El ambiente de este restaurante es magnífico: decoración suntuosa y una vista magnífica de la plaza Gralin, sobre todo por la noche, mientras la Ópera está iluminada. Sin embargo, los camareros te miran mal si no llevas corbata, incluso la forma de hablarte y servirte. Aunque el servicio es bastante rápido. En cuanto a los platos, hay otros restaurantes de Nantes más baratos qe son bastante mejores. Pagaréis las vistas y la decoración más que la comida, pero es un lugar emblemático de Nantes que hay que haber visitado.
Simonrobic
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