Vengas de donde vengas -sea de la...
Vengas de donde vengas -sea de la frontera con la India, o de Kathmandu-, Pokhara es como un spa para el cuerpo, para los oídos, para el estómago... O sea, para la salud. El pueblo, limpio y tranquilo, está sobre el Lake Pokhara, un increíble lago de aguas azules y quietas rodeado de montañas cubiertas de bosques. La ubicación de Pokhara es estratégica: No sólo es un lugar espectacular para practicar aladeltismo, sino que desde aquí parten los treks a la cordillera de Annapurna, probablemente la más bella del Himalaya. Por lo tanto el pueblo está volcado al turismo-aventura como ningún otro en Nepal. Lake Side, la calle principal, está abarrotada de tiendas que además de artesanías y objetos típicos nepalíes, ofrecen todo para el trekking y la escalada. Tienes las marcas más famosas a precios regalados, aunque me quedan dudas de que sean auténticas. En realidad, eso es lo único barato en el pueblo, la vida (hoteles, restaurantes) aquí es mucho más elevada que en el resto de Nepal.
Más allá de los turistas que llenan el pueblo en temporada alta, Pokhara tiene maravillosos rincones tranquilos y muy auténticos. Todos están sobre el lago, donde la gente del lugar, además de cultivar parcelas pequeñitas de arroz, hace la colada, y recolecta, desde sus barcas de colores, el pasto que crece en las riberas.
Lo mejor, alquilar una barca y remar lejos. Si hace calor, no te pierdas la experiencia de zambullirte y nadar por las aguas frías y claras del lago.
Increible experiencia cruzar este...
Increible experiencia cruzar este larguísimo puente colgante en la ciudad nepalí de Pokhara.
Un sitio precioso y un poco escondido al que llegamos casí por casualidad y en el pudimos charlar con la gente de la zona de camino a sus casas.
REcomendable 100%