráter volcánico a 156 m por debajo del nivel del mar, en la depresión de Afar. Una salmuera de 54 km2, eso es lo que esconde sus medidas de 19 km de largo x 7 km de ancho. Su salinidad es superior a la del Mar Muerto, su entorno es un desierto, sin restos de ningún tipo de vida . Un lago de sal, extraída y trasportadas por caravanas hacía Etiopía. Uno de tantos lagos salados, el más salado de todos, lo que supone que es 10 veces más salado que el agua de los océanos. Cuando lo vi de lejos el tono era de un azul turquesa muy especial, ya mas de acerca había zonas azul - esmeralda y otras azul indico ¡Me encantó, sus bordes de una blancura que devolvía reflejos preciosos por la luz! Costras salinas muy duras en tonos miel, que crujían al pisar cerca. Accedes al lago por una buena carretera, se hizo para los camiones que la transportarán, tras la explotación de la reserva salina, no como antiguamente que solo era a través de caravanas dromedarios. Un lugar con intenso calor y fuertes vientos, facilitan la rápida evaporación de la humedad del lago y deja bordes preciosos de minerales , tal como os muestro en mi periplo por estas montañas de roca saladas. En este paraje mágico e irreal, a orillas de este mundo salino, trozos expuestos de sal preciosos, los extraen los afar djiboutienses. ¡Pensé no se porque pero es mi año de viajes de salares y de naturalezas desbordantes!
De interés turístico en Djibouti
Campamento Bankualé - Montañas Goda
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Día en el que iremos cambiando totalmente de paisaje. Por carreteras de montaña, subimos altura y nos alejamos del mar. Nos recuerdan que las temperaturas refrescan, lo comprobamos al caer la noche. Unas sorprendentes montañas, donde observaremos terrazas de cultivos, la vida de estos campesinos Afar y de la población de Bankoulaé. Al llegar enseguida comenzaron a salir los niños de la escuela, junto a un grupo de viviendas hay una pequeña tienda, un almacén más bien. Sus productos son de cestería con diseño tintados muy bonitos. Piezas que de no haber sido en semejante destino tan lejos, habríamos comprado sin duda. Nos decantamos por piezas pequeñas y monederos de medía luna, creo que les compramos todos. Seguimos al encuentro de nuestro destino, va cambiando el color rojizo del terreno lleno de mineral atrapado, ascendemos aún por zonas solo los 4X4 para llegar al albergue donde pasaríamos la noche. Sencillas cabañas de troncos de madera en varios desniveles, según terreno. En alguna zona comunitaria, otra cabaña más amplia donde se hicieron las comidas y tertulias con vistas. También alguna marcha por el rió seco, pedregoso hacía los terrenos de cultivos, frutales de los que se sienten muy satisfechos. Algunos nos dedicamos a intentar captar como los pájaros de vistosos colores, traen la comida y se la proporcionan a las crías en sus nidos colgantes.
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