Perfecto en todos los aspectos
Como "Amiga de los Paradores", este es uno de los varios establecimientos de la red que me faltaba conocer.
El descubrimiento ha sido fantástico. La decoración renovada del interior de este magnífico edificio está acertadísima, no es siempre fácil aunar las antigüedades con lo innovador, y aquí está conseguido a la perfección, convirtiendo este palacio renacentista en un lugar acogedor y cálido donde es una delicia leer o relajarse en cualquier rincón del mismo.
El variado desayuno, la limpieza y la atención al cliente, el perfecto servicio y amabilidad de cualquier empleado está garantizada en cualquier Parador, y aquí se ha ejemplificado a la perfección.
En fin, gracias a Alava Incoming, Asociación Empresarial para la Promoción de Congresos y Turismo de Álava (me consta directamente su arduo y altruista trabajo en la promoción de la provincia), y a MINUBE, por la concesión de este premio y el haberme podido ofrecer la oportunidad de disfrutar de este lugar y sus increibles paisajes.
Adjunto un vídeo como una pequeña muestra de lo que es este Parador.
El parador ha reabierto sus puertas...
El parador ha reabierto sus puertas el verano de 2009, tras unas importantes obras de remodelación en las que han redecorado su interior. El edificio se encuentra en un palacio renacentista, desde donde se puede ver toda la belleza de la llanura alavesa, la sierra de Gorbea y el pantano de Ullibarri Gamboa. Además, el entorno invita a un paseo por el pequeño y entrañable pueblo de Argómaniz, un rincón precioso.
En las diferentes habitaciones encontramos suelos, mobiliario, arcones y otros detalles del hotel en madera, material que también está presente en su comedor, donde se pueden disfrutar de platos típicos como los perretxikos, los caracoles y el goxua, bizcocho con crema, nata y caramelo.
Relax al pie de la Montaña Alavesa
No creo que pueda añadir mucho más a lo que ya se ha dicho sobre este pedazo de parador, aunque intentaré contribuir con estas palabras.
Me ha sorprendido, el Parador de Argomániz me ha sorprendido muy gratamente. Quizás era porque lo tenía relativamente cerca o lo que sea, pero era un sitio que no había llamado mi atención hasta ahora, gran error sin duda. Aparte de la calidad y nivel que todo parador lleva implícito simplemente por ser un "parador", Argomániz destaca por sus renovadas instalaciones que le dan al histórico Palacio de los Larrea un toque diferente y sorprendente.
A escasos 10-15 minutos de Vitoria-Gasteiz, de Agurain-Salvatierra y a los pies de la magnífica Montaña Alavesa, este parador es un auténtico remanso de paz. La decoración que han puesto tras su reapertura en 2009 hace ganar a este histórico edificio muchos enteros, y las habitaciones son de auténtica sensación de confort y calidad, tal y como se merece y hay que honrar a la marca "Paradores", símbolo de calidad y distinción.
Y eso se nota empezando desde recepción, donde el personal es amabilísimo y atentísimo; el desayuno, grandioso, espectacular, celestial, para pasarse horas desayunando mientras se hojea el periódico, es una auténtica gozada lo bien que se puede aprovechar este momento del día en el Parador de Argomániz. Se sirve en el restaurante Aletegi, en la última planta del Parador, pero no voy a dar demasiados detalles porque este restaurante es merecedor incluso de otro rincón independiente, a la altura del Parador lógicamente.
La cafetería, ubicada entre gruesos muros de piedra llenos de historia, con mil y un salas cada cual más coqueta, con adornos de época, invita al relax y al sosiego. Aunque las consumiciones de la misma son caras en general, el lugar bien merece una visita, para en charla animada o íntima, degustar algo de comer mientras se aprecia una buena copa de vino. La terraza de la cafetería, situada sobre un hermoso jardín, es otro de los puntos de referencia del palacio, es un preciado lugar que con buen tiempo invita a cerrar los ojos y dejarse llevar.
Por último, ni qué decir de las vistas de las que disfrutan la mayoría de las habitaciones. Es abrir la venta y divisar los verdes y fértiles campos de la Llanada Alavesa, con el monte Gorbea al fondo y los edificios de Vitoria-Gasteiz relativamente al alcance de la vista, pero sobre todo, una vista que deja ver un horizonte despejado y lleno de luz y color, lo que hace que amanecer en este Parador sea de auténtico lujo.
Puedo prometer que toda persona que pase en el Parador de Argomániz una noche o varias, se irá con una excelente doble sensación; por un lado, sensación de plenitud, de bienestar general, de haber disfrutado de una estancia magnífica, una estancia de calidad en todos sus sentidos; la otra sensación es agridulcemente positiva, pues se trata de la sensación que uno tiene cuando abandona un sitio tan especial, en el que le han tratado tan bien y se lo ha pasado tan estupendamente, una sensación de abandono agridulce...Porque algún día sabes con certeza que volverás a venir; ya esté cerca o lejos, es un sitio que merece mucho la pena, y el bellísimo Palacio de los Larrea y sus instalaciones son sin duda de esos lugares que dejan buenos recuerdos y una huella imborrable.
A tan solo 13km de Vitoria, en el...
A tan solo 13km de Vitoria, en el pueblito de Argómaniz se encuentra este Parador situado en el antiguo Palacio de los Larrea, cuyo escudo familiar aún preside la fachada del edificio.
La edificación se corresponde con las tradicionales casas-palacios nobiliarios de tradición vasca: Muros de piedra, portalones y muebles de madera, arcones, grandes ventanales...
Dispone de amplios salones dotados de las más modernas instalaciones para hacer del Palacio un lugar perfecto de reuniones, cocktails o recepciones.
En su grandioso comedor podrás degustar productos típicos de Álava como los vinos de la Rioja Alavesa, los perretxicos, los caracoles y como colofón final el goxua, poste hecho a base de bizcocho, caramelo, nata, y crema.
Historia cerca de Vitoria
Como buen Parador, este de Argómaniz, destila autenticidad y historia por cada uno de sus rincones y diferentes salas, situado en este pequeño pueblo y a escasos 13 kilómetros de Vitoria.
Como amante de los Paradores, sabia lo que iba a encontrar en lo que a servicio y atención se refiere, un trato excelente y una buena organización.
La comida creo q es digna de destacar, se pueden degustar platos tipicos, lo que aumenta la sensación de autenticidad de un Parador digno de resaltar.