Precioso lugar para ir también con niños, ya que tienen 3 habitantes que hacen las delicias de ellos: Un perro supercariñoso, un gatito que aprovecha la mínima para entrar en la cocina y ¡la cabra cortacéspedes! Que va dejando su rastro por donde va. Así que... ¡a mirar al suelo si no te quieres encontrar "sorpresitas" pegadas en los zapatos!
El entorno es una gozada, situado en un bosque, que hasta con altas temperaturas puedes llegar a pasar frío. Y a dos pasos de Dinan, que es una ciudad preciosa.
La habitación de 5 plazas es muy grande y cómoda para una familia con niños. El único pero... No tener ni WC ni ducha en la habitación.
Con un poco de suerte te puedes encontrar en el comedor a algún músico tocando la guitarra, el piano, cantando... Me encantó, y a los niños también, que están deseando volver.
A 2 kilómetros de Dinan, si te introduces en el Vallée de la Fontaine des Eaux, entre árboles frondosísimos encontrarás una preciosa casa de piedra. Fue la casa del molinero y hoy en día se ha convertido en el albergue de jóvenes (¡aunque es para todas las edades!) Moulin de Méen. Está franqueada por un riachuelo y fue construida siguiendo la misma línea que las casas bretonas de la época, es decir, con piedra de granito, vigas de madera, ventanas blancas y tejado de pizarra.
Toc, toc, llamas a la puerta y tras un primer vistazo no tendrás ninguna duda de pasar al menos una noche. Si vas en una estación fría no vas a notar la temperatura exterior porque está perfectamente acondicionada y además, tiene una chimenea frente a la que he estado una hora hechizada con sus llamas. Hablando de hechizos, a muy pocos kilómetros de este lugar, en un bosque llamado Brocéliande, se encuentra la tumba del famoso mago Merlín.
Por 13€ puedes reservar desde habitaciones dobles hasta algunas que tienen ocho camas y tendrás acceso gratuito a internet, aunque recomiendo desconectar del mundo exterior y disfrutar al máximo entre frondosísimos árboles en pleno Vallée de la Fontaine des Eaux.