Descanso en estado puro
Nosotras llevábamos un pequeño mapa para encontrarlo, pero no hubiera hecho falta, ya que numerosos carteles te conducían desde la estación de tren hasta los pies del hotel, así que no hay riesgo de perderse. Su cercanía a la estación y al Palacio de Versalles, unos diez minutos a pie, lo convierten en un lugar ideal para relajarse tras la visita.
Lo de las estrellas no está muy claro, pues en la entrada hay un cartel donde pone que tiene 2, y otro que tiene 3, así que no sé... pero independientemente de las estrellas os lo recomiendo encarecidamente, quizá su fachada os pueda engañar, pero su interior está reformado de hace poco, y la limpieza reina en todos los rincones. La habitación era perfecta, ni muy grande ni muy pequeña, con una super cama que me habría llevado a casa de lo cómoda y grande que era, sin menospreciar las almohadas, que también son dignas de ser recordadas. El baño muy grande, con ducha enorme y todos los utensilios que puedes necesitar, ni una pizca de polvo y muy luminoso. Otro detalle de la habitación era el calentador de agua para hacerte un café o té, había diferentes tipos de cada, con sus azucarillos y leche, el té de menta muy rico. Ideal para irse a la cama a soñar...
El desayuno es de tipo buffet, 13€ la variedad y calidad hacen que merezca la pena, hay embutidos y distintos tipos de queso, huevos revueltos, salchichas, bacon y tortitas, muchas variedades de pan, chapata, baguette, de molde, flautines, bollería variada y cereales, también mermeladas de distintos sabores, mantequilla, nutella, macedonia... así como un apartado biológico donde disfrutar de algunos productos como zumos, cereales, tés o pan especial. Para beber hay zumos, leche, café o té con una amplia variedad de sabores. En conjunto una buena opción para recuperar fuerzas y empezar el día con energía.
Me gustaría también resaltar la amabilidad de los conserjes, tanto los de noche como los de día, al igual que la chica que atiende la sala de desayunos, todos fueron muy atentos y serviciales con nosotras, nos hicieron sentir muy agusto. Repetiría sin dudarlo un segundo.
En los alrededores del hotel hay gran variedad de restaurantes, a una o dos calles se puede encontrar todo tipo de comida desde la tailandesa pasando por la hindú, japonesa o italiana entre otras, pero para los que nos gusta disfrutar de la comida local, hay excelentes creperías.